Dicen que la capital poblana fue construida con la ayuda de seres celestiales, de ahí su famoso nombre de Puebla de los Ángeles. Fuera de cualquier mito, lo cierto es que Puebla es uno de esos lugares que no te cansas de recorrer y que puedes visitar una y otra vez. Aquí siempre hay algo diferente por descubrir y por probar. Estas son algunas de las muchas razones por las que deberías incluir a Puebla en tus próximos planes de viaje y comprobar por qué la ciudad es considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

1. Conoce el Relicario de América

A post shared by Adrián Acuña (@adriansuko) on


Durante la época colonial, los numerosos conventos e iglesias construidos en Puebla
se convirtieron en auténticas bóvedas llenas de tesoros, producto de las obras de arte sacro destinadas a decorar los interiores de dichos recintos religiosos. La gran cantidad de pinturas, esculturas, objetos litúrgicos y ejemplos notables de arquitectura barroca le han dado a Puebla el mote de “Relicario de América”.
Es difícil escapar del asombro que inspiran sitios como la Capilla del Rosario, todo un portento del barroco novohispano. La capilla es anexa al Templo de Santo Domingo y aunque luce una fachada sobria, su interior posee una de las decoraciones barrocas más exquisitas, recubierta casi en su totalidad por oro y plata. La belleza de esta capilla es tal, que llegó a ser considerada la octava maravilla del mundo.

2. Disfruta de la gran gastronomía poblana… ¡para chuparse los dedos!

A post shared by Soy Poblana (@soypoblanablog) on


Si algo enorgullece a los poblanos es su gastronomía. Y cómo no, si de los fogones de sus conventos nacieron delicias como el mole poblano y los chiles en nogada, insignias de la cocina mexicana. Pero además, el menú poblano está lleno de antojitos imperdibles como las chanclas poblanas, las chalupas, las cemitas y los mismísimos tacos árabes que nacieron aquí gracias a la influencia de la comunidad libanesa.
Para darte un festín de antojitos poblanos, no dejes de visitar las fondas ubicadas en el Paseo San Francisco. Si se trata de mole, en La Casita Poblana vas a encontrar una de las mejores recetas, incluso galardonada en el extranjero. Pero si andas en búsqueda del chiles en nogada, date una vuelta por El Mural de los Poblanos, especialmente durante septiembre, cuando muchos restaurantes de la ciudad organizan un festival dedicado a este platillo.
Tampoco podemos pasar por alto la famosa Calle de los Dulces, el paraíso de cualquier goloso. En sus vitrinas desfilan jamoncillos, rompope, camotes, borrachitos y galletas de semilla de calabaza, todos inspirados en las confiterías centenarias de los conventos.
Si ya te quedaste picado, revisa nuestra guía de la gastronomía poblana.

3. Descubre un lugar lleno de historia


Puebla fue escenario de diferentes acontecimientos que marcaron la historia de México en diferentes épocas, y como buen viajero, no puedes perderte los sitios donde ocurrieron dichos pasajes históricos. Uno de estos sitios es la antigua Casa de los Hermanos Serdán, hoy convertida en museo dedicado a la Revolución mexicana. En esta casa los hermanos Serdán se defendieron de las huestes porfiristas y todavía se pueden apreciar los impactos de bala en la fachada.
Otro sitio imperdible es el Fuerte de Loreto y Guadalupe, donde se libró la famosa Batalla de Puebla contra el ejército francés. Este fuerte está integrado a un centro cultural que cuenta con museos interactivos y un planetario.

4. Enamórate de los mercados poblanos

A post shared by JorgeDaluis (@jorge_daluis) on


Si quieres conocer la esencia de una ciudad, visita sus mercados. El caso de Puebla no es la excepción, por lo que en tu itinerario de viaje no pueden estar ausentes lugares como El Parián, el Mercado Hidalgo y El Alto, excelente para probar comida típica y escuchar mariachi en vivo las 24 horas del día.
Si quieres llevar mole poblano a casa tienes que ir al mercado de La Acocota, donde los poblanos se surten con todo lo necesario para este manjar. Y para terminar el tour por los mercados poblanos, date una vuelta por el Mercado de Sabores y por el Melchor Ocampo, este último famoso por sus excelentes cemitas.

5. Sorpréndete con sus zonas arqueológicas

A post shared by Philippe (@philippemx86) on


El pasado prehispánico de Puebla late con fuerza en zonas cercanas a la ciudad. Como ejemplo está la zona arqueológica de Cholula, donde se asienta una de las pirámides más grandes del mundo. La zona arqueológica también es un referente visual de la colonización española, pues en la cima de la pirámide aún yace una iglesia colonial que en días claros ofrece como telón de fondo una impresionante vista del Popocatépetl.
Si te alejas un poco más de la ciudad, encontrarás muchas otras opciones para descubrir el pasado de esta región de México.

6. Descubre la belleza de sus museos

A post shared by Roger Calzada (@rogercalzada) on


Los museos poblanos no sólo te acercarán a la historia de la ciudad, sino que te darán un buen recorrido por la identidad mexicana. Te recomendamos visitar el Museo Regional Casa de Alfeñique, llamado así por su fachada que recuerda a este típico dulce mexicano. Aquí se exhiben íconos de la ciudad y de todo México como el famoso traje de china poblana, armaduras españolas, códices, pinturas, carruajes y muchos otros objetos históricos que documentan la vida en el periodo colonial.

7. Revive sus leyendas

A post shared by joemontiel (@joemontiell) on


Viajar por Puebla es también viajar por sus leyendas. Cuando visites la ciudad no te pierdas los relatos que ofrecen los guías del Turibús en los recorridos por el centro de la ciudad. En estos tours te enterarás de datos tan curiosos como la leyenda de los ángeles que colocaron las campanas de la catedral, la historia del chile en nogada y el secreto detrás de la intervención angelical que inspiró a una monja para inventar el mole.

8. Asómbrate con su arquitectura


Puebla está llena de ejemplos soberbios de arquitectura colonial y en el centro de ellos se encuentra su catedral, la cual fue construida siguiendo los mismos planos que la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, de ahí su gran parecido con la de la capital. En su interior puedes encontrar impresionantes órganos tubulares, enormes altares, capillas, coros y salas. Frente a la catedral se encuentra el Palacio Municipal, donde se resguarda el documento original de la Cédula Real, emitida por Isabel de Portugal, que otorga a la ciudad el título de Ciudad de los Ángeles. En este edificio mezcla arquitectura novohispana e italiana. Otro edificio que vale la pena conocer es el Teatro Principal de Puebla, considerado el más antiguo de América. Uno de sus visitantes asiduos era Benito Juárez.

9. Saca tu espíritu bohemio en los barrios poblanos

A post shared by Fernanda Gutierrez (@fer_guu) on


El centro histórico de Puebla está lleno de rincones que hacen más disfrutable cualquier caminata. Uno de ellos es el Barrio del Artista, sede de un bazar callejero donde se pueden comprar obras de artistas locales e incluso observar su manera de trabajar. Además de este sitio no olvides dar un paseo por el Callejón del Sapo. Te encantará su colorido tanto de día como de noche.

Sea el primero en comentar