Nuestro país tiene casi 125 millones de habitantes y un un 51.2 somos mujeres que, cada 8 de marzo, nos unimos a la conmemoración mundial del Día Internacional de la Mujer. A continuación, comparto contigo la historia de estas mujeres mexicanas que nos allanaron el camino para que hoy podamos expresarnos como lo hacemos, aunque aún nos falta mucho por recorrer.

María Izquierdo (1902 – 1955)

María Cenobia Izquierdo Gutiérrez nació en Jalisco y fue la primera pintora mexicana en presentar sus obras en el extranjero, con una exposición compuesta de un conjunto de 14 óleos, con retratos, paisajes y naturalezas muertas, en el Arts Center Gallery de Nueva York. Algunas de sus obras fueron expuestas en el Metropolitan Museum of Art, en una exposición colectiva de la que participaron pintores como Rufino Tamayo, Diego Rivera y Agustín Lazo.

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¡Ella es María Izquierdo! 🎨 Fue una pintora mexicana y la primera en exponer sus obras fuera de México, en el Art Center de la ciudad de Nueva York. Su obra se caracterizó por el uso de intensos colores y temáticas que incluyen autorretratos, paisajes, naturaleza y muestras claras de surrealismo. Nació en San Juan de los Lagos, Jalisco, México. Su padre murió cuando ella tenía cinco años y estuvo bajo el cuidado de sus abuelos, que le brindaron una excelente educación hasta que su madre se volvió a casar. Desde su infancia, comenzó a desarrollar el amor por el arte, especialmente por la pintura. Ingresó a la Academia de San Carlos y en ella tuvo a algunos maestros como Germán Gedovius y Manuel Toussaint, aunque cabe mencionar que la influencia más profunda la obtuvo de Rufino Tamayo, con quien luego tuvo una relación amorosa. Su pintura se inserta en la tendencia del arte posrevolucionario. También posee importantes vínculos con el arte de vanguardia, aunque relacionados con la mexicanidad. Fue una mujer muy activa, hizo parte de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarias y contribuyó en la causa de la expropiación petrolera realizando una subasta de arte mexicano. En ese momento llevo a cabo una conferencia radial titulada “La mujer y el arte”. En ese texto denunció la opresión en la que viven las mujeres. Años después, escribió para la Revista Hoy textos enfocados a exponer las problemáticas de la mujer artista. Izquierdo realizó un mural para el departamento del Distrito Federal. Pero, tiempo después de iniciado el trabajo se le envió una orden de cancelación. Se dice que esto fue obra de Siqueiros, Orozco y Rivera que pidieron que se cancelara el proyecto, porque una mujer no tenía las cualidades necesarias para realizar dicho mural. Tiempo después sufrió una parálisis de la mitad de su cuerpo, que aunque esto impedía su movilidad del lado derecho, continuó su prolífica carrera usando sólo su brazo izquierdo. La anterior obra es: “Viernes de dolores”, 1945. * * * #Quadrata #Marquetería #Galería #Arte #SabíasQuién #MaríaIzquierdo

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El poeta Antonin Artaud afirmó que su obra estaba conectada con las verdaderas fuerzas del alma indígena. Fue parte de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarias y, además, ayudó a la causa cardenista para la expropiación petrolera.

María rompió con los estándares posrevolucionarios que asociaban a la mujer como madre, maestra y patria. Ella desafió al gobierno y a la sociedad, mostrando la realidad del dolor y la melancolía de las mujeres, sus limitaciones y sus problemáticas.

Las soldaderas (1910-1920)

“Sin las soldaderas no hay Revolución Mexicana. Sin las soldaderas los hombres llevados de la leva hubieran desertado” (Elena Poniatowska). Estas mujeres anónimas lucharon codo a codo con los soldados de Francisco Villa, Emiliano Zapata y Venustiano Carranza y, sin embargo, fueron consideradas soldados de tercera.

Sin ellas no se entendería totalmente la lucha revolucionaria: eran cocineras, enfermeras, madres y esposas que acompañaban a sus hombres en todo el territorio nacional. Aunque siempre se supo que a la gran mayoría las trataban peor que a las mulas, tuvieron que pasar muchos años para que su papel fuera reconocido, ya que fueron las mejores dobles agentes, encargadas del espionaje e intercambio de información confidencial. Fueron también el primer intento para la liberación femenina en México.

