En todos los países hay lugares muy populares entre los viajeros y otros que apenas reciben visitantes. Sería fácil pensar que si un lugar es un destino turístico popular y otro no es porque ese lugar es más bonito, más interesante o simplemente mejor, pero esto no es así. Tendemos un poco a hacer lo que hace el resto de la gente, incluso cuando vamos a lugares no tan típicos muchas veces lo hacemos guiados precisamente por listas de lugares no tan típicos que siguen dejando huecos en los mapas.

¿Cuáles son esos lugares que visita muy poca gente? Centrándonos en España, hemos recurrido a los datos de ocupación hotelera que recopila el INE y seleccionado las provincias que han recibido menos viajeros, tanto nacionales como internacionales, en la primera mitad de 2019. Y en todas estas provincias menos visitadas de España, con la tranquilidad de no estar rodeado de gente, hay muchísimas cosas que ver.

1. Palencia

Visitantes en la primera mitad de 2019: 89.271

A la catedral de Palencia se la llama la Bella desconocida, algo que podríamos aplicar a toda la provincia. Es la menos visitada de España y no se entiende muy bien. En la capital, además de la catedral (llamada bella desconocida porque es austera por fuera y ricamente gótica por dentro), puedes ver también el convento de las Clarisas y el casino de Palencia (de estilo moderno), pasear por la orilla del río Carrión y subir al sorprendente Cristo del Otero.

¿Y en la provincia? Maravillas naturales como el Bosque Fósil de Verdeña, una pared rocosa en la que hay impresiones de raíces y troncos caídos de un bosque costero de hace 305 millones de años que fue destruido en una inundación marina, o las montañas del norte, con sus senderos y embalses. Tienes también monasterios, como el de Santa María la Real o el de San Zollo, mucha iglesia románica (el Camino pasa por aquí), castillos y pueblos medievales y hasta ruinas romanas, como las villas La Olmeda y La Tejeda.

2. Soria

Visitantes en la primera mitad de 2019: 103.369

Soria capital es pequeñita y no llega a los 40.000 habitantes, pero eso no significa que no haya nada que ver. Hay, de hecho, muchísmo. Palacios renacentistas, templos románicos, una concatedral gótica, parques como el de la Alameda de Cervantes o el del Castillo… Y, siguiendo una ruta que parte desde la iglesia de Nuesta Señora del Espino, puedes bajar hasta el río Duero, cruzarlo por un puente romano, y visitar el monasterio de San Juan de Duero y la ermita de San Saturio, construida sobre una cueva visigoda.

Eso solo en la ciudad. Soria provincia también es un paraíso viajero: la Laguna Negra y los Picos de Urbión, el Cañón del Río Lobos (es un Parque Natural), yacimientos arqueológicos como los de Numancia, Medinaceli o Tiermes, pueblos como Burgo de Osma, San Esteban de Gormaz o Calatañazor, castillos, ermitas…

3. Zamora

Visitantes en la primera mitad de 2019: 121.205

Decir esto es inevitable: Zamora no se ganó en una hora y tú tampoco la verás toda si le dedicas solo 60 minutos (aunque tampoco te llevará los siete meses que duró el asedio). Es una ciudad pequeña y monumental, en la que te encontrarás con joyas a cada paso: la catedral, joya del románico con un impresionante cimborrio, el castillo, el palacio renacentista de Los Momos, sus iglesias, las puertas de la ciudad… Vale la pena también cruzar el río y pasear por Las Aceñas.

En la provincia, todo amante de la naturaleza debería pasarse por el Parque Natural Lago de Sanabria (y, bueno, si no eres amante de la naturaleza vete igual que seguro que cambias): el lago de Sanabria es el lago de origen glaciar más grande de la península y está rodeado de montañas y robledales, valles y otras lagunas. En Zamora también están algunos de los pueblos más bonitos de España: Puebla de Sanabria, Toro, Fermoselle… Aprovecha también para admirar la arquitectura visigoda de la iglesia de San Pedro de la Nave, y visita los Saltos del Duero, un sistema de embalses en el Parque Natural de Arribes del Duero.

