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1. Los colores

Uno no da crédito cuando llega a India y empieza a descubrir que su abanico de colores conocidos poco tiene que ver los que ve allí. Rosas, rojos, amarillos o azules intensos, casi deslumbrantes, se pueden ver en los turbantes de los hombres o los saris de las mujeres que muchas veces los mezclan de un modo que en Occidente sería casi imposible imaginar, pero que con el contraste de la dorada arena del desierto del Thar crean un contraste único.

2. El chai

En India el té sabe como en ningún otro lugar. Se toma bien caliente y con mucho azúcar, en cuencos de metal o en pequeños vasos de cristal. Su intenso sabor viene no solo dado por de la calidad del té (India produce algunos de los mejores tés del mundo), también influye esa mezcla de especias que le dan un aroma único: canela, cardamomo, jengibre e incluso pimienta pueden añadirse a la bebida nacional India.

3. Las sonrisas

Basta con que te alejes un poco de los lugares más turísticos para descubrir que los indios son gente curiosa pero cordial. Si eres amable e intentas compartir un rato con ellos te llevarás como recuerdo las mejores sonrisas que puedas imaginar, las de la gente sincera que agradece no ser tratada como un simple objeto al que hacer una foto. El idioma de los gestos es internacional y te permitirá pasar un rato con personas poco acostumbradas a los extranjeros, a los que al principio miran con curiosidad y finalmente con la alegría del que descubre algo nuevo y divertido.

4. Los mercados

Poco que ver con esos lugares ordenados y pulcros a los que estamos acostumbrados en nuestro países, pero a pesar de ello los mercados de India son fascinantes. Las mujeres acuden a ellos para vender frutas, verduras, ropa,… todo se coloca sobre grandes telas en el suelo creando un mosaico de colores donde las teselas son los pimientos, las naranjas o los mangos. Un lugar animado en el que la gente va y viene buscando lo mejor para la comida de ese día. Bundi es una de las mejores ciudades para disfrutar de estos mercados o, para quien prefiera un poco más de orden, en Bikaner hay uno más cercano a nuestra idea de mercado.

5. Los olores

India es el país de los contrastes, no hay duda de que muchas veces tendrás que llevarte la mano a la nariz para evitar malos olores. En otras ocasiones, en cambio, quedarás maravillado por el aroma de las flores en los mercados de las ciudades: caléndulas, rosas, claveles, jazmines… Todas esas flores que adornan el cabello de las mujeres y que los fieles llevan a los templos te envolverán hasta embriagarte. Por no mencionar esos mercados de especias en los que el olor a clavo y canela invita a volver a casa con bolsas llenas de esos productos.

6. Los templos

Maravillosos, únicos, exuberantes, exóticos… Cada estado indio ofrece un tipo de arquitectura diferente, pero desde los coloridos templos de Tamil Nadu, hasta los famosos por sus esculturas eróticas de Kajuraho, todos te sorprenderán. Desearás entrar en ellos (dejando en la puerta tu calzado) para contemplar columnas, esculturas y con suerte poder presenciar alguna ceremonia de esas que solamente se ven en las “tripas” de esos lugares.

7. Las compras

Telas de Rajastán, bronces de Tamil Nadu, joyas de Karnataka… Las de India harán las delicias de más de uno, es tal la variedad de productos que uno puede encontrar que será imposible resistirse a pararse ante cada tienda y preguntar por algún artículo. Eso sí, mucha paciencia a la hora de la compra, pues el regateo es fundamental en la cultura india y tienes que saber que tendrás que invertir algún tiempo si quieres conseguir un buen precio por ese artículo con el que quieres volver a casa.

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