Rey, poeta, legislador, guerrero, arquitecto y amante, Nezahualcóyotl, el señor de Texcoco, es un símbolo de los extremos humanos, la genialidad y la ambición, ya que mató a doce reyes con sus propias manos, pero tuvo la sensibilidad propia de un poeta (como muestra, nos quedaron de legado 36 de sus creaciones).

Es este hombre digno de ser protagonista de una película que relate su historia, desde que fue un príncipe fugitivo hasta llegar a convertir a su ciudad en la Atenas del mundo prehispánico.

Nezahualcóyotl, con una conciencia profunda de la existencia humana, se cuestiona sobre la la función de dios, del creador, del señor de la cercanía y la lejanía, dándonos muestra de que realmente pertenecía a una época distinta a la que nació.

Por ello, te quiero presentar cuatro hermosos poemas del gran rey poeta, para que puedas sumergirte en su pensamiento.

Nos enloquece el dador de la vida

“No en parte alguna puede estar la casa del inventor de sí mismo.
Dios, el señor nuestro, por todas partes es invocado,
por todas partes es también venerado.

Se busca su gloria, su fama en la tierra.
Él es quien inventa las cosas,
él es quien se inventa a sí mismo: Dios.
Por todas partes es también venerado.
Se busca su gloria, su fama en la tierra.

Nadie puede aquí,
nadie puede ser amigo
del Dador de la Vida;
sólo es invocado,
a su lado,
junto a él,
se puede vivir en la tierra.

El que lo encuentra
tan sólo sabe bien esto: él es invocado;
a su lado, junto a él,
se puede vivir en la tierra.

Nadie en verdad
es tu amigo,
¡oh Dador de la Vida!
Sólo como si entre las flores
buscáramos a alguien,
así te buscamos,
nosotros que vivimos en la tierra,
mientras estamos a tu lado.

Se hastiará tu corazón,
sólo por poco tiempo
estaremos junto a ti y a tu lado.

Nos enloquece el Dador de la Vida,
nos embriaga aquí.

Nadie puede estar acaso a su lado,
tener éxito, reinar en la tierra.

Sólo tú alteras las cosas,
como lo sabe nuestro corazón:
nadie puede estar acaso a su lado,
tener éxito, reinar en la tierra”.

¿Eres tú verdadero…?

“¿Eres tú verdadero, tienes raíz?
Sólo quien todas las cosas domina,
el dador de la vida.
¿Es ésto verdad?
¿Acaso no lo es, como dicen?
¡Qué nuestros corazones
no tengan tormento!

Todo lo que es verdadero,
lo que tiene raíz,
dicen que no es verdadero
que no tiene raíz.
El dador de la vida
sólo se muestra arbitrario.
¡Qué nuestros corazones
no tengan tormento!”

Solamente él

“Solamente él,
el dador de la vida.
Vana sabiduría tenía yo,
¿acaso alguien no lo sabía?
¿Acaso alguien?
No tenía yo contento al lado de la gente.

Realidades preciosas haces llover,
de ti proviene tu felicidad,
¡dador de la vida!,
olorosas flores, flores preciosas,
con ansia yo las deseaba,
vana sabiduría tenía yo”.

¡Es un puro jade!

“¡Es un puro jade,
un ancho plumaje
tu corazón, tu palabra,
oh, ¡padre nuestro!
¡Tú compadeces al hombre,
tú lo ves con piedad!…
¡Sólo por un brevísimo instante
está junto a ti y a tu lado!

Preciosas cual jade brotan
tus flores, oh por quien todo vive;
cual perfumadas flores se perfeccionan,
¡Sólo por un brevísimo instante
está junto a ti y a tu lado!”.

¿Qué te parecieron? Vaya que el señor de Texcoco tenía una visión bastante peculiar sobre dios. Si quieres leer más te recomiendo el libro “Romances de los señores de la nueva España”.