Tuxtla Gutiérrez es la capital política del Estado de Chiapas. Ubicada en la depresión central, con clima caluroso, se erige como una ciudad en constante movimiento. Su fundación se remonta a épocas prehispánicas, cuando a faldas del cerro Mactumatza se fundó Coyatoc, que en zoque significa “lugar de la casa de conejo”. Los aztecas la nombraron Tuchtlan que, en náhuatl significa también “lugar de conejos”. Ahí se castellaniza y se transforma en Tuxtla. El Gutiérrez en honor a uno de los próceres de la independencia nacidos en la ciudad don Joaquín Miguel Gutiérrez, quien además luchó por la anexión de Chiapas a México.

Crédito: eltb

Aquí te comparto una lista de experiencias que debes vivir para decir que has estado en Tuxtla Gutiérrez.

Empecemos por lo más importante: la comida. Los tuxtlecos suelen desayunar en la calle y son muy generosos a la hora de probar bocado. Aunque existen cientos de puestos callejeros y cada uno tiene su sazón particular, mi selección se reduce a tres sitios emblemáticos en toda la ciudad:

Tacos Casablanca es la taquería con más tradición en la ciudad. Empezó con un pequeño puesto a orillas del río y ahora tiene varias sucursales. Aquí solo hay tacos de cochito, que es carne de cerdo cocida con la receta secreta de la familia. La salsa verde es riquísima y los chiles blancos curtidos producen adicción. Lo tradicional es pedirlo con una buena jícara de pozol.

Tacos Ciro’s es una taquería donde aprovechan prácticamente todo lo que provee la carne de cerdo para servir tacos. Aquí las porciones son suculentas y uno puede ver esa grasita de la carne al momento de comer el taco. Los complementos (cebollas, salsas y demás), hacen que el taco sea todo un manjar.

Tacos y gorditas Don Rafita. Aunque hay por toda la ciudad, la tradición dicta que hay que visitar el local frente a Convivencia Infantil, aunque a veces esté muy lleno a la hora del desayuno o bien hay una enorme fila esperando sirvan para llevar las delicias. Lo mejor es pedir un taco y una gordita. De estas hay surtidas, de chicharrón guisado, de costilla y de maciza. Te recomiendo el taco de chicharrón de barriga. Aquí hay cebollitas, ensalada de col con cilantro, salsa verde y la salsa secreta que tiene habanero y sí que hace sudar ¡Se dice que aquí están las mejores gorditas de toda la ciudad!

A mediodía, no puede faltar echarse un pozol, la bebida típica, tradicional y refrescante por excelencia, una bebida de origen prehispánico hecha con maíz y cacao. Prácticamente en todos los mercados hay una sección exclusiva, ya sea para acompañar un desayuno con tacos o empanaditas fritas, o bien con mango verde con chile, jícama, coco, pepino o piloncillo. El pozol por lo regular se bebe a las doce del día y sirve para aguantar el hambre o mitigar la sed en espera de la hora de la comida. Existe la versión light, que es el pozol blanco, cuya preparación sólo lleva maíz.

A post shared by moracrisana (@moracrisana) on

Para tener un panorama general de la gastronomía del estado, te recomiendo el restaurante Las Pichanchas, en el centro, sobre la avenida principal, aunque ahora también cuenta con una sucursal en San Cristóbal. Te recomiendo unas tostadas turulas con camarón seco, un cochito al horno o bien tamales de chipilín. Una de las bebidas que se debe de pedir es el Pumpo, un cóctel de piña con con ingredientes secretos que es emblema de Las Pichanchas.

Ahora sí, con el estómago contento, pasemos a las experiencias que te recomiendo vivir en Tuxtla.

