La mañana del primero de junio de 1994, el arqueólogo Arnulfo González gritó con la emoción propia de quien ha descubierto el tesoro más grande: “¡Está llena de jade! ¡Es el alucine del alucine del alucine!”.

Todos lo voltearon a ver con gran admiración y secundaron su júbilo al ver la escena más impactante de la arqueología mexicana hasta ese momento: el cadáver de un niño que aparentemente fue degollado, acompañado de una mujer a la que -todo parecía indicar- le habían extraído el corazón. Ambos estaban colocados a cada lado de un sarcófago, mismo que había sido tallado en una pieza de piedra de 2,40 metros de largo por 1,18 de ancho, con un orificio hacia el interior.

Aquel descubrimiento era algo nunca antes visto. En el interior del sarcófago se encontraban un esqueleto, jade, piedras, conchas de mar y un polvo rojizo llamado cinabrio, que es un mineral compuesto por mercurio y azufre. Este polvo indicaba el elevado estatus social del personaje dentro del sarcófago. El personaje encontrado era una mujer que había sido enterrada 1346 años atrás y que en nuestra época fue llamada “la Reina Roja”.

El sarcófago de la Reina Roja fue descubierto en el Edificio XIII, a un lado del Templo de las Inscripciones que resguarda la tumba de Pakal, uno de los gobernantes más importantes de Palenque.

Tal ha sido su fama que sus restos han viajado por Estados Unidos, México y Canadá, aunque su lugar permanente es el Museo Arqueológico de Palenque.

Por primera vez en México, el Museo del Templo Mayor presenta el ajuar funerario casi completo de la Reina Roja, la señora Tz’ak-b’u Ahaw, consorte de Pakal, en la exposición “La Reina Roja. El viaje al Xibalbá”, inaugurada el pasado 27 de julio. La muestra presenta la máscara funeraria hecha de malaquita, obsidiana, jadeíta y concha, además de la diadema, el collar, el pectoral y el tocado de este emblemático personaje.

¿Quién fue la Reina Roja?

Para empezar, fue una mujer muy importante en la vida del gran rey Pakal. Se determinó que Ix Tz’akbu Ajaw en realidad era originaria de Tokhtan u Ox te’kúb, y que llegó a Palenque para contraer nupcias con el rey, en el año 626.

Gracias a los estudios realizados, se concluyó que en vida tuvo una estatura de 1,54 metros y que falleció entre sus 50 y 60 años de edad. Además, tenía el cráneo deformado, tal como los mayas lo consideraban propio en sus estándares de belleza.

Los estudios también arrojaron los padecimientos de la reina, quien sufrió osteoporosis, tuvo varios hijos, y llegó a padecer sinusitis crónica. Además, se encontró un capullo de larva de avispa en su tibia izquierda, lo que concluyó que al fallecer se encontraba discapacitada.

A lo anterior se suma que su dentadura mostraba altos niveles de sarro, caries y abscesos, lo que indicaba que tenía una dieta rica en carne, y a su vez demostraba su alto nivel social.

La tarea de investigación no fue sencilla y, para que te des una idea, la máscara de la Reina Roja fue todo un rompecabezas de 119 piezas que fue armada en nueve meses. Durante el proceso se descubrió que la máscara estaba hecha de malaquita y, como este material no existe en los alrededores de Palenque, se cree que fue traído desde el actual estado de Guerrero o Sinaloa.

La exhibición concluye el 9 de septiembre. ¡No te la puedes perder!