No todas las que fueron a “la Bola” son reconocidas y sus nombres y logros cayeron en el olvido. Las que sí lo han sido, reivindican su papel como mujeres que cumplieron con Dios, con su familia y con su patria: Carmen Alanís (la Coronela) fue correo de Emiliano Zapata y convencionista; Juana Gutiérrez de Mendoza estuvo al frente de un batallón formado por las viudas, hijas y hermanas de soldados muertos. Guerrilleras como Rosa Bobadilla, Juana Ramos (La Tigresa), Clara de la Rocha o Carmen Vélez (La Generala), quien destacó por estar al mando de trescientos hombres; o Petra Herrera (en la imagen), quien conformó una brigada con más de mil mujeres.

Qué decir de Amalia Robles Ávila, quien murió hombre en 1980, pero nació mujer en 1889. Se llamaba Malaquías Amelia de Jesús Robles Ávila. Tomó las armas, se vistió de hombre al enrolarse en el ejército de Emiliano Zapata, alcanzó grado de «coronela» y se convirtió en «coronel», condecorado y reconocido por el Ejército como veterano revolucionario y legionario.

Gertrudis Bocanegra (1765-1817)

Esta patriota mexicana es poco conocida, a pesar de haber sido muy importante para el movimiento independentista mexicano. Era una mujer que no necesitaba meterse en este tipo de líos, ya que era parte de una familia acomodada en la sociedad novohispana de Michoacán. Sin embargo, sus ideales la llevaron a luchar por la libertad de México. Casada con Pedro Advíncula de la Vega, con quien tuvo cuatro hijos, apoyó a su esposo y a su hijo mayor cuando se unieron al ejército insurgente, recibiendo órdenes de Miguel Hidalgo.

Esta heroína mexicana diseñó una red de comunicación de gran efectividad, reclutó gente dispuesta a pelear por su patria e incluso organizó numerosas reuniones rebeldes. Habiendo perdido a su esposo e hijo en batalla, en 1817 fue traicionada, capturada y torturada para que delatara a sus compañeros de lucha. Murió fusilada en octubre de ese mismo año.

Matilde Montoya (1859-1939)

Fue la primera mexicana en ser médico con licencia a finales del siglo XIX. Con solo 16 años, Montoya recibió el título de partera y ejerció en la Ciudad de Puebla hasta los 18 años. Cuando intentó estudiar en la Escuela de Medicina de Puebla le llovieron toda suerte de críticas y ataques de los círculos sociales más conservadores, que decían de ella: “mujer masona y protestante. Impúdica y peligrosa mujer que pretende convertirse en médica para ver hombres desnudos”.

Tomó la decisión de irse a Ciudad de México donde, gracias a la intercesión de Porfirio Díaz, pudo concluir sus materias con inmejorables calificaciones. Sin embargo, cuando solicitó su examen profesional, este le fue negado, ya que en las actas oficiales decía “alumnos” y no “alumnas”. Acudió de nuevo al presidente, quien envió una solicitud a la Cámara de Diputados para que se actualizarán los estatutos de la Escuela Nacional de Medicina. Finalmente, el 24 de agosto de 1887, obtuvo su ansiado título. Fue una médica destacada toda su vida, participó en muchas asociaciones de mujeres y, en 1925, fundó la Asociación de Médicas Mexicanas. Nunca fue invitada a ninguna asociación o academia médica oficial, exclusivas para hombres.

Lola Álvarez Bravo (1903-1993)

Una de las pioneras de la fotografía en México, Dolores Martínez Anda fue esposa de Manuel Álvarez Bravo, de quien aprendió fotografía. Se separaron en 1934 pero ella conservó su apellido de casada. Durante 50 años, fotografió una amplia variedad de temas, verdaderos documentales de la vida cotidiana en pueblos de México y las calles de las ciudades.

Realizó retratos de grandes líderes de diferentes países y hasta experimentó con fotomontaje. Fue amiga de María Izquierdo, Tina Modotti y de Frida Kahlo, de quien hizo una serie de fotografías para su exposición Frida y su mundo. Luego de trabajar en numerosas universidades del país, abrió la Galería de Arte Contemporáneo, donde se exhibieron muchas de las obras de Kahlo e Izquierdo.

Rosario Ibarra de Piedra (1927)

Esta coahuilense es una activista mexicana por los derechos humanos, que ha sido candidata al Premio Nobel de la Paz en cuatro ocasiones. Tras la desaparición forzada de su hijo en Monterrey, por policías estatales y la Dirección Federal de Seguridad, fundó el Comité Pro Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, llamado ahora Comité Eureka.

Hasta hoy, han encontrado a 148 desaparecidos con vida. Líder política lucha contra la impunidad, fue diputada y candidata a la presidencia en 1988 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Hoy día es senadora por el Partido del Trabajo. Por 42 años, Rosario Ibarra se ha mantenido como el ejemplo de la madre fiera y es el principal ícono de la organización de familiares de desaparecidos.

