Calle vieja de la Paja, València

Photo: Vicent Marco

En esta calle ubicada al lado del Mercado Central no vivía ninguna vieja. Antiguamente se dejaban allí los caballos que acudían al mercado y estaba llena de paja para las caballerías, así que no seas mal pensado. Algo similar a lo que pasa con la calle del Peso de la Harina.

Calle Palpacuixes, Sant Mateu

Photo: Esteve Torres

Es una calle adoquinada y empinada que antiguamente no tenía barandilla a la que agarrarse para subir, así que los vecinos se palpaban o apoyaban en sus propios muslos “les cuixes” para ayudarse a llegar arriba. No es necesario aclarar que el nombre no da licencia para palpar nada.

Calle de los Fantasmas, Sollana

Dicen los vecinos que allí vivía un hombre enfermo de tuberculosis que salía a la calles a esputar ataviado con una capa. Esa visión fantasmagórica en una calle mal iluminada le proporcionó una denominación fantasmagórica.

Camino de las Brujas y Senda de los ladrones, Oliva

No dejamos el miedo para desplazarnos a unas calles muy peligrosas en Oliva, al menos por el nombre. A las afueras del pueblo se encuentran estas dos sendas con muy mala fama. Entre ladrones y brujas ¿por cuál calle te decides?

Calle Trencacames, Benimantell

Es una calle peatonal muy empinada en el centro del pueblo, que hace honor a su nombre “Rompepiernas”. Nada de spinning, ni trekking, ni cosas modernas, pasear por Benimantell sí que te pone en forma.

Calle del Jueguecillo, Aras de los Olmos

Una de las calles principales de la población, allí había un horno de pan medieval abierto más de 600 años, y por ende a algo jugarían allí los niños mientras sus padres compraban el pan o alguna empanadilla. Un nombre sin duda muy juguetón.

Calle Cantal Gentil, Xàtiva

En los terremotos de 1748 cayó rodando desde la sierra del castillo de Xàtiva una piedra gigante, un cantal. Cuenta la leyenda que unos niños se salvaron al quedar la piedra encajada entre las casas de esa calle, de ahí que el cantal fuera gentil y no malvado.

Calle de Bitabau, Dénia

A principios del XIX trabajaba un obrero inglés en un almacén de esta calle, y cuando salía a pasear decía que iba a “walk a bit about”, los vecinos no entendían mucho aquello que decía el forastero y se quedaron con la copla del “bit about” y de ahí está el curioso origen del nombre de la céntrica calle Bitabau.

Calle Detrás de las Casas, Valle de Almonacid

Photo: Agustín Furió

En esta pequeña localidad existía la calle principal, llamada calle Larga, que lógicamente era a la que daban todas las casas. Y así fue como la calle de detrás adquirió ese nombre aleatoria con el que ha quedado bautizada.

Calle de la Virgen María de la Leche, Elche

Photo: Rafa Fuentes Andreu

La Virgen de la leche o lactante es un clásico de la iconògrafia cristiana, lo curioso de esta calle de Elche es que hay una representación de la virgen María lactante al inicio de la misma, además es todavía posible observar allí a señoras practicando algo tan valenciano como “salir a la fresca”.

Entrada a la casa del Cachondo, Horno de Alcedo

En la pedanía de Horno de Alcedo hay una calle muy divertida, o más bien “cachonda” denominada la entrada a la casa del Cachondo… como muchas calles debe de ser el mote del habitante la que le da este peculiar título.

Calle de los astronautas, Massamagrell

No conocemos a ningún astronauta nacido en esta localidad de l’Horta, pero allí tienen su homenaje los hombres del espacio. No hay tampoco constancia de que sus vecinos sean especialmente lunáticos o vivan en las estrellas.

Calle de las impertinencias, València

Captura de Google Street View.

Este estrecha callejuela sin salida puede que provoque la exclamación de impertinencias en aquellos que se adentran en ella, y descubren después que no pueden salir. Una calle donde el insulto debía de ser lo más natural.

Calle Engordo, València

No tiene ninguna relación con tu dieta, ni con el tamaño de los habitantes de la callejuela. Sí que tiene que ver con los apellidos de los mismos, ya que la família Engordo, originaria de Teruel, vivía en esta calle. Así que el nombre no significa que vayas a ganar peso por vivir en ella. También en Valencia está la calle del Gigante, que hace honor a un habitante muy grande que vivió en ella.

Calle San Francisco, Alicante

Photo: Carlos Quesada

Esta calle no tiene el nombre curioso, lo más curioso de la misma reside en su decoración. Decenas de setas de hasta 4 metros de altura, insectos y demás elementos sacados de un cuento infantil, y que realizó en su día un artista de hogueras, José María Esquiva, para convertirla en una de las calles más famosas de la ciudad.

Avenida Barack Obama, Náquera

Photo: Ferran Cano

Muchos famosos como Forges en Alicante, Camilo Sesto en Alcoy, John Lennon en Mislata o Antonio Ferrandis en Valencia tienen sus calles o avenidas. Pero la que más llama la atención es una avenida en Náquera rebautizada como Barack Obama, porque “Yes we can” ponerle a las calles los nombres que nos apetezcan.