Lejos de casa: siete maravillosos individuos comparten sus formas de ser mexicanos fuera de México, y cómo es que con sus aportes enriquecen a una ciudad multicultural como Londres –muy diferente al lugar de donde provienen-.

«Al vivir en Londres, soy una Mexicana más completa: entiendo más quiénes somos y por qué somos».

Diana, 26 – San Luis Potosí, México. 3 años en Londres. Se dedica a aprender y desaprender. Recién terminó su educación en Le Cordon Bleu y le apasiona el upcycling.

De México extraño a mi gente. Extraño caminar como a eso de las dos por la banqueta y escuchar el sonido que se escapa de la casas, ese de la olla express. El aroma a caldo de pollo sazonado con amor de mamá. Extraño a la señora que sale a barrer bien temprano con su escoba y cubeta de agua, orgullosa de su hogar y que sin falta a todo el que pasa le da los buenos días.

Pienso en México y pienso en la carrilla, esas bromas donde todos se ríen y nadie se ofende. Esas bromas que recuerdas ya en la noche, cuando todo esta callado, y te vuelven a sacar una última sonrisita.

Extraño los días de frío porque son la excusa perfecta para quedarte en casa y tomar un chocolatito caliente con un bolillo de la panadería de la esquina. Extraño los días de tanto calor que son la excusa perfecta para echarte un siesta y despertar lleno de energía… para luego platicar con todo el mundo porque la noche es larga.

Siendo mi esposo británico y habiendo vivido ya unos años en Londres, me considero mitad mexicana, mitad británica. Irónicamente puedo decir que soy una mexicana más completa. Entiendo más quienes somos y por qué somos. Si me gustaría regresar a México. Cada oportunidad que se presenta mi esposo y yo nos aventuramos en el viaje de colores y sabores que es México. ¿Cuándo viviremos ahí de manera permanente? No lo sé, ni me atrevo a adivinar. ¡Mi corazón me dice que un día ha de pasar!

Mi Londres es un Londres de amor, mi hogar, donde tengo a mi familia directa: David, mi esposo. Ya no me siento como turista. Ya me preocupa que a los trabajadores de Transport for London se les ocurra hacer paro, o que el council no le diga nada al vecino que decidió dejar su colchón viejo en la calle. La Oyster ya no es la única tarjeta de tengo: de repente cuento con Boots card, Nectar card y cupones de Sainsburys. Londres es un sueño que nunca soñé hecho realidad. Y cada día que pasa, algo me sorprende.

 

«Ser mexicana en Londres significa que te digan que ya fueron a Cancún o Tijuana, que conocen a Frida Kahlo, que eres ‘la primera mexicana que conocen’, pero también que te recuerden la violencia que se ve en la prensa».

Marisa Polin (cargocollective.com/FilMar3). Coyoacán, México DF. 3 años en Londres y muchos más fuera de México. Productora de cine y artista visual.

Nací y crecí en Coyoacán (frontera con San Ángel), entre la UNAM y los Viveros. Mi casa está justo en donde la lava del Xitle se detuvo, en donde Taxqueña se cambió a Miguel Ángel de Quevedo, cerca de la librería Gandhi. Cuando llegó el metro me dio alas para conocer la ciudad libremente y de allí seguí viajando cada vez más lejos…

Pensar en México es pensar en lo que conozco. Luego pienso un poco más y me doy cuenta de que a México ya no lo reconozco. La forma de hablar ha cambiado, las palabras que no eran apropiadas ahora lo son (hasta para los que antes las prohibían). La sociedad clasista se ha fracturado, pero no lo suficientemente. Las expresiones culturales tradicionalmente de las clases bajas han sido apropiadas por la clase media y por la alta. Gracias a mis contactos en la red estoy al día de lo que pasa en el país. La información viene directamente de la gente o de medios alternativos. Me identifico mucho con otros mexicanos en el extranjero, nos preocupamos por la muy difícil situación político-social actual y constantemente nos mandamos información. Entiendo que el estar en la rutina diaria de vivir en México es casi un lujo preocuparse, porque además tienen que seguir viviendo ahí. Pero cada vez hay más reacciones de lo que pasa en el país.

Ser mexicana en Londres significa que te digan que ya fueron a Cancún o Tijuana, que conocen a Frida Kahlo, que eres “la primera mexicana que conocen”, pero también que te recuerden la violencia que se ve en la prensa. Esto último es para mi la parte más difícil, ya que quisiera decir que no es verdad.