4. Guadalajara

Visitantes en la primera mitad de 2019: 144.334

La atracción número uno de Guadalajara ciudad es el Palacio del Infantado, construido entre los siglos XV y XVI y con una mezcla de estilos gótico y renacentista. La guerra civil acabó con él, pero ha sido reconstruido. Pero hay más cosas: los conventos de las Carmelitas de San José y el de La Piedad, de los siglos XVII y XVI respectivamente, el de San Francisco, el panteón de la Condesa… Visita también los restos del Alcázar Real, y los parques de La Concordia y San Roque.

En la provincia de Guadalajara hay tres parques naturales: el de Sierra Norte, donde está el hayedo de Tejera Negra (impresionante en otoño y patrimonio natural de la humanidad según la Unesco); el del Alto Tajo y el del cañón del Río Dulce. Además, es imprescindible pasar por Sigüenza, un pueblo lleno de edificios medievales y renacentistas entre los que destacan la catedral y el castillo. También deberías pasarte por los llamados pueblos negros (por el uso de la pizarra) y Atienza. Si vas en julio, no te pierdas el Festival de la Lavanda en Brihuega.

5. Cuenca

Visitantes en la primera mitad de 2019: 146.525

En Cuenca capital, evidentemente, tienes que ver las Casas Colgadas (puedes visitar tres) y preguntarte cómo no se han caído aún. La ciudad es patrimonio de la humanidad, por lo que no se explica por qué tan poca gente pasa por aquí. Callejea por el centro histórico admirando la Plaza Mayor, la catedral, las ruinas del castillo y, un poco apartado, el impresionante convento de San Pablo.

En la provincia, tienes por supuesto la Ciudad Encantada, una zona de formaciones rocosas que es patrimonio de la Unesco, y que está en el Parque Natural Serranía de Cuenca. Cerca hay una zona similar, los Callejones de Las Majadas, que es de acceso libre. No te pierdas tampoco las siete lagunas de la Cañada del Hoyo, las pinturas rupestres de Villar del Humo o pueblos encantadores como Priego, Buendía (con sus famosas caras) o Alarcón.

6. Ourense

Visitantes en la primera mitad de 2019: 156.427

Debo decir que como gallega esto no solo me duele un poco, sino que me parece extraño (supongo que le pasará a todos los que somos de o tenemos una de estas provincias cerca). Pero ¿vosotros sabéis lo que os estáis perdiendo? En Ourense tienes que recorrer su casco histórico y ver la catedral (se empezó a construir en el siglo XII, es una joya románica), comprobar que el agua que brota de As Burgas, fuentes de agua termal, está efectivamente caliente, cruzar el puente romano (y admirar el resto de los puentes), relajarte en unas termas, y salir de vinos y tapas (¡come pulpo!).

En cuanto a la provincia, explorar la Ribeira Sacra, con los cañones del Sil, sus monasterios, sus iglesias y sus viñedos, es imprescindible. Para en los miradores, recórrela desde abajo en barco, sumérgete en el románico. Pero no te quedes ahí. En Ourense hay también pueblos preciosos como Allariz, Ribadavia, Castro Caldelas o Parada de Sil. Si te has quedado con ganas de más pulpo, vete a Carballiño.

7. Ávila

Visitantes en la primera mitad de 2019: 177.392

Otra provincia castellana que los turistas tienen un poco abandonada y no sabemos bien por qué. Si decir “Ávila” trae a tu mente la palabra muralla, es por algo: es el principal reclamo de la ciudad, aunque no el único (al fin y al cabo, su casco histórico es patrimonio de la humanidad), y puedes visitar parte de ella. El casco histórico es el recinto amurallado medieval mejor conservado de España. Además, su catedral es la primera catedral gótica construida en el país. No te pierdas tampoco las plazas del mercado, el convento y museo de Santa Teresa o la basílica de San Vicente. Y no te olvides de ir al mirador de Los cuatro postes para contemplar la muralla.