Sobre la búsqueda de su hijo, ella misma dice que “es parte del oficio de ser madre, le di la vida, tengo la obligación de preservársela, de salvarlo, de traerlo hacia el afecto, de devolverle -como decía una compañera por ahí-, todos los soles que le han robado”.

Elena Poniatowska (1932)

Hija de un príncipe polaco y de una mujer de sociedad mexicana, se la conoce también como “la princesa roja” porque, a pesar de sus orígenes aristocráticos, ha sido políticamente de izquierda y es una gran defensora de los derechos humanos.

Los temas recurrentes en su obra son la percepción del mundo desde el punto de vista femenino, la Ciudad de México con su belleza y sus claroscuros, las luchas sociales, la denuncia de injusticias y la crítica social.

La editorial Alfaguara la describe como una periodista y escritora comprometida, que a menudo ha puesto su pluma al servicio de las causas más justas. Es miembro de la junta editorial de la revista feminista Fem, cofundadora de Editorial Siglo XXI y de la Cineteca Nacional. Ha recibido doctorados Honoris Causa y premios por parte de universidades nacionales e internacionales.

En 2013 recibió el Premio Cervantes de Literatura en España.​ A partir de 2007, el gobierno de la Ciudad de México, estableció el Premio Iberoamericano de Novela que lleva su nombre. Mujer polifacética y divertida, en 2017 le dio su voz a Socorro Rivera, la bisabuela de la película Coco.

Elsa Ávila Bello (1963)

Esta Ingeniera civil y madre de familia se convirtió, en 1999, en la primera latinoamericana en escalar el Monte Everest. A los 15 años comenzó a escalar realizando ascensos en Yosemite, las Montañas Rocosas, los Alpes, los Andes, el Himalaya, la Patagonia y la Isla Baffin.

En su carrera como alpinista, alcanzó en seis ocasiones la altitud de ocho mil metros. En 2002 le fue implantado un marcapasos y, tres años después, le detectaron fibrilación auricular, por lo que tuvo una embolia y cuatro infartos cerebrales menores. Sin embargo, tras superar todas sus dolencias, Elsa volvió a realizar la actividad que más la satisface. En 2012 subió la montaña más alta del país, el Pico de Orizaba, con una altura de 5 mil 700 metros. Actualmente es empresaria, escritora y conferencista.

Elvia Carrillo Puerto (1878-1968)

La llamada “monja roja del Mayab” fue una líder social y feminista yucateca, una de las primeras diputadas, aunque tuvo que renunciar a los dos años de estar en su escaño, por las amenazas de muerte en su contra. Fue hermana del gobernador Felipe Carrillo Puerto, quien fue asesinado. Aún así continuó luchando por el derecho al voto de las mexicanas, la emancipación de la mujer y sus derechos. En 1912 organizó la primera Liga Feminista Campesina, en la que se hablaba sobre la tenencia de la tierra, las jornadas de trabajo de ocho horas y la educación sexual a las mujeres para tener solo la cantidad de hijos que ellas desearan.

En 1947, siendo presidente Miguel Alemán Valdés, se aprobó el derecho de voto de la mujer en las elecciones municipales en México. Fue hasta 1953 cuando se modificó la Constitución para otorgar la igualdad de derechos políticos a las mujeres mexicanas, incluyéndose su derecho al sufragio a nivel federal. El Senado de la República, como homenaje a su trayectoria humana, social y política, entrega cada año a mujeres destacadas una medalla con su nombre.

Eulalia Guzmán (1890-1985)

Maestra y arqueóloga, formó parte de la Escuela Nacional de Maestros. Fue fiel seguidora de Madero y participó de manera muy activa en asociaciones femeninas y logias masónicas.

Tras su participación en un seminario de reformas educativas en Ginebra, Suiza (1922), implementó entre los pueblos yaqui y yori un modelo educativo denominado escuela experimental. Fue asistente de Alfonso Caso durante las exploraciones a Monte Albán y, en 1934, fue nombrada Jefa del Departamento de Arqueología del Museo Nacional, por lo que recorrió parte de la mixteca alta. Durante cuatro años, la Secretaría de Educación Pública le encargó localizar información de la época prehispánica de México en universidades y bibliotecas europeas.

Luchó por la reivindicación del mundo prehispánico y creó el Archivo Histórico de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH). El 26 de septiembre de 1949, Eulalia Guzmán encontró lo que ella consideraba los restos de emperador Cuauhtémoc, causando diversas controversias acerca de la autenticidad del descubrimiento.

Photo: Adaptación de una ilustración de venimo | Shutterstock