A veces me pregunto cómo sería volver a vivir en México. Hago balance de lo bueno que sería comer lo que extraño, sentirme en casa, estar cerca de mi familia, hablar en mi idioma y no tener dudas de si entendí o me entendieron. Luego pienso que ya no conozco a los políticos, los actores nuevos, las historias que se viven día a día. En ese sentido, sería otra vez casi extranjera, extrañando a mis amigos, la cocina internacional, mis buses, los festivales musicales, el sonido de los diferentes idiomas por la calle, caminar por las calles de Londres a cualquier hora del día y sentirme segura, sin ningún temor. Y llego a la misma conclusión que ya llegué antes en mi primer viaje a Europa: por haber salido a ver otros lugares tendré que extrañar siempre, no tendré a todo ni a todos juntos.

Mi Londres es una ciudad profundamente cosmopolita, donde todos tienen un “acento”. Somos tantos los de fuera que todos somos Londinenses. Es una ciudad cálida, en la que la gente habla entre sí, en la que hay multitud de culturas encontradas creando una nueva: la Londinense. Este es mi momento de estar en Londres y ya veré qué pasa después. Lo que sí es que vivir aquí y tener a mis amigos mexicanos es tener lo mejor de mis mundos.

 

¿Lo mejor que me ha dado Londres? Los amigos y mi trabajo en Wahaca, donde nuestra especialidad es la comida «callejera» Mexicana.

Crédito: Edd Noble Paola Feregrino – Ciudad de México 17 años en Londres. Coordinadora de Mercadotecnia de los restaurantes mexicanos Wahaca.

Como me fui de México apenas habiendo cumplido los 18 años, los recuerdos que tengo de mi país son de una infancia hermosa en la ciudad de México, Querétaro y en el pueblito de Tolimán. Recuerdo los veranos con mis abuelos llenos de libertad, amor y comida deliciosa. Mi esencia y corazón siempre constarán en ser Mexicana y es algo que día a día le enseño a mi hijo con el que hablo en español.

Mi Londres es un mundo de posibilidades: la oportunidad de encontrar tu espacio sea lo que sea que te guste, cual sea tu pasatiempo. Si te gusta el swing, la samba o el rockabilly, puedes encontrar tus contemporáneos y disfrutar. En mi caso la música -que me trajo hasta acá primeramente- es mi pasatiempo favorito. Los festivales y conciertos son ilimitados; cada fin de semana hay algo que ver y nuevas bandas por descubrir. Desde Passing Clouds en Dalston con música regional colombiana y peruana, Roots y Reggae en Brixton, indie en Shoreditch, hasta Flamenco en Soho… en Londres siempre hay algo nuevo por descubrir.

¿Siento a Londres como mi casa? Supongo que sí. Acá cada uno está en su rollo, y aunque a veces eso se sienta un poco impersonal, pienso que un Londoner tiene la mente abierta… lo ha visto todo, por eso no se sorprende de que un punk se siente al lado de él en el metro, y no hay quién lo voltee a ver.
¿Lo mejor que me ha dado Londres? Los amigos y mi trabajo en Wahaca. Amigos de todo el mundo que se convierten en tu familia, que aunque vengan y vayan, se quedan en tu corazón para siempre. Nadie se viene a Londres para quedarse toda la vida.

Sí sueño con una vida bohemia en Guanajuato algún día, pero por el momento y por varios años más me encontrarán disfrutando de un Pale Ale en Passing Clouds, Hottananny o Sevila Mia. Me quiero asegurar de seguir poniendo en alto nuestra cultura y costumbres en los restaurantes de Wahaca, donde nuestra especialidad es la comida «callejera» Mexicana.

 

Katrina Vanesa Hassan, 34. De Tucson, Arizona. Madre de Nogales y Padre de Cananea. 8 años viviendo en Londres. Todóloga y experta en elaboración de piñatas, pan dulce y artes plásticas.

“A mi bebé le voy a enseñar a hablar inglés, español y spanglish”.

 

Cuando pienso en México me da hambre. Se me antoja todo, vivo constantemente controlando mis antojos. Extraño todas las delicias de Sonora: las tortillas de harina, los cochitos, las coyotas. Me gusta vivir lejos de México porque todo se aprecia mucho más. Regresaría a México si tuviera la posibilidad de invertir en mi propio negocio.

 

Lo que más me gusta de Londres es que hay gente de todas partes. Aunque somos muchos y a veces la cantidad de gente te vuelve loca, las oportunidades de trabajo son muy buenas. Ahora que tengo bebé me siento contenta de que él tenga la oportunidad de sacar provecho de estas oportunidades. Me estresa andarme moviendo en la ciudad entre las multitudes con la carriola, pero todo se puede. Le voy a enseñar a hablar inglés, español y spanglish.

