La última vez que visité la Riviera Maya fue en diciembre de 2018. En ese momento el sargazo no ocupaba ningún espacio en los medios y sin embargo, ahí estaba. Estaba acumulado en montones al borde de las playas, lo encontrabas enredado en tu pelo después de meterte al agua, podías percibir su olor al caminar cerca del mar. No era tanto como para arruinar planes y no era tan poco como para pasar desapercibido. Eso sí, era suficiente como para que la imagen de Playa del Carmen y sus alrededores se distanciara de ese ideal caribeño de arena blanca y suave. Después de todo, nadie se imagina que el paraíso tenga un ligero olor a azufre.    

Desde 2015 las playas del Caribe han visto en el sargazo un nuevo enemigo. Un enemigo natural pero que muy probablemente fue desatado por acciones humanas y que en 2019 ya se constituye como una emergencia regional con serias afectaciones en la economía de las naciones caribeñas. 

 

¿Qué es el sargazo? 

El sargazo es un grupo de algas pardas que se distribuyen en los océanos tropicales y templados alrededor del mundo. Una de las características distintivas de estas especies es su capacidad para formar manchones flotantes que pueden extenderse por varios kilómetros. Estas acumulaciones de sargazo son de gran importancia para muchas especies —incluyendo peces, tortugas, moluscos y artrópodos— que las utilizan como fuente de comida y refugio. En el centro del Atlántico se localiza el Mar de los Sargazos, un área donde las corrientes marinas han favorecido la proliferación de estas algas y donde muchas especies se desarrollan en un ecosistema único en el mundo.  

 

¿Cuándo y por qué se volvió un problema?

La presencia de sargazo en el Caribe es un fenómeno natural. Partes de los grandes manchones de algas flotantes se desprenden y acaban en las costas por acción de las corrientes. Sin embargo, desde 2011 las concentraciones de sargazo en la zona han ido en aumento y para 2015 el sargazo comenzó a aparecer en titulares de la prensa como un problema serio. Desde entonces, la cosa solo se ha puesto peor. 

Limpieza de sargazo en Playa del Carmen, Quintana Roo. Abril de 2019.

El sargazo que está llegando a las playas del Caribe tiene su origen en el Atlántico —algunos investigadores lo relacionan con la desembocadura del Amazonas, pero la evidencia no es del todo clara—, desde ahí se traslada hasta las aguas someras del Caribe, donde prolifera e inunda las zonas costeras y las playas. El gran volumen de sargazo en el Caribe es un hecho sin precedentes que parece ir en aumento de forma sostenida y para el que no existen modelos de previsión. Tampoco existe una explicación clara del por qué de este fenómeno, aunque varias teorías intentan poner un poco de orden en el asunto. 

Debemos tener en cuenta que existen fluctuaciones naturales en las poblaciones de sargazo, pero también que muchos factores externos podrían estar afectando su distribución y abundancia. La mayoría de los científicos que investigan este fenómeno están de acuerdo en que los cambios en las poblaciones de sargazo que están desencadenando esta crisis podrían estar relacionados con actividades humanas. Aunque se menciona mucho el calentamiento global —que podría estar afectando la dirección de las corrientes superficiales del Atlántico, permitiendo que el sargazo llegue a las playas en lugar de mantenerse en mar abierto—, lo más probable es que la proliferación del sargazo sea una combinación de factores regionales y globales.  

La abundancia de desechos humanos en las aguas del atlántico —incluyendo desechos industriales y agroquímicos— y la deforestación en el área del Amazonas podrían estar afectando las concentraciones de nutrientes en el Atlántico. Si a esto se le suman los cambios en los flujos de nutrientes como consecuencia del calentamiento global y otros fenómenos locales, tenemos la receta perfecta para el desastre. Recordemos que hace apenas nueve años el Golfo de México fue escenario de uno de los desastres ambientales más importantes de la historia —al menos uno de los más importantes provocados por el hombre—, la explosión del pozo petrolero Macondo, que terminó con el derrame de casi un millón de toneladas de petróleo en el mar. 

 

¿Cómo afecta el sargazo al turismo?

