Crédito: Susan Sermoneta

El bistec de toronja.

¿Vieron la gruesa capa que está entre los hollejos y la cáscara? Bueno, la condimentábamos como si fuera un bistec de carne de res y así la tragábamos. Un gran aporte cubano a la cocina vegetariana.

 

La pasta de oca, el picadillo de soya y el fricandel sin tripa.

Claro que, a pesar del bistec de toronja, Cuba es un país carnívoro, y al gobierno no le quedó más remedio que inventar un surtido de alimentos rarísimos y asquerosos para suplantar a la carne de los cuales, aún hoy, sus ingredientes son secretos. Eso sí, qué desafío era cocinarlos y lograr que pasaran por la garganta…

 

Los productos de aseo personal a base de bicarbonato.

La pasta de dientes a base de sal y bicarbonato de sodio y el desodorante de alcohol y bicarbonato también fueron, por años, la amplia gama de productos de higiene personal en la Isla. Las axilas y la boca terminaban lamentando el contacto con sustancias algo corrosivas, pero no quedaba otra. ¡Higiene o muerte!

 

Los ventiladores criollos.

Nunca pensamos que las lavadoras rusas Aurika, esos objetos irrompibles que databan de la décadas del 70 y 80, iban a tener otro fin que no fuera el que su nombre indica. Pero ahí están los muy famosos y potentes “ventiladores criollos”, hechos con los motores de las lavadoras. Gracias a ellos entonces, que nos permitieron resistir varios veranos sin que nos convirtiéramos en güevos fritos.

 

Las plantas de energía caseras hechas con baterías de auto.

Los cortes de corriente eléctricas de ocho horas duración dispararon la creatividad en la isla, por lo que tuvimos una serie de plantas eléctricas artesanales, que le salvaron la vida a mucha gente. Los artefactos de conexión imprescindible a aquellas plantas eran el refrigerador y el televisor. El primero por motivos obvios; y el segundo, porque había que ver la novela brasilera, que era casi exclusivamente el único divertimento de la época.

 

Calentadores tropicales de agua.

Sí, porque en Cuba estamos acostumbrados a bañarnos con agua calentita aunque sea verano. Entonces dos laticas, una dentro de la otra y separadas por pedazos de madera y con la imprescindible conexión a la electricidad, fueron por años los artefactos que nos permitieron estar limpitos.

 

Las lámparas artesanales de aceite.

A la gente más sencilla no le quedó más remedio que regresar a usar las lámparas de aceite, como si estuviésemos siglo XIX. Un pomo de cristal con un tubo de pasta de dientes en el centro, una mecha y aceite. Sin dudas, uno de los inventos tropicales más aclamados e ingeniosos.

 

Autos de gasolina a diesel.

Una buena parte de los autos antiguos que andan por las calles de Cuba, lo hacen con diesel y otros, dicen las malas lenguas, con kerosene. Resultó que en los años noventa, con el incremento del precio de la gasolina en la isla, apareció la seductora posibilidad de adaptar el motor de un auto para que usara un combustible más económico. Yo creo que en esa oleada fue cuando mi tío convirtió su “almendrón” en una locomotora, ¡porque mira que hace que hace ruido el bicho aquel!

 

Encendedores de cocina.

Los sofisticados y eficientes encendedores de cocinas contemporáneos tienen un antecedente remoto en un invento cubano. Nuestras cocinas de kerosene con precalentamiento de alcohol (parece un título nobiliario, pero más bien era una tortura china), eran encendidas con algo que previamente se introducía en un pomito de medicina de goticas para los ojos con alcohol, para luego ser rallado por una resistencia conectada a la electricidad. La chispa producida y la inflamación resultante era lo que finalmente nos posibilitaba encender el fogón.

 

Antena con bandejas de comedor escolar.

Este es mi invento preferido, pues retó profundamente a la imaginación humana. Las primeras las vi en Santa Cruz del Norte, un pueblo costero, cercano a La Habana, donde dos bandejas metálicas amarradas a una T de madera, constituían la mejor manera de sintonizar los canales de la televisión nacional. Me imagino la amplia gama de antenas cubanas que habría, sino fuera ilegal en la isla coger los canales del “Nolte”.