En los últimos años se ha utilizado un término que para los mexicanos significa despreciar lo nacional y enaltecer lo extranjero: “malinchismo”. ¿Pero de dónde viene esta palabra?

Malinchismo viene del nombre Malintzin, que a su vez se deriva de “malinalli”, que en idioma náhuatl significa “hierba”, porque así se llamaba la consorte de Hernán Cortés, quien le fue dada como un tributo por haber ganado a los nativos la batalla de Centla, en Tabasco.

Malintzin, con una edad aproximada de 16 años y para sobrevivir a una guerra entre mexicas y españoles, tuvo que convertirse en la aliada que Cortés necesitaba y es por ello que hoy en día sobre su nombre recae el peor de los títulos, el de traidora. Traidora a su raza, a su cultura, a su gente (aunque los mexica no eran su gente). La historia se ha encargado de lapidarla. Sin embargo, estimo que Malintzin no fue una traidora, porque para traidores están los que a continuación te voy a enumerar.

Moctezuma

Era el huey-tlatoani (venerado orador) que reinaba en Tenochtitlan cuando el ejército de Hernán Cortés desembarcó en las costas del actual territorio mexicano.

Teniendo todos los recursos económicos y bélicos del imperio a su disposición para prevenir una invasión, establecer alianzas o derrotar a los españoles, optó por darle la bienvenida a los europeos en su ciudad, lo que le valió el resentimiento de sus hombres principales y que dio paso a la caída de su imperio.

Xicotencatl

Fue de los cuatro señores de Tlaxcala, que contaba con un voto a favor de la alianza con los mexica para acabar con el ejército invasor y, sin embargo, prefirió apresar a su propio hijo por estar a favor de dicha alianza. Fue así como junto a los otros tres señores del reino optaron por las alianzas con los españoles, lo que si bien fue provechoso para los nobles de su época, no benefició en nada a sus descendientes y a las generaciones futuras.

Coste Méxi

Es el nombre del delator que avisó a Hernán Cortés del plan de Cuauhtémoc para enviar un mensaje desde las selvas de Guatemala hasta Tenochtitlan para acabar con los españoles. Si aquel mensaje hubiese llegado, tal vez el ejército mexica se habría reorganizado, las alianzas se habrían conformado y hoy tendríamos un capítulo distinto en la historia de México.

Ixtolinque

Señor de Coyoacán y servidor leal a los españoles, a pesar de que fue Hernán Cortés quién ordenó la muerte de su padre y de su hermano. Tal era su lealtad y su agradecimiento por permitirle mantenerse como gobernador de Coyoacán, que hasta le salvó la vida a Cortés en una batalla en Quauhnahuac, que ahora conoces como Cuernavaca. Incluso aceptó ser llamado Juan Guzmán de Ixtolinque.

Como puedes apreciar, Malintzin ha cargado con un título que no le corresponde y que le irían mejor a los cuatro anteriores que te conté. Ellos sí tenían la suficiente experiencia para saber lo que sucedía y a quién traicionaban.

¿Notas algo extraño en ésta historia? Malintzin ha pasado a la historia como la responsable de todas las desgracias de su época, su único pecado: ser mujer y no tener a ningún cronista de su lado, ningún escritor que le hiciera justicia. Tristemente, ella ha sido el chivo expiatorio de la historia de México, en donde muchos han descargado sus frustraciones históricas, su ignorancia y su marcado machismo para hacer de ella el símbolo de los peores defectos de un mexicano: la traición y la indiferencia ante los suyos. Desde hace más de 500 años, ser mujer es una lucha cotidiana, incluso contra los libros de historia.