Las playas de Quintana Roo son uno de los centros turísticos más importantes de México y son el destino de casi la mitad del turismo extranjero en el país. El atractivo principal de esta zona es ese escenario idílico formado por playas de suave arena blanca y un mar turquesa de lo más tranquilo, ideal para un chapuzón o para recostarte en la playa y disfrutar de la brisa. Desafortunadamente, es este mismo escenario el primero en desaparecer ante el embate del sargazo. 

Una infestación de algas como la que ha llegado a las playas del Caribe durante este año hace que el agua adquiera una coloración café, vuelve las playas intransitables y despide un olor a putrefacción muy pronunciado. Claro que esta zona tiene muchos más atractivos naturales y culturales, pero si tu idea es disfrutar unos día de playa y te encuentras con algas en lugar de arena, vas a quedar más que decepcionado. La mayoría de los hoteles y centros turísticos que se encuentran en las playas del Caribe realizan esfuerzos para mantener limpias sus respectivas playas, pero con recursos limitados y la llegada masiva de algas, el problema sobrepasa por mucho cualquier solución a nivel local. Muchos turistas se quejan por la falta de información de parte de los hoteles con respecto al sargazo. Por su parte, los hoteles guardan silencio ante la llegada de nuevos bancos de algas por temor a que los turistas cancelen sus reservaciones.

Limpieza de sargazo en Tulum, Quintana Roo. Agosto de 2018.

Se prevé que los países que forman parte de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) declaren una emergencia a nivel regional en próximas fechas para poder obtener recursos del Banco Mundial y empezar a ejecutar acciones para controlar el sargazo en las playas. Como ha sucedido —y seguirá sucediendo— con otros problemas ambientales, la magnitud del problema con el sargazo se veía venir desde hace algunos años pero ningún gobierno destinó recursos para poner en marcha programas preventivos o normas operativas en caso de una emergencia como la que se vive en estos días. Hoy queda claro que, de no hacer algo pronto, el problema del sargazo podría escalar hasta destruir algunas de las economías locales más susceptibles. 

 

¿Qué otros problemas genera el sargazo?

La gran cantidad de materia orgánica en descomposición proveniente del sargazo tiene más afectaciones que las meramente estéticas. La acumulación de sargazo a los alrededores de las playas está dañando los arrecifes de coral y otras especies marinas que son clave en el mantenimiento de los ecosistemas caribeños. También podría impedir que las tortugas marinas lleguen a anidar a estas playas y que las tortugas recién nacidas puedan llegar al mar. La abundancia y la distribución de peces también se está viendo fuertemente afectada y la pesca —otro motor de la economía de las comunidades caribeñas— está viviendo una de sus mayores crisis de los últimos años. 

 

¿Qué se puede hacer?

Aunque se han realizado muchos estudios para establecer la estacionalidad de este fenómeno, aún no se han desarrollado modelos que permitan predecir la formación y el arribo de bancos de sargazo a las playas del Caribe. Una de las metas propuestas por la AEC es desarrollar una red de alertas para dar aviso sobre la llegada de sargazo a las playas de la región y poder tomar medidas preventivas en sitios cercanos. 

Acumulación de sargazo en Tulum, Quintana Roo. Marzo de 2019.

Ya que las causas de la proliferación del sargazo no están del todo entendidas y a que se relacionan con procesos ambientales globales —calentamiento global— y regionales —cambio en la disponibilidad de nutrientes en el océano, corrientes y desechos humanos—, lo mejor que se puede hacer para disminuir el problema es diseñar estrategias para impedir la llegada de sargazo a las playas y disponer de él de la mejor forma posible. Hasta ahora se ha intentado utilizar barreras físicas a los alrededores de las playas y se realizan labores de limpieza extensivas en las playas más afectadas —en días pasados se han recolectado más de 300 toneladas diarias tan solo en Puerto Morelos—; sin embargo, es necesario que se sigan explorando vías de disposición del alga y que se establezcan planes de respuesta efectivos ante nuevas llegadas masivas del alga a las playas caribeñas.

Este problema también ha puesto en marcha iniciativas muy ingeniosas para utilizar el alga que se retira de las playas. Uno de estos proyectos es Sargánico, una proyecto que convierte el sargazo en libretas, portavasos y otros productos.