1. La gente.

Los venezolanos somos burda de panas, nos tenemos confianza para toda la vida, y nuestra hospitalidad nos caracteriza en cualquier lugar del mundo. Tenemos tanta compenetración entre todos, que nos podemos reconocer en donde sea y sin conocernos de antes.

Crédito: Rufino

 

2. Calle del hambre.

“Dame uno con todo”, sabias y gloriosas palabras que puedes decir en cualquier perrocalentero del país. La salsa de maíz, tocineta, salsa de queso, la tártara y pare de contar, serán siempre nuestros ingredientes favoritos. Mientras más en la decadencia esté el lugar, más asquerosito y brutal será nuestro inmenso pepito. Dime que no extrañas comerte uno luego de una rumba inolvidable con los panas.

 

3. El queso blanco.

Quién aguanta a un venezolano antojado de empanadas, cachapas, arepas o pabellón que lleve su respectivo “quesito rayado”. No existe comparación con tal delicia. Durito, saladito… ¡se nos hace agua la boca!

Crédito: nicole tarazona

 

4. La gasolina barata.

“Vámonos a Mérida”. Tenemos el lujo de hacer un roadtrip por toda Venezuela sin gastar una millonada en la gasolina. Solo nos encargamos de hacer la vaca para la comida,  la bebida y el hospedaje.

Crédito: Rufino

 

5. Hablar venezolano.

La verdad es que es realmente bueno escuchar el típico dialecto venezolano en cualquier lugar remoto del mundo después de pasar bastante tiempo sin oír algo como “esta vaina me tiene arrecho”. Son términos que solo nosotros entendemos y que no podemos decir cuando nos dé la gana porque el malentendido va a ser un “peo arrecho”.

Crédito: Rufino

 

6. Las frutas tropicales.

A quién no le provoca un rico mango para la merienda, o un jugo de parchita para pasar el “tarugo”. Nuestras frutas son deliciosas, además podemos conseguirlas en cualquier época del año y a un precio bastante accesible, cosa que no es fácil de encontrar en cualquier otro continente.

Crédito: Tatters

 

7. Nuestras playas.

“Ya sabes que mañana a las 7 arrancamos a la playa”. Sabemos que jamás saldremos puntuales, pero ese viajecito que se cuadra de un día para otro a cualquiera de nuestras cercanas playas, donde el agua no es fría, es de lo que más extrañamos cuando vivimos lejos de nuestro país.

Crédito: Alfonzo Marchan

 

8. Tomar en la playa.

Ir a la playa sin tomarse “una” es un verdadero mal. Nos gusta relajarnos y olvidar todo por un rato, y tomarse unas “negritas” con los panas es de lo más típico en el país. No hay nada como un amanecer del 25 de diciembre o del 1 de enero para pasar esa pea.

 

9. Nuestro clima perfecto.

El venezolano no sabe el clima tan brutalmente tropical que tiene, hasta que pasa frío en un invierno de 30 grados bajo cero. Todos sabemos lo cómodo que es pasar el día en short y ropa fresca los 365 días del año.

 

10. Las bodegas.

¿Qué no consigues en ellas?. Cualquier dulce que quieras, unos chicharrones en bolsita transparente o el refresco para el calor de la tarde. Están a la vuelta de la esquina y siempre las atienden tus vecinos.

 

11. Las bebidas.

El papelón con limón es nuestro mejor amigo si queremos refrescarnos un poco y nuestro propio té venezolano es una delicia que no se consigue en cualquier lugar. La colita bien fría y una malta para acompañar las empanadas de cazón son las mejores.

Crédito: Ciro Duran

 

12. Los atardeceres de nuestro país.

Desde Falcón hasta Anzoátegui, nos llenan el alma con sus cálidos colores y ay, ¡cómo se extrañan los cielos de Venezuela!

Crédito: Juraj Kubica

 

13. Las chucherías.

Cosas como el Pirulín o el Toronto, son de esas que no se pueden cambiar por cualquier otro chocolate en el mundo. Los Platanitos son los mejores para acompañar con las birras. Además, no nos olvidemos del “Pepito” y del famoso “Súper Popy”. Si no extrañas esto, ¡no eres  venezolano!