Tener una perrito que te acompañe durante esta cuarentena por el COVID-19 podría ser lo mejor que te pudiera pasar, pero también podría adquirir tonos de pesadilla si te tomas el cambio de rutina a la ligera o si tu mejor amigo está acostumbrado a quemar su energía en sesiones intensivas al aire libre. Hay formas sencillas de llevar las actividades más divertidas de la calle y el parque a nuestra casa y así controlar la ansiedad de tu mascota durante este periodo de encierro. Como dueño de un pitbull hiperactivo, aquí te comparto algunos consejos útiles para mejorar la convivencia con tu perro durante la cuarentena.  

 

Manten una rutina

No salir a trabajar o a hacer tus actividades diarias no quiere decir que te debas entregar al caos. Mantener horarios y rutinas te ayudará a ti y a tu mascota a sobrellevar mejor los cambios asociados a la cuarentena. Tal vez tengas que realizar ciertos ajustes a los ritmos de cada día, pero intenta ser consistente con las horas de juego, comida y trabajo. Si estás haciendo home office, enséñale a tu perro que hay horarios en los que no estarás disponible para él aunque te encuentres en casa.

 

Pónganse a entrenar

La rutina de entrenamiento de tu perro no tiene por que suspenderse por el simple hecho de estar confinados. ¿Nunca le has dedicado tiempo a su entrenamiento? Pues qué mejor momento para comenzar. Dedícale un rato de tu día a enseñarle a tu perro nuevos trucos o perfeccionen los que ya tiene en su repertorio. Si no sabes por dónde comenzar, lo mejor es dar inicio con órdenes básicas como “sentado”, “quieto”, “ven”, “echado”, “saluda” o “suelta”. Todas estos comandos son fáciles de aprender por cualquier perro, solo necesitas un montón de sus premios favoritos y armarte con toda la paciencia posible. 

Si tu perro se distrae con facilidad y quieres comenzar con su entrenamiento, un buen primer paso es enseñarlo a fijar su atención en ti. Lograr esto es más fácil de lo que parece. Toma uno de sus premios favoritos y ponlo a la altura de tus ojos; cuando tu perro fije su mirada en ti, felicítalo y dale el premio. Repite esto muchas veces y comienza a llevar la mano a tus ojos sin el premio, pero sigue recompensando a tu perro verbalmente y con comida cuando haga contacto visual. Poco a poco, ve asociando una orden —”mira” es una opción— al movimiento de tu mano. Repite todo lo anterior diariamente y en unos días le habrás enseñado a tu perro su primera orden. 

Ojo. Los pasos anteriores son los necesarios para enseñarle a tu perro prácticamente cualquier orden. Los perros aprenden por repetición y responden tanto a estímulos auditivos como a estímulos visuales, por lo que puedes asociar cada orden a una palabra y a un gesto. La clave del éxito está en la constancia.  

 

Estimula su inteligencia y su nariz

Parte del atractivo de los paseos y las visitas al parque es el universo olfativo con el que tu perro se encuentra al salir de casa. ¿Por qué no llevar esta experiencia al interior de tu casa? Hacerlo es relativamente fácil, solo necesitas algunos premios y lugares donde esconderlos. 

Puedes comenzar con un bote de plástico con agujeros en el que debes poner uno de sus premios favoritos. Preséntale este objeto a tu perro y dale el premio cada que intente acceder a él. Repite muchas veces y suma un segundo bote. Dale el premio a tu perro siempre que “adivine” el lugar en el que se esconde el premio. Puedes asociar una orden como “busca” cada que inicie el juego. Ya que a tu perro le han quedado claras las reglas del juego, puedes irle sumando complejidad al asunto. Utiliza botes sin agujeros, ve sumando más botes e incluso puedes jugar a “dónde quedó la bolita”. Con este tipo de rutinas, tu perro se dará cuenta que puede usar su olfato con propósitos específicos aún dentro de un ambiente que ya conoce plenamente. 

Ojo. Con la orden de “busca” viene un mundo de posibilidades. Puedes jugar con tu perro a encontrar premios alrededor de la casa e incluso tú puedes jugar a las escondidas siempre que alguien más le pueda dar la orden para que inicie la búsqueda.

