1. Despertar con un buen café.

El café de Chiapas está considerado uno de los mejores del mundo, eso no es ninguna novedad. Fue en nuestro estado donde se produjo por primera vez café orgánico y desde aquí se exporta una buena cantidad de granos a muchos países.

San Cristóbal de las Casas está llena de cafeterías en las que uno puede sentarse a tomar un rico cafecito, mientras contemplas las casas coloridas, las luces del atardecer y la gente que pasa. Carajillo café (foto), Casa Cafeólogo y Café Maya Vinic son mis sitios favoritos para degustar café orgánico, de altura y cultivado por manos indígenas, por lo que al visitarlos también estarás apoyando al comercio justo.

2. Curiosear en los mercados y probar frutas frescas.

Los mercados locales dan fe de lo que realmente sucede en una ciudad. ¡Y de lo se come! Aunque hay muchos mercados en la ciudad, hay tres que están prácticamente en el centro y que te recomiendo:

El Mercado de Dulces y Artesanías que, como su nombre lo indica, es el mercado ideal para comprar regalos y souvenirs. Aquí los antojitos tienen precios muy accesibles y, por las tardes, algunos puestos preparan una especie de ponche al que le ponen posh, la bebida alcohólica por excelencia prehispánica. Nadie debe irse de San Cristóbal sin probar el pox (más abajo te cuento dónde probar uno bien rico).

El mercado grande es el Castillo Tielmans y se encuentra pasando la Iglesia de Santo Domingo. Aquí se vive la algarabía de los lugareños que hacen sus compras en los locales. Todas las frutas, las verduras y las legumbres son frescas, además de que existen pequeños corredores especializados en semillas, flores, panes y carnes. De aquí te recomiendo la fruta, claro, los dulces, los tamalitos de frijol, los panes regionales y la gran variedad de chiles.

En el Mercado de Santo Domingo, justo al lado de la iglesia, hay textiles, joyería y artesanías. Es un deleite de colores y texturas. No pierdas la oportunidad de conversar con los artesanos, la mayoría de origen indígena, a quienes podrás observar mientras trabajan su arte.

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Hay un pequeño mercadito que solo abre los miércoles y los sábados: se encuentra sobre la calle 16 de septiembre, a unas cuadras de la catedral, y se dedica al comercio de productos orgánicos. Hay verduras (¡buenísima calidad!), carnes, quesos, panes, productos veganos, y también hay varios puestecitos donde comer pizza y quesadillas.

3. Endulzar el corazón y la vida.

La ciudad también es un paraíso para quienes gustan consentirse con dulces, postres y pastelitos. Desde un buen dulce de leche hasta las típicas mokas, pasando por los dulces de chilacayote, los chimbos, las cajetas (puré o ate de camote, membrillo, durazno o manzana).

También en las calles suelen haber marquesitas, un dulce o postre oriundo de la Península de Yucatán pero que ya se ha arraigado en las calles de San Cristóbal.

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4. Comer antojitos.

Por las mañanas es muy común encontrar en las terminales de autobuses puestos de tamales chiapanecos y estos son los tres tipos de tamales que todo visitante debe probar:

Tamal de bola: como su nombre lo indica, es un tamal hecho bola que tiene en el centro un trozo de carne de puerco bañado en una salsa roja.

Tamal de chipilín con pollo: este es uno de nuestro manjares más preciados. Se trata de una mezcla de masa de maíz con hojas de una planta llamada chipilìn y en cuyo centro lleva carne de pollo deshebrado con una salsa roja exquisita.

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Tamal de mole: es un tamal con carne y mucho mole, en algunos casos puede también llevar plátano frito, huevo duro, aceitunas y pasas.

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Otros antojitos riquísimos son las las clásicas chalupas, los tacos fritos, las quesadillas, las tostadas, las empanaditas, y a todos los puedes encontrar en las vendimias que se ponen en pleno centro, o bien, a un costado de la Iglesia de San Francisco, a muy pocas cuadras del zócalo.

