Hasta el Círculo Polar ártico

¿Te imaginas cruzando el círculo polar ártico atravesando la Laponia sueca? Eso es lo que ocurrirá si viajas a bordo del Inlandsbanan, un tren histórico sueco (de finales del siglo XIX) que hace un recorrido de 1300 kilómetros desde la meridional localidad de Kristinehamn, hasta la más nórdica de Gallivare, a solo 100 kilómetros del Círculo Polar, en Suecia.

La línea de tren circula por el centro del país, alejada del Mar Báltico y a través de áreas poco pobladas y con grandes bosques de abedules. Es la mejor forma de descubrir el territorio de este país escandinavo y encontrar espectaculares paisajes. Usualmente se pueden ver renos u otros animales salvajes durante el viaje.

A lo largo del recorrido el viajero puede realizar tantas paradas como desee y reanudar el viaje al día siguiente. El ferrocarril hace recorridos con salidas diarias desde mediados de junio a finales de agosto.

Alpes orientales y occidentales

Suiza es la reina de los trayectos en tren, porque hace casi dos siglos decidió salvar su geografía montañosa a través de los raíles. Trenes que ascienden miles de metros de altitud por pronunciadas cuestas y consiguen llegar a donde los vehículos a motor ni lo sueñan.

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Dentro de los más famosos recorridos en tren para ver paisajes impresionantes, está el trayecto del Glacier Express. El itinerario transcurre por el Parque Natural de Suiza, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y une las poblaciones de Zermat, en los Alpes occidentales, y Saint Moritz, en los orientales.

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El tren atraviesa 91 túneles, 291 puentes y el paso del Oberalp de 2033 metros de altitud, en un viaje panorámico de poco más de 7 horas. Ofrece vistas del Matterhorn, el Piz Bernina y el Dom, que es el pico más alto del país, con más de 4500 metros de altura. Es el tren más lento de toda Europa, que combinado con las ventanas panorámicas y hacen de este viaje un recorrido fascinante. Está abierto todo el año.

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Tierras Altas de Escocia

Tomando este tren que une Glasgow, la tercera ciudad más grande de la isla, con la localidad de Mallaig, famosa por ser el puerto de paso natural hacia la Isla de Skye, se puede conocer la región de las Tierras Altas (Highlands) de Escocia de un modo diferente y único en un viaje de 5 horas.

En este trayecto, el tren cruza el viaducto de Glenfinnan, famoso por aparecer en las películas de Harry Potter. La West Highland ofrece impresionantes vistas que incluyen el Puente Erskine, el Castillo Dumbarton, los destellos de los Alpes de Arrochar, entre otros espectaculares paisajes. Funciona todo el año.

El Oro de los Zares

El Transiberiano (también llamado el Oro de los Zares, Zarengold, o Golden Eagle) es un tren que parte desde Moscú y llega hasta el Océano Pacífico en un trayecto que recorre casi 10.000 kilómetros y traspasa 8 husos horarios a través de Siberia.

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En su trazado sobrepasa los montes Urales, cruza la magnífica e inacabable estepa y circula a lo largo de la costa del lago Baikal, el mayor lago de agua dulce del mundo. Viajar a lo largo de esta ruta es de lejos la mejor manera de experimentar el vasto, inmenso y raramente visitado interior de Rusia, atravesando zonas inhóspitas que jamás podrían contemplarse de otra forma.
Este tren fue escenario de famosas películas como Transsiberian (2008), Horror Express (1972), El violinista en el tejado (1971) o El Almirante (2008).

Otra curiosidad que le da un encanto particular es que uno de sus ramales (el Transmongoliano) sigue la antigua ruta del té y los caballos desde China a Rusia.

Alpes, glaciares y pintorescas campiñas

El otro tren suizo que es famoso por sus vistas espectaculares es el Bernina Express, que parte de la ciudad de Coira (la más antigua de Suiza, fundada hace más de 5000 años), viaja a través de los imponentes Alpes suizos y llega hasta Tirano (Italia), un encantador pueblito de menos de 10.000 habitantes. Parte de su trayecto también fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, al igual que el Glacier Express.

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En su recorrido atraviesa los nevados picos alpinos, glaciares en movimiento, lagos y campiñas, pero lo más espectacular que tiene este tren es su trazado: en sus 122 kilómetros pasa por 55 túneles y 196 puentes, y da giros en espiral de 360 grados.

El viaje completo dura 4 horas, hay en el medio 25 paradas, funciona en ambas direcciones y durante todo el año.

Fiordos noruegos

La ruta del tren de Flåm -que une las ciudades noruegas de Oslo y Bergen- propone un vertiginoso viaje a través del fiordo más largo y alto de Europa, el Sognefjorden.

Durante su recorrido va surcando el angosto y empinado valle de Flåm rodeado de grandes picos y cascadas imponentes en un viaje lento y contemplativo, mientras que va haciendo paradas en los lugares mágicos y pintorescos como la cascada Kjosfossen o el parque nacional Hardangervidda. Es muy impactante el desnivel de alguno de los tramos y la longitud de los puentes, uno de ellos de seis kilómetros.

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Los vagones, con una decoración nostálgica, disponen de grandes ventanas para disfrutar el increíble y mágico entorno. El viaje completo dura 7 horas.

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Selva Negra

El Ferrocarril de la Selva Negra en tan solo una hora pasa por algunos de los paisajes más espectaculares de Europa: bosques de pinos, rocas enormes y poblados al estilo de Hansel y Gretel. Suena atractivo, ¿no?

El trayecto parte desde la alegre y encantadora ciudad de Friburgo, atraviesa campos verdes y poblados pequeños, pasa luego por el impresionante Höllental (Valle del Infierno), hasta llegar a los lagos Titisee y Schluchsee (los más grandes de la Selva Negra) rodeados de bosques exuberantes y tranquilos. Finalmente, termina su trayecto a orillas del lago Konstanz.

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El tren del chocolate

Cuesta definir cuáles son los paisajes espectaculares a bordo de este tren, porque sin dudas para los amantes del chocolate o los fanáticos del queso, el atractivo no estará en el recorrido y sus paisajes sino en los destinos.


Crédito: @chistofi70

Este encantador tren que funciona en verano y otoño, sube desde Montreux con vistas al lago de Ginebra hasta la ciudad medieval de Gruyères, con una población de 1600 habitantes, que alberga el queso del mismo nombre. Una vez allí se puede recorrer la fábrica de queso y el castillo local, almorzar y luego volver a subir al tren para continuar hasta la ciudad de Broc. Allí se accede en autobús hasta la fábrica de chocolate Cailler-Nestlé, escondido entre el lago Gruyères y los picos de las montañas.

Costa cantábrica

Este tren recorre toda la costa norte de España y por eso los paisajes que ofrece son de los más bellos de la península ibérica. Va desde Santiago de Compostela a Bilbao y de ahí a San Sebastián o León, en recorridos de entre 3 y 8 días.

En el trayecto que va desde Santiago de Compostela a Bilbao expone los sugerentes paisajes de la Costa Cantábrica: acantilados abruptos, pequeñas islas, estuarios profundos, espaciosas bahías y preciosas playas.

Un atractivo adicional en este viaje es que el tren permanece en las diferentes estaciones, y el viajero puede salir por su cuenta a disfrutar de la localidad en que se encuentre. Funciona de marzo a octubre y se puede elegir hacer el viaje en El Transcantábrico clásico o en el de lujo.