La provincia no se queda corta tampoco. ¿Quieres visitar cuevas? Vete a las del Águila, en Ramacastaña, y déjate maravillar. ¿Te apetece un baño? Estar en el interior no es un problema: en la sierra de Gredos hay muchas piscinas naturales en las que refrescarse. ¿Senderismo? Gredos tiene múltiples senderos. ¿Pueblos bonitos? La lista es larga: Candeleda, Arévalo, Guisande, Pedro Bernardo, Piedrahita…

8. Araba/Álava

Visitantes en la primera mitad de 2019: 183.183

Empezamos como siempre por la capital, que en este caso es Vitoria-Gasteiz. Si ves la ciudad desde el cielo, notarás que el centro histórico tiene forma de almendra. Entre las murallas del siglo XI que rodean esta almendra medieval podrás ver la catedral (siglo XIII), edificios del siglo XV y anteriores, palacios medievales o la vivísima e histórica plaza de la Virgen Blanca. Si disfrutas en los museos, pásate por el Complejo Museístico Bibat (con un museo de naipes y otro de arqueología) y por el Museo de Bellas Artes, que vale la pena tanto por su contenido como por el edificio y los jardines.

La provincia está también llena de joyitas inesperadas: las salinas de Añana, una de las fábricas de sal más antiguas del mundo (¡6.500 años!), y el valle en el que están, el Valle Salado; parques naturales como el de Gorbea o el de Izku; enoturismo en la ribera del Ebro; pueblos hermosos como Laguardia, Urturi o Amurrio…

9. Albacete

Visitantes en la primera mitad de 2019: 184.334

Pese a lo que dice el popular dicho sobre Albacete que no voy a repetir aquí, en la provincia hay muchas más cosas que hacer. La capital es la localidad más grande de Castilla-La Mancha y su centro neurálgico es la plaza del Altozano. Es aquí donde están algunos de los edificios de más relevancia arquitectónica de la ciudad: el Banco Central, el Museo Municipal, el Gran Hotel… Además, vale también la pena ir al parque de Abelardo Sánchez, al Jardín Botánico y recorrer el pasaje de Lodares, una galería comercial modernista de principios del siglo XX.

El resto de la provincia manchega tiene también mucho que ofrecer: pueblos encajados en la montaña como Alcalá de Júcar, con sus casas cueva y su castillo musulmán; rincones mágicos como el nacimiento del río Mundo (perfecto si te gusta el senderismo); pantanos que se han convertido en una especie de oasis como Arroyo Frío; parques naturales como el de Calares del Mundo y de la Sima… En el apartado «pueblos con encanto», Yeste, Chinchilla o Almansa no te decepcionarán.

10. Ciudad Real

Visitantes en la primera mitad de 2019: 201.441

Puedes empezar tu visita a Ciudad Real capital en la Plaza Mayor, centro vivísimo en el que están el antiguo ayuntamiento (casa del Arco), del siglo XV (con un carrillón del que a las en punto salen el Quijote y Sancho y cantan una jota), y el extraño edificio del ayuntamiento actual (parece más holandés que manchego y fue muy polémico en su momento). La catedral, fundamentalmente gótica, tiene también elementos románicos y renacentistas. Además, visita también la iglesia parroquial de San Pedro (del siglo XV y la más antigua de la ciudad), la puerta de Toledo y el Museo de Cervantes, en el parque de Gaset.

La provincia está llena de maravillas naturales, como el Parque nacional de las Tablas de Daimiel, un humedal único que puedes recorrer a pie siguiendo tres senderos; o el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, otro humedal formado por dieciséis lagunas fluviales. Ambos son perfectos para observar aves. Además, tienes yacimientos arqueológicos como el de Alarcos y el de Motilla del Azuer, parques mineros como el de Almadén y mucho pueblo bonito: Almagro, donde tienes que aprovechar y ver teatro en su Corral de Comedias; Campo de Criptana, con los molinos que quizá confundas con gigantes; Villanueva de los Infantes, Daimiel…