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5. Hacer un mini viaje a San Juan Chamula y a Zinacantán para descubrir el mundo indígena.

Una visita a San Cristóbal de las Casas debe incluir el adentrarse en la historia de las etnias que allí convergen y que han hecho de esta ciudad un lugar mágico y tan rico culturalmente.
En San Juan Chamula se asientan una de las etnias más representativas del mundo indígena del país: los tsotsiles. Aquí es mandatorio visitar la iglesia, ejemplo vivo del sincretismo religioso entre la fe católica y las creencias prehispánicas. El ambiente en el interior de esta iglesia es electrizante (aquí puedes leer más).

Otra visita indispensables es la casa de Juan Gallo, un pintor que plasmó la cotidianidad del mundo chamula en sus pinturas y, sin embargo, a su casa no se llega a ver sus obras sino a beber. Es un sitio de referencia para quienes quieran probar el pox, la bebida sagrada de los chamulas. Hay pox puro y de sabores y el precio es sumamente accesible.

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Si de comer en San Juan Chamula se trata, te recomiendo el caldo de carne ahumada. Hay una fonda detrás de la estatua de Benito Juárez que lo prepara de manera exquisita.

Zinacantán está a menos de 10 kilómetros de San Juan Chamula y este pueblo, también tsotsil, se dedica principalmente al cultivo de flores y a la producción de textiles.

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Cuando llegas los niños te van a ofrecer llevarte a su casa. Debes aceptar, pues se trata de una invitación para apreciar los maravillosos textiles y, de paso, te harán pasar a la cocina, donde las mujeres al momento prepararán tortillas y pondrán queso y salsas en la mesa. También puedes ordenar huevos al comal. Si bien no te van a cobrar por estas atenciones, lo correcto es dejar una cooperación.

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6. Caminar sin rumbo por la ciudad, sin prestarle atención al reloj.

¡A San Cristóbal se viene a caminar! La magia de nuestra ciudad está esparcida por todo los rincones y la única manera de descubrirla es paso a paso.

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Las dos calles peatonales de Sancris son un carnaval de colores, sabores y aromas. Te vas a ir topando con panaderías, cafeterías, restaurantes de comida extranjera, antojitos, boutiques de ropa local… ¡vas a querer llevarte a casa la ciudad entera!

7. Visitar los mejores restaurantes gourmet de la ciudad.

San Cristóbal tiene muchísimos lugares para comer muy rico y en este artículo te conté sobre ellos. Sin embargo, si quieres gastar un poquito más para experimentar comida gourmet, elaborada con productos locales y con recetas recreadas, esta lista es para ti:

Kokono. Claudia Ruiz, la chef de este restaurante, es originaria de San Juan Chamula y esto es importante porque nos lleva en cada platillo al mundo donde ella creció y nos comparte su visión del mundo culinario de los tsotsil. Ha sabido mezclar ingredientes y técnicas locales para crear sus recetas. Sin dudas, una de las cocinas más auténticas de Chiapas.

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Tierra y Cielo fue uno de los primeros restaurantes de autor en la ciudad. Fue también el proyecto de tesis de Marta Zepeda, hoy por hoy una reconocida chef chiapaneca galardonada con un sinfín de premios. Ella reinterpretó recetas de su familia y creó un mundo culinario propio. Todo aquí es espectacular, la comida y la atenciòn van de la mano que bien lo valen. Las quesadillas son una delicia y tambièn la versiòn de la sopa de pan tan típica de la ciudad, el ceviche (foto) o los hot cakes azules.

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Kuxul se encuentra en las montañas del Huitepec, sobre la carretera vieja. Dos chefs, uno de San Cristóbal y otro de Huixtán, crearon un sitio maravilloso donde los desayunos y comidas son toda una experiencia. El restaurante cuenta con su propio huerto, lo que es una garantía de calidad. En los día fríos encienden la chimenea y se desayuna al calor de las brasas. Cada plato pareciera estar hecho con todo el amor del mundo.

