Uno creería que decir cosas bonitas es sencillo. Y sin embargo… la vida me ha cruzado con personas incapaces de decir cosas bonitas, aún si lo deseaban, o con muchas personas que no saben cómo recibir un cumplido porque rara vez escuchan uno. En un día que celebra el amor como hoy, este manual va dedicado a todos los amores de mi vida, pasados, presentes y futuros.

 

Sea original.

“Me haces sentir como en casa… solo que es una casa que no conocía hasta ahora”.

 

Y si no puede ser original, cite buenas películas.

“You make me want to be a better person” (haces que quiera ser mejor persona). Línea hermosa de la película “Mejor… Imposible”, un hombre que por cierto tuvo que aprender a decir cosas bonitas.

 

Recuerde las cosas bonitas que le decían sus abuelos (si tuvo esa suerte), y continúe con la tradición.

Cada vez que le preguntaba a mi abuelo si le gustaba mi vestido, él respondía: “lo lindo es la percha”. Así que sigo usando esa frase, en su memoria y para honrar a las personas que tengo delante también.

 

Diga “te extraño”… descuídese, no implica promesa de matrimonio ni nada por el estilo.

Te extraño es te extraño ahora, en este preciso instante, a las 12:08 del día martes. Es una referencia al presente, sobre todo.
Un amigo mío me enseñó a decir “te extraño sanamente”, para evitar toda asociación con la depresión y la dependencia. Hay muchas variantes que usted puede adoptar, como “siempre me acuerdo de ti con una sonrisa”. Si lo siente, dígalo. Puede generarle una sonrisa a su interlocutor, y además… ¿para qué guardárselo?

 

Utilice más el verbo “apreciar”.

La RAE lo define como: reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo; sentir afecto o estima hacia alguien, o percibir algo a través de los sentidos o de la mente.
Creo que no es un verbo muy usado, pero me gusta mucho. Puede ser un gran complemento del “gracias”. Por ejemplo, “gracias, aprecio tu preocupación por mi” o “gracias, aprecio tus palabras de aliento”.

 

Y aprenda a describir por qué aprecia a la otra persona…

“Aprecio tu amistad, que siempre estés ahí para escucharme sin juzgarme”. Piense, ¿cuándo fue la última vez que le dijo a sus seres queridos exactamente por qué los aprecia? En ese sentido (y en otros también) sirve pensar que uno se puede morir en un rato o mañana. Si estas fueran sus últimas horas en el planeta, ¿con qué palabras bonitas no le gustaría quedarse atragantado? Los fantasmas no pueden escribir cartas, y no hay muchas medium cual Whoopi Goldberg en “Ghost, la sombra del amor” que lo ayuden a decir lo que no expresó en vida.

 

Despreocúpese: decir cosas bonitas no lo hace débil…

Todo lo contrario… lo hace más “fuerte”. Andar por la vida notando las cosas buenas y destacándolas es una de las formas de ver el vaso medio lleno. Y no, uno no es por naturaleza positivo o negativo. Es una cuestión de hábito, y como tal, solo requiere de práctica.

 

¡Anímese a dar cumplidos a todo el mundo!

Al burócrata que lo atiende con cara de pocos amigos… pues, “necesita más amigos”, como dice el hijo de mi hermana del alma. A la chica medio odiosa del gimnasio… quizás está pasando por un mal momento personal, y “oye, qué bonito es el diseño de tu camiseta” es justo lo que necesita para recordar cómo se siente sonreír. Anímese incluso con los extranjeros: un “beautiful” y señalar educadamente al hijab de una mujer musulmana es mucho mejor que solo quedarse viéndola.

 

Evite las ironías…

No son una buena forma de comunicarse, y muchas veces generan confusión y terminan siendo pasivo-agresivas.

 

Sea gracioso solo si no hay riesgo de ofender…

Una vez salí con alguien que pensaba que tenía que ser gracioso todo el tiempo. Error. Hay momentos y momentos. A veces, un “estás hermosa” es mucho mejor que hacer un comentario estúpido sobre por qué has decidido usar un sombrero. Menos es más 😉

 

Los emoticones están bien, pero no abuse.

¿Usted realmente cree que el dedo pulgar para arriba reemplaza un “¡qué hermoso lo que me estás contando! Me alegro tanto por ti”?

Deshágase del tabú del “te amo”.

Tengo una suerte de batalla personal contra el “te quiero”. Para mi, es una expresión que hereda lo posesivo o demandante del verbo “querer”. De pequeña leí en algún lado “el querer lo espera todo, el amar lo entrega todo”, y se me quedó más grabado que el himno nacional (por suerte).
Decir “te amo” es hermoso. Dígaselo a sus hijos, a sus amigos, a sus padres, a sus hermanos… créame, no es algo que uno se tiene que guardar para sus parejas, para el amor romántico. Y, hablando sin pelos en la lengua, déjese de pelotudeces: esperar al momento ideal para decir te amo no tiene sentido. ¡Todos son momentos ideales! ¿Qué si el otro no está listo para escuchar “te amo”? Pues, problema del otro, no nuestro.

 

El español tiene palabras bellísimas, ¡practíquelas!

Dígalas en voz alta, susúrrelas, escríbalas, dibújelas, o cántelas.
Sentipensar. Precioso. Adorable. Mimo. Apapachar. Cucharita. Nostalgia. Melancolía. Y la lista sigue y sigue

Crédito imagen de portada: poolski