Viajar supone enfrentarse a lugares en los que se habla una lengua distinta, pero no siempre que andamos por ahí tenemos que estar perdidos lingüísticamente. Hay unas cuantas palabras, muchas de ellas españolas, que se dicen igual en muchas lenguas. Aquí tienes algunas de las más significativas.

1. Gratis

Una palabra muy importante para todo viajero, especialmente si tu presupuesto es algo limitado. No sorprende que se diga igual o muy similar en lenguas románicas, pero sí un poco más que un danés, un noruego o un holandés vayan a entender gratis perfectamente. La palabra llegó al español directamente desde el latín (gratis es una contracción de gratiis, ablativo de gratia, ‘gracia, favor, benevolencia’.

2. Museo

Otra actividad viajera importante, especialmente en viajes urbanos, es la visita a museos. Una vez más, será fácil. En Finlandia y en Italia verás la palabra escrita tal cual, pero en otras muchas lenguas no te costará reconocerla: museum en inglés, alemán, noruego, sueco danés y holandés; muzeum en checo, polaco, eslovaco y húngaro (en estas dos últimas con tilde, múzeum); en alfabeto cirílico, музей en bielorruso, búlgaro, ruso y ucraniano; muzej en bosnio, croata y esloveno… Vaya, busca esa raíz muse- o muze- en edificios y casi seguro que estás ante un museo.

Viene del latín museum, que a su vez viene del griego μουσεῖον, que significa ‘lugar dedicado a las Musas’ o ‘casa de las musas’.

3. Chocolate

El español tomó la palabra prestada desde el náhuatl y se ocupó de presentársela al resto del mundo. Al fin y al cabo, nadie tenía esa palabra porque el chocolate era algo desconocido en el viejo mundo. Del inglés chocolate al italiano cioccolato, pasando por el checo čokoláda, las diferencias vienen de cómo se representan en cada lengua los sonidos /ch/ y /k/, pero confía en que si dices chocolate muy despacio y pones cara de placer te entenderán en casi cualquier sitio.

Hay varias versiones sobre su origen real. Del náhuatl, sí, pero ¿de xoco ‘amargo’ y atl ‘agua’ como dice la RAE? ¿de póchotl ‘ceiba’ y cacáuatl ‘cacao’ como dice Corominas? ¿de chocoxtic ‘color café y amarillento’ y atl ‘agua’ como dicen otras teorías? Sigue siendo un misterio.

4. Guerrilla

No es que en tus viajes vayas a necesitar mucho esta palabra (esperemos), pero sí tiene una historia curiosa. Es un diminutivo de guerra, claro, y su origen está, sí, en el español, porque la estrategia militar, la guerra de guerrillas, es española. La encontrarás en inglés, en alemán, en holandés, en francés (guérilla), húngaro (gerilla), italiano (guerriglia), rumano (gherila), noruego (gerilja) y un largo etcétera.

Guerra, por cierto, viene del germánico werra ‘disturbio, pelea’ y donde se puede adivinar el origen de la palabra inglesa war.

5. Patata

Como el chocolate: los españoles llegaron a América, se encontraron con este tubérculo que no habían visto nunca, se fijaron en cómo lo llamaban los nativos y lo adaptaron. La RAE dice que es un cruce del quechua papa y el taíno batata. Todo es una gran confusión: como en España no había ni patatas (las papas del resto de los territorios hispanohablantes) ni boniatos (o batatas), se confundió lo que cultivaban incas y haitianos y se mezcló todo en la palabra patata.

Aunque solo en la España peninsular, y no en todas partes, se dice patata y no papa, es la palabra que hemos exportado. Potato en inglés, patate en albanés, πατάτα en griego, potatis en sueco, batata en portugués… No es tan internacional como otras y hay más raíces y versiones (pomme de terre en francés, Kartoffel en alemán…), pero sí te la encontrarás de forma reconocible en muchas lenguas.

6. Mosquito

Otra exportación española de dudoso valor. Pero eh, hablamos de la palabra, no del bicho. Se registra por primera vez en el español medieval para referirse a los mosquitos del vino. Los ingleses fueron los que tomaron prestada la palabra (aunque no siempre dijeron mosquito, hubo formas como muskeito) y ayudaron a su difusión por el mundo. Así, verás Moskito en alemán, mosgito en galés, moustique en francés…

Es un diminutivo de mosca que parece seguir el mismo patrón de cabra, cabrón, cabrito. Mosca, moscón, mosquito.

7. Patio

Al español patio parece que llegó allá por el siglo XV a través del provenzal pati o patu (de hecho, durante mucho tiempo convivió con la forma pati). Pero ¿cómo llegó al inglés, al checo, al holandés o al letón intacta? Pues al inglés, por ejemplo, llegó en el siglo XIX y se refería a los típicos patios de las casas andaluzas (de hecho, el patio inglés no habla del patio en el que juegan los niños, sino de patios de casas). Es fácil pensar que fue el inglés el que lo pasó a otras lenguas, pero no hay mucha información.

8. Barrio

Con barrio tampoco es que vayas a dar la vuelta al mundo, pero es una palabra que reconocerás en países angloparlantes. Llegó a Estados Unidos (es menos común en el inglés británico) en los años 30 con la inmigración que llegó de países hispanos. De hecho, según Etymonline, al principio se usaba solo para referirse al Spanish Harlem. Ahora hace referencia a zonas de la ciudad con población mayoritariamente hispanohablante.

Nuestro barrio viene, según la RAE, del árabe hispánico *bárri ‘exterior’, y este del árabe clásico barrī ‘salvaje’. Que, según en qué barrio vivas, tiene cierto sentido.

9. Tornado

Al castellano llegó desde el inglés, pero al inglés llegó a su vez del castellano. La historia es así: el inglés se sirvió del español tronado, de tronar, para formar su tornado. Así llegó de vuelta al español, ya con sin truenos y relámpagos, pero dando vueltas con un viento fuerte. Y no solo al castellano: tornado existe en sueco, en finlandés, en euskera, en húngaro, en croata, en búlgaro y en muchas lenguas más.