El Secreto está a unas cuadras de la catedral. Renovó menú hace poco y cada uno de los platillos se convierte es una viaje de sabores. Te recomiendo los tacos de pato o el chamorro estilo Chamula. La atenciòn es de lo mejor. No olviden pedir un platón de postres.

Lum del hotel Bö es uno de los restaurantes más bonitos de la ciudad. La decoración y los espejos de agua en el jardín brindan upaz y su menú es también elaborado con productos chiapanecos. El ceviche con maracuyá y el aguachile con manzanas están dentro de mis favoritos.

8. Respirar el aire más puro y conectar con la naturaleza.

A menos de 30 minutos del centro de la ciudad hay opciones increíbles para disfrutar de la naturaleza:

Las Grutas del Mamut es un centro ecoturístico de reciente creación, que se encuentra rumbo a Tenejapa. Aquí es posible caminar y recorrer una gruta que alberga un salón grande y donde se irán descubriendo diferentes figuras hasta llegar a la del mamut.

El Arcotete es una formación rocosa en forma de arco bajo la cual pasa un pequeño río… Aquí las actividades son muchas, desde hacer senderismo, camping y jugar con los columpios, hasta aventarse de la tirolesa. Es realmente un gran sitio para disfrutar en familia. Se encuentra rumbo a Tenejapa, a unos veinte minutos de la ciudad.

Rancho Nuevo es un sitio clásico para los paseos en familia. Son las mejores grutas que hay en Chiapas y están en medio de un enorme bosque de pinos, por lo que llegar ahì es toda una experiencia. Y todo a escasos quince minutos de la ciudad. Aquí se puede andar a caballo, comer unas maravillosas quesadillas, subirse a la ya clásica resbaladilla de cemento una y otra vez o, simplemente, hacer picnic.

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9. Descubrir el mundo religioso.

San Cristóbal es de las ciudades más religiosas del sur de México, por haber sido una de las primeras ciudades fundadas por los españoles; por lo tanto, si quieres conocer su historia, debes conocer la historia de sus iglesias.

La principal es la Catedral de la ciudad: su color amarillo contrasta muchas veces con el cielo azul, creando una de las postales obligatorias para los visitantes.

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La iglesia de Guadalupe es otra de las importantes de la ciudad, y la que se accede a través de subir una serie de escalones que, si bien resulta cansador, vale la pena sobre todo por las tardes, para disfrutar de las puestas de sol.

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La Iglesia de Santo Domingo está considerada una de las obras cumbres del barroco mexicano. Los detalles de su fachada van a cautivarte por mucho tiempo, ¡no digas que no te avisé!

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Si visitas San Cristóbal durante la Semana Santa, adéntrate en el mundo de las procesiones, las misas y la solemnidad con la que se vive ese momento.

10. Visitar museos.

San Cristóbal està llena de museos y no podría nombrarlos a todos aquí, pero los imperdibles son, a mi criterio:

El recién inaugurado Museo de la Ciudad, donde podrás aprender mucho sobre la historia de San Cristóbal; el Museo del Ámbar, donde vas a apreciar piezas maravillosas y podrás un poco màs de esta resina utilizada para la joyería y tambièn como amuleto para las malas vibras y el mal de ojo. Y, finalmente, el Museo de los Textiles cuyo edificio, a lado de la Iglesia de Santo Domingo, es de los màs bonitos de la ciudad, con su enorme patio central.

El Museo Na Bolom es una casa-museo en la que se hospedaron Diego Rivera y Frida Kahlo, entre otras personalidades de la vida cultural e intelectual de México. Ahora es también un hotel, y en su interior se encuentra una de las colecciones de libros más ricas sobre el mundo maya y los lacandones.

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Crédito imagen de portada: charlieontravel