 

Ponte ingenioso con el ejercicio

Muchos perros necesitan sesiones intensivas de ejercicio para liberar estrés. Si eres de los que sale a andar en bici o a correr en compañía de tu mejor amigo, trata de mantener estas actividades mientras las medidas sanitarias de tu localidad lo permitan, cuidando guardar una buena distancia con otras personas y sus perros. 

Si ya no te es posible salir a la calle para realizar actividades físicas, es momento de recurrir al ingenio. Las soluciones son variadas y dependen de tu situación específica, pero aquí te van algunas ideas. Si tienes un patio, explótalo al máximo para jugar con tu perro con sus juguetes favoritos. Utiliza rampas y escaleras para cansarlo. Si a tu perro le gustan los retos, arma un circuito con obstáculos y practiquen hasta que quede claro como debe de completarlo. Y si tienes una caminadora, tal vez sea el momento de que tu perro le pierda el miedo y comience a sacarle provecho. 

Para que tu perro se acostumbre a la caminadora, deberás iniciar poco a poco y armarte de mucha paciencia. Lo primero será hacer que se familiarice con el objeto mientras está apagado; haz que se suba y que se baje y recompénsalo; eventualmente deberás echar a andar el motor —probablemente eso lo va a asustar— y continuar premiándolo cuando se anime a subirse; después de un rato tomará confianza y podrás echar a andar la caminadora, animando a tu perro para que comience con su caminata; inicia con periodos muy breves —no dejes que se harte— y continúa recompensando de manera constante. Una vez que se acostumbre, puedes moderar la velocidad de acuerdo a las capacidades físicas de tu mascota y eventualmente podrás dejarlo en la caminadora hasta por veinte minutos al día.     

Ojo. Si tu perro tiene problemas de salud o sobrepeso, consulta a tu veterinario antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio. 

 

Elimina el estrés como parte de la rutina

Algunas rutinas diarias pueden enaltecerse hasta el punto de ser el momento favorito de tu perro. Qué tal si te dijera que hay una forma de transformar la hora de la comida en una actividad entretenida, capaz de eliminar ansiedad y de estimular a tu perro física y mentalmente. Esta actividad es perfecta para perros pequeños y medianos, y solo necesitas una alberca inflable y un montón de pelotas.

Infla la alberca y pon unas cuantas pelotas en ella. Llama a tu perro para comer y sírvele su porción normal distribuida dentro de la alberca. Tu perro lo verá como una combinación de sus cosas favoritas: jugar y comer. Pero además, la búsqueda de alimento provocará que use su olfato y su habilidad para remover obstáculos —en este caso, las pelotas—, lo que transformará la rutina en un verdadero reto. Una vez que tu perro entienda de qué se trata este nuevo juego, ve agregando más y más pelotas para subir la dificultad. 

Ojo: La capacidad destructiva de tu perro será la que dicte si puedes dejar este espacio a su disponibilidad todo el día o si es mejor usarlo como un espacio exclusivo para la hora de comer. 

 

Fomenta los momentos de relajación

Junto a las actividades mencionadas anteriormente, también es importante que le dediques tiempo a la relajación y la tranquilidad de tu mascota. Tómate una pausa al día y dedícala a estar tranquilo con tu perro; busca tutoriales de masajes y mimos enfocados en disminuir la ansiedad. Acompaña estos momentos con música relajante —YouTube tiene miles de listas de reproducción de música para relajar a tu mascota— y deja de preocuparte del mundo exterior por un rato. Estos espacios les ayudarán a ambos a sobrellevar la locura de estos tiempos de la mejor manera. 

 

Dense su espacio

Como lo mencioné en el primer punto, es importante dejarle saber a tu mascota que aunque estés en casa todo el día, no todo el tiempo estás disponible para él. Intenta mantener cierta distancia con tu mascota en los momentos en los que estés trabajando y deja que tu perro busque su propio espacio cuando lo necesite. Puedes acondicionar un cuarto específico para colocar sus juguetes favoritos y su cama y así podrá estar a sus anchas cuando requiera un respiro; también puedes investigar los básicos del entrenamiento en jaula. Todo esto puede ser de vital importancia a la hora de regresar a la rutina, ya que es probable que algunos perros desarrollen ansiedad por separación después de este periodo atípico en el que estamos todo el día en casa. 

 

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