 

 

 

 

 

 

 

Angélica – Cuernavaca, México. 5 años en Londres. Broker.

“Creo que al vivir fuera de México aprecias más todo, desde tortillas que no se rompen hasta el detalle y la riqueza de nuestras artesanías”.

 

Extraño México, llevo 5 años viviendo en Londres y todos los días pienso en él. Desde el clima de Cuernavaca cuando llueve o nieva aquí, hasta un antojo de agua de horchata con cinco tacos de pastor. Los viajes a México cada año son agridulces: empiezo con emoción y termino extrañándolo más. Creo que al vivir fuera de México aprecias más todo, desde tortillas que no se rompen hasta el detalle y la riqueza de nuestras artesanías. Siento que México se encuentra presente en Londres: hay un boom de comida mexicana y mezcal, así como exhibiciones de arte.

 

Por el momento mi casa es Londres, una ciudad que irradia energía y actividades para todos. He aprendido a apreciar los parques y los cambios de cada estación. El acceso a eventos culturales es invaluable, así como el fuerte hábito de lectura. Como buen londinense leo a cada momento libre, desde en el tren hasta en el lunch. Debo confesar que me he hecho adicta al te Earl Grey.

Me gustaría regresar a México. Para mi es importante regresar algo de lo que México me ha dado. Al mismo tiempo siento que mientras más tiempo pasa va a ser más difícil volver. Extraño a mi familia, pero ahora estoy creando la mía aquí.

 

 

Vicente Partida III, 24. Mexicano-estadounidense. 8 meses en Londres. Communications Officer, International Coffee Organization.

“Entre más lugares y personas conozco, más aprecio y entiendo a mi cultura Mexicana”.

 

Nací en Estados Unidos pero viví varios años en México— de niño en Tamaulipas y en Durango por un año cuando estaba en tercero de secundaria. Cuando pienso en México, pienso en el arte, en la música, en el mariachi. Extraño los festivales, el enfoque tan grande que se le daba al arte en la escuela. Extraño a mis cuatro amigos inseparables de la secundaria con quienes pasé momentos inolvidables. Recuerdo la cantidad de eventos en los que me presenté a cantar música ranchera -Vicente Fernandez, José Alfredo Jimenez, Juan Gabriel-. Lloré al enterarme que tendríamos que regresar a Estados Unidos solo un año después de habernos mudado a México.

 

Si tuviera la oportunidad de volver a México, claro que lo haría. Yo me considero un nómada. Me encanta viajar. Entre más lugares y personas conozco, más aprecio y entiendo a mi cultura Mexicana.

 

Londres está lleno de arte y de creatividad. Aquí no hay idea tonta. Si se te ocurre y lo puedes hacer, lo haces. Encuentras a gente que te inspira y te anima a crear. Me encanta que estoy rodeado de música de todos los estilos, de cafés maravillosos, de parques y espacios verdes. Me encanta que en un día normal, logro escuchar lenguas de todos los rincones del mundo. Si, siento que estoy en casa.

 

 

 

Rocío Delapré, 29. Estado de México. Casi 4 años en Londres.  Coordinadora de logística.

“Cuando pienso en México, pienso en el Huapango de Moncayo”.

 

Cuando pienso en México, pienso en el Huapango de Moncayo. Pienso en los momentos maravillosos con mi familia y amigos, lo hermoso que es mi país, su folklore y diversos sabores que me recuerdan de dónde soy y hacia dónde voy. Siento nostalgia por no estar cerca de los que amo, sin embargo no estaría completa si no hubiese tenido la oportunidad de vivir en esta hermosa ciudad. Es difícil pensar en volver si aún no termino de construir algo firme aquí. De lo que sí estoy muy segura es que cada vez que se pueda estaré visitando tierra azteca.

 

Londres me ha permitido crecer mucho como persona y ser humano. Me ha enseñado que no tengo limites para hacer lo que quiera y ha puesto al máximo mis habilidades y capacidades. Aquí nadie te cuestiona o juzga, a menos que este recién llegado. Londres se convirtió en mi hogar porque aquí encontré al amor de mi vida.

 

 

 

 

 

 

 

**Nota de la autora. Hace unos cinco años, al mudarme lejos de casa, pensaba que yo era la única mexicana en Londres. Al poco tiempo me di cuenta de que hay muchas personas en mi misma situación, personas cuyo camino -por diferentes razones- las llevó a nuevos hogares en otros rincones del mundo. Hoy me dedico a retratarlas en texto y fotografía. Sus historias forman parte de un proyecto personal que excede al artículo.