Crédito: Peter Forret

En las clases de tango se aprende mucho sobre figuras y formas de abrazarse, pero poco sobre los códigos que deben manejarse para salir a bailar. La milonga es el lugar donde se baila, donde “se miden los pingos”, dónde se disfruta con el poco o mucho conocimiento que se tenga. Conocer las siguientes reglas y códigos nos permite ingresar en el mundo milonguero por la puerta principal.

 

1. No todas las milongas son iguales.

No basta con buscar en Google “milongas” y acercarse a la más cercana a tu hotel con tu bolsa de zapatitos nuevos. Aunque recién estés iniciándote en el baile y simplemente quieras salir a pispear, es conveniente informarte mínimamente sobre la mejor milonga para vos. Hay milongas clásicas con orquesta en vivo, hay espacios que son considerados prácticas de baile para jóvenes con estilos más libres, y hasta hay milongas Queer donde se baila con personas del mismo sexo. No querrás llevar, por error, a tu abuelita a ver tango electrónico -si ella aún tiene la imagen de Gardel asociada a Buenos Aires-.

 

2. El cabeceo no es un tic nervioso generalizado.

Si, ¡todavía se hace! Se lo reconoce como el método más cómodo y efectivo para sacar a bailar. Sentado desde donde esté, el hombre mira fijamente a la mujer a la que desea invitar y con un movimiento diagonal de testa en dirección a la pista, se lo hace saber. En caso de aceptar, ella asiente y espera que él se acerque. En caso que ella no quiera bailar, simplemente evita la mirada y así el rechazo pasa desapercibido. Mujeres: sepan que si eligieron salir a la milonga para charlar intensamente con una amiga toda la noche, se van a ir preguntándose porque nadie las sacó a bailar. Hay que estar atentas a los cabeceos.
Las mujeres también pueden sacar a bailar de la misma manera, pero solo en las milongas más modernas. Una técnica intermedia que puede funcionar es mirar con insistencia al bailarín deseado y esperar que este interprete la indirecta y finalmente nos cabecee.

 

3. Jamás sacarás a bailar a alguien que esté sentado junto a quien parece ser su pareja.

Aunque se supone que fueron a la milonga para bailar, no se debe romper esta regla, excepto que alguno ya esté bailando o con el permiso expreso del otro. En el caso de que ellos quieran bailar con otras personas deberían sentarse separados para darlo a entender.

Crédito: mojitopt

 

4. Hacete ver.

Este consejo para mujeres no tiene desperdicio. Pruébenlo y después me dicen.
La mejor ubicación
para las mujeres deseosas
de bailar ES…………………………………………..: (música de suspenso)
¡sentarse camino al baño de hombres o cerca de la barra!
No es ni más ni menos que el principio que rige para la publicidad en la vía publica: cuanto más me veas más posibilidades hay de que me consumas.

 

5. Si nos organizamos, bailamos todos.

Una vez en la pista las parejas bailan en dirección contraria a las agujas del reloj y jamás se pasa a la pareja de adelante (no es un carrera). Eso se llama sentido social. Incluso existen varios carriles/círculos para aprovechar mejor el espacio; jamás debemos pasarnos a otro en la mitad del baile. Los bailarines principiantes suelen bailar en los círculos internos para no molestar la circulación de los que bailan mejor (o creen hacerlo).

Por esta razón es que no se debe enseñar en las milongas. Detenerse para explicar alguna figura es propio de las prácticas o las clases. Pero una vez que uno se mete en la ronda del sentido social, hay que avanzar, así te estén pisando los pies. También es conveniente evitar cualquier figura tipo tango escenario que pueda lastimar a otra pareja.

 

6. “¿Cuánto tengo que bailar con el mismo tipo o mina?”

Es importante saber que cuando uno saca a bailar o acepta ser sacado, va a bailar una tanda completa con esa persona, que consta de cuatro o cinco tangos, milongas o vals. Se considera muy descortés abandonar a la pareja antes de completarla salvo que como en la vida, estés viviendo una situación verdaderamente incómoda y en ese caso no te importe quedar mal (olor a sudor extremo, que sientas que te aprieta con otras intenciones, que no te guste lo que te dice al oído, etc.). Y tranquilos: no hay que ir contando los tangos para saber cuándo se termina, las tandas generalmente se separan con rock, salsa o folklore.

 

7. “¿Cómo saber que bailo bonito?”

El hombre puede proponer bailar una segunda tanda y en ese caso sabremos que le gustó mucho bailar con nosotras y podemos aceptar seguir otra tanda más. O, podemos decir muchas gracias y escapar sigilosamente. También es un código de la milonga que el hombre acompañe a la mujer a su sitio al terminar la tanda.

 

8. Mientras se baila, ¡no se habla!

Todo baile de pareja es por definición una comunicación que dos personas emprenden a través del cuerpo y no debería ser obnubilada por la comunicación verbal. Mucho más en el tango, que es un baile sin estructura donde realmente es imposible prever que es lo que va a proponer a continuación el compañero, y eso requiere de atención y relajación.

Si te morís por saber hace cuánto tiempo que baila la otra persona, o querés desplegar tus dotes chamuyeras, deberías esperar al corte de tanda. Y así como no se habla, ¡mucho menos se canta!. Nada peor que caer en manos de un tanguero que te cante al oído o que te de indicaciones.

 

9. Se puede alquilar un bailarín.

Se llaman taxi-dancers. Son bailarines profesionales que se alquilan por hora para acompañar a sus clientes a la milonga. Es una alternativa para los principiantes que no se animan a sacar a bailar, para los turistas, o para las mujeres cansadas de esperar que algún milonguero las cabecee. Suelen ofrecer paquetes que incluyen clases previas para evitar los traspiés en la pista y para conocerse antes de ir.
El taxi-dancer conoce los códigos de cada milonga, los mejores horarios para entrar y el estilo que se baila en cada una. Claras ventajas para aquel que no tiene tiempo de pagar derecho de piso para vivir su experiencia tanguera. La contratación se hace por agencias e incluye un mínimo de tres horas, la entrada a la milonga y las consumiciones del bailarín.

 

10. Por favor, no vayas con vestimenta de show de tango.

Yo se que los tajos y las medias de red son parte de lo que te atrapó del tango inicialmente. Pero te suplico, no vayas vestida así a la milonga salvo que quieras verte muy fuera de lugar, o muy novata. Lo mismo aplica para los hombres con sombrero y tiradores. Estamos en el año 2015, tanto de la puerta de la milonga para afuera como para adentro.

 

11. Cuantas más parejas de baile tengas, mejor bailarín serás.

Deja los prejuicios de lado con ese señor mayor que pensás que solo sabe marcar ochos para adelante. Como casi todo en la vida, hay que probarlo uno mismo para saber. Y te podes llevar una sorpresa. Cada persona baila distinto, cada abrazo se siente distinto y en todos te llevás algo. Bailá, bailá, bailá y seguí bailando.