Crédito: Wheeler Cowperthwaite

1. Quesadillas

El primer paso para preparar comida mexicana en La Madre Patria, es hacer entender a los españoles que las tortillas están hechas de maíz y no de huevo. No, ya hablando en serio, aunque soy fan de sus tortillas de patatas, a veces se extraña un poco el sabor de casa. Y no hay forma más sencilla de evocarlo que con unas deliciosas quesadillas.

Hay una versión similar a la tortilla mexicana en El Corte Inglés (sólo omite el color amarillento y ponle imaginación) o, por una módica suma, puedes comprar unas más fieles en La Reina de las Tortillas. Agrega un queso que se derrita, caliéntalas y tendrás a tu tierra natal al alcance de la boca.  

 

2. Salsa

Todo es más mexicano con salsa. Así que ve por unos tomates, cebollas y ajos (si eres pudiente, incluso puedes añadir un par de chiles frescos de Hipercor). Asa todo en la estufa y luego licúalo con un poco de sal.

No dejes que los españoles te juzguen cuando te vean echar la mezcla sobre sus callos a la madrileña. Si tienes suerte, puede que hasta pienses que estás comiendo menudo… Bueno, no, pero el sabor picosito curará cualquier nostalgia gastronómica.

 

3. Guacamole

Hay aguacates en casi cualquier puesto de verduras y no son (tan) caros. Mézclalo con tomate, cebolla y cilantro, añade sal y limón al gusto y tendrás un guacamole exquisito. Además, aceptémoslo, es lo más cerca que estarás de una carne asada de verdad mientras estés en la península ibérica.

 

4. Masa

Sé que suena extraño, pero las posibilidades son infinitas. Sopes, gorditas, huaraches… Depende de tu creatividad. Compra Maseca en cualquier Corté Inglés, mézclala con agua y sal y fríela en aceite. Rellena tu creación con pollo, carne de res o queso y voilà. Casi como las de tu mamá.

 

5. Agua de horchata

¡Que no te engañe la horchata española! Cuando aún era joven e ingenua, me dejé llevar al creer que sería una versión similar a la mexicana y oh error. Aunque la variante de La Madre Patria es muy buena también, no tiene nada que ver con el agua de arroz de México.

La buena noticia es que preparar una jarra muy mexicana es facilísimo. Deja remojando una taza de arroz durante una hora y después muélela con canela y dos litro sde agua. Cuela la mezcla, añade una taza de leche condensada y un poco de vainilla. El resultado te sacará una lágrima de nostalgia.

 

6. ¡(M)ole!

Estoy haciendo un poco de trampa, pero La Costeña tiene varios puntos de distribución en España. Y cuando una tiene un antojo casi prenatal por sabores de México, la verdad es que no le hace el feo a nada.

En Madrid pueden encontrar pasta de mole poblano o mole verde en lugares como 100% México. En Barcelona, Itztli o México con Sabor ofrecen una variedad de opciones para cualquier foodie mexicano. Pero eso no es todo, además puedes moler jitomate, cebolla y ajo en caldo de pollo y disolver la pasta de mole en la mezcla. Así tendrá un sabor más hecho en casa (no le digan a mi madre que les he contado su secreto).

 

7. Arroz con leche

Si hay algo que España tiene en abundancia, es arroz. Una vez que te hartas de la paella (nunca), puedes probar una variante dulce. Cuece una taza del cereal en dos tazas de agua a fuego bajo. Espera hasta que el líquido se consuma y añade una lata de leche condensada y una de leche evaporada. Deja que hierva y agrega unas cuantas rajas de canela para realzar el sabor.

 

8. Tamales de elote

Los tamales son menos amenazadores de lo que suenan. Sólo necesitas algo de tiempo. Compra ocho mazorcas en el supermercado (rinden para quince tamales, aproximadamente). Pélalas con cuidado y luego deja las hojas remojando para envolver la masa más adelante. Quita los granos de maíz y muélelos en la licuadora. Revuélvelos con una barra de mantequilla, cuatro huevos y una cucharada de sal (si los prefieres dulces, puedes añadir cien gramos de azúcar).

Rellena las hojas de elote con la mezcla y dóblalas bien para que no se escape la masa. Arroja los tamales a una olla con agua caliente y déjalos hervir hasta que se cuezan. Ten cuidado de no encimarlos para evitar que queden crudos.

 

9. Atole

Aunque las leches merengadas ahora ocupan un sitio en mi corazón, el atole tiene la cualidad de transportarme de vuelta a mi infancia (esa bella época donde no tenía deudas universitarias ni impuestos).

Lo más difícil del atole es conseguir la maicena (los españoles le llaman harina fina de maíz), aunque la suelen vender en los supermercados grandes. Después, basta con disolver dos cucharadas rebosantes en un litro de leche con azúcar y poner la mezcla a calentar. Una vez en el fuego puedes agregar el sabor que más te guste. Una barra de chocolate, fresas licuadas o incluso avena. Incorpora el topping de tu elección y espera a que hierva.