Foto: Daniel Zedda

1. Perder documentos

Seguro estarás preguntándote «¿Qué no esto sería una tragedia para cualquier persona?» pero solo un mexicano sabe la exhaustiva cantidad de tiempo que le tomará reponer su licencia para conducir o el pasaporte, y ya ni te cuento de los “sencillos trámites” para volver a sacar tu credencial del seguro social, la de tu oficina o escuela, y la lista sigue…

2. Enamorarte

Seamos sinceros, los mexicanos somos enamoradizos por naturaleza; y seamos más sinceros aceptando que enamorarse fuera de México es más un problema que una bendición. Si éste es tu caso, te estarás enfrentando al ¿Y si me quedo a vivir con él/ella? ¿Y si nos vamos l@s dos a México? ¿Y si no quiere dejar su país? ¿Resistiremos una relación a distancia? y los temibles «chale, yo tengo pareja en México» y «no tengo papeles para quedarme… chingue su ma… me quedo de ilegal un rato, todo sea por el amor».

3. Hacerte intolerante a la grasa

Tu organismo te agradecerá durante el viaje que le bajes a los tacos dorados, las tostadas, el pozole y las quesadillas. Ese viaje, además de llenarte de energía, limpiará tus intestinos. Pero ¡CUIDADO!, tu regreso será doloroso. Pasarás varias horas en el baño lamentándote por amar demasiado la comida mexicana y haberte distanciado de ella.

4. Perder resistencia al picante

Sobre todo si has pasado una gran cantidad de tiempo fuera de México y en un país donde la comida no lleva picante o muchos condimentos. Serás el hazme reír de tus amigos y familiares en tu próxima visita a México cuando pidas tu elote con chile del que no pica.

5. Las fiestas

Ya sea una casera con amigos, en un bar o un antro, será una verdadera tragedia. Pondrán música que no conoces, es muy probable que nadie baile tanto como tú deseas hacerlo, la bebida y la botana son extrañas y por supuesto no escucharas ni una sola cumbia. La fiesta será peor si incluye karaoke, pues no te sabrás ninguna de sus canciones y cuando quieras cantar una ranchera nadie te hará segunda.

7. No ligar tanto como pensabas

Y es que tus amigos te estuvieron diciendo: «serás carne fresca», «les encantan los morenitos», «serás el exótico», «te van a llover ligues»… y ahí vas tú todo entusiasmado esperando las mil y un propuestas indecentes. Es verdad que la gente por la calle te presta más atención y te vuelves una persona interesante en las fiestas, pero no tengas expectativas muy altas que luego podrás terminar decepcionado.

8. Perder tus expresiones mexicanas

Pero que quede claro que ¡no es por mamón!, es por que neta no te entienden si dices que algo esta chingón, o chido y tus insultos se vuelven obsoletos. Necesitas modificar tus expresiones si quieres que los demás te entiendan y peor aún (si eres como yo) cuando los acentos se te pegan. Te aseguro que serás la botana de tus amigos regresando a casa con tu nueva forma de hablar.

9. Enfermarte

No importa de dónde seas o a dónde vayas, enfermarte lejos de casa es siempre una chingadera. Pero si eres mexicano, esta situación se multiplica por diez. No tienes a la mano ninguna de tus hierbas y/o remedios caseros; no están tus amigos para hacerte sentir mejor visitándote, y por supuesto, no tienes los mimos de mamá, ¡lo único bueno de enfermarte!

10. No entender los códigos sociales

La amabilidad es una habilidad que los mexicanos tenemos muy desarrollada, pero cuando estas fuera de México se vuelve un defecto porque verdaderamente te importa no ofender a los lugareños. ¿La gente aquí es puntual? ¿Cómo debo ir vestido a una fiesta? ¿Llevo regalo? ¿Saludo de beso? ¿Puedo abrazar en público? ¿Este país es gay-friendly? ¿Ofendo su cocina si pido sal? ¿Estaré hablando muy fuerte? ¿La cuenta se divide en partes iguales o cada quien paga lo suyo?….

11. Dudas existenciales

Quizá sea por haber visto tantas telenovelas, pero los mexicanos somos unos melodramáticos empedernidos; y lo peor que te puede pasar es que te de un ataque de dudas existenciales en pleno viaje: ¿Pero que hago yo aquí? ¿Por qué estoy solo? ¿Estoy haciendo lo que verdaderamente quiero hacer? ¿Soy feliz? ¿He tomado las decisiones correctas? Estos ataques son más comunes si te encuentras sin compañía, frente a algún bello paisaje en una fecha importante (tu cumpleaños, navidad, año nuevo, etcétera).

12. Extrañar a los seres queridos

No te mientas mexicano, amamos a nuestras familias y a nuestros amigos. Y aunque viajar solo es una experiencia enriquecedora, habrá ocasiones en las que desearías compartir un lugar, un momento o un paisaje con ese amigo especial.

13. Decir adiós

Es increíble lo bien que somos recibidos los mexicanos en el extranjero. Tenemos, en general, buena reputación y nos es fácil hacernos querer. En pocos días generamos fuertes vínculos de amistad y empatía con la gente a nuestro al rededor. Pero ésta es una desventaja al momento de decir adiós. Te sientes extraño, nostálgico e incluso triste al pensar que tienes que volver a casa y dejar a todos tus nuevos amigos. Pinches mexicanos somos bien melodramáticos.

14. Tener un viaje fantástico

Me atrevo a asegurar que todo mexicano siempre sabe explotar al máximo una aventura fuera de nuestro hermoso país… y ésa es la peor tragedia de todas. Cuanto más disfrutamos del viaje, más desorientados y tristes nos sentimos al volver. Sólo un mexicano sabe lo duro que es volver a la rutina y descubrir que todo sigue tal y como lo dejamos, nos sentimos extraños en nuestra propia casa y no nos queda otra opción más que comenzar a planear nuestro próximo viaje…