El Cañón del Sumidero pertenece a dos municipios, Chiapa de Corzo -desde donde se hacen los recorridos vía acuática- y a Tuxtla, desde donde se accede a los miradores. Los miradores son cinco, pero seguramente el Mirador Chiapa ofrece la vista más espectacular. Mira si no crees…

Crédito: miquitos

El Parque Jardín de la Marimba cumple 25 años y es uno de los lugares obligados a conocer por los viajeros. Aquí los lugareños llegan a escuchar y a bailar la música de marimba todos los días, en una fiesta que comienza a las 7 de la noche. Uno puede lanzarse al ruedo de baile o bien sentarse en una de las bancas a escuchar la música mientras degusta un tamal típico, un esquite o un chayo esquite.

Frente al parque se encuentra el Museo de la Marimba, donde se cuenta la historia del instrumento a través de los años. La marimba se inventó aquí en Chiapas gracias al talento del Maestro Corazón de Jesús Borrás.

A post shared by Ella (@ellagrcia) on

Casi desde cualquier calle de Tuxtla se puede divisar el Glorioso Cristo de Chiapas o Cristo de Copoya, construido justo sobre el cerro del mismo nombre, a escasos minutos de Tuxtla. Es una escultura modernista recubierta con láminas de acero, que tiene una altura total de 64 metros en total (48 son de la escultura y 16 de base), siendo uno de los más altos del mundo, incluso superando al Cristo Redentor de Brasil.

Crédito: philossofia

El Zoológico Miguel Álvarez del Toro (Zoomat) está considerado uno de los mejores de América Latina y se encuentra ubicado dentro de una reserva natural, una especie de selva en donde muchos de los animales se encuentran en sitios que asemejan a su hábitat natural.

Es un sitio para visitarlo en familia y conocer la fauna de Chiapas, ya que los animales ahí exhibidos son únicamente los que habitan en el estado. Se puede ver quetzales, guacamayas, jaguares, tapires y venados. Es un espacio para reflexionar acerca de lo importante que es mantener y salvaguardar la vida de los animales.

A post shared by Aminta Mandujano (@kitybunny) on

En una sola zona, al noreste de la ciudad, se encuentran el Museo Regional, Convivencia Infantil, Paseo de los personajes ilustres, Jardín Botánico, Museo de Paleontología. Este es un paseo obligado de muchos lugareños, que suelen caminar por el paseo de los personajes o bien asistir a Convivencia Infantil, una especie de feria permanente con juegos mecánicos, lanchas y paseos a caballo.

A un lado se encuentra el Museo Regional, que muestra la historia de Chiapas desde sus primeros pobladores hasta nuestros tiempos.

El Jardín Botánico es un espacio con enormes árboles y senderos donde uno puede conocer la flora de Chiapas.

El Museo de Paleontología muestra que Chiapas fue también tierra de dinosaurios.

Esta zona es perfecta para disfrutarla una mañana o tarde completa. No olvides comprar unos raspados típicos de convivencia. Mis favoritos son los de vainilla, de plátano y de leche condensada.

El Museo de la Ciudad es uno de los pocos edificios que sobrevive después de la “modernización” de Tuxtla. Dicho edificio ahora es museo para conocer la ciudad desde su fundación hasta su época actual. Además de ser un preciado centro cultural, cuenta con un pequeño restaurante y una cafetería donde todo está elaborado con proyectos regionales y orgánicos, y una tiendita de souvenirs. Se encuentra ubicado en pleno centro de la ciudad.

A post shared by Roberto Ortiz (@robphoto92) on

Chiapas es uno de los mejores productores de café, eso es sabido. Hoy la cultura por el valioso grano se ve magnificada por muchas cafeterías de especialidad en San Cristóbal y también en Tuxtla. Sin embargo, es en esta última donde se encuentra el Museo del Café, en una casa antigua del centro de la ciudad, un lugar ideal para conocer la historia del café desde sus inicios hasta la travesía de llegar a Chiapas. También se ofrecen talleres de barismo y catación, proyección de películas y diversos eventos culturales.

Y ya que hablamos de café chiapaneco, si hay una cafetería emblemática de Tuxtla Gutiérrez es el Café Avenida, ubicado especialmente sobre la Avenida Central, a unas cuadras del Museo del café y de la Catedral de San Marcos. Fuente de inspiración para muchos escritores locales y visitado por personajes ilustres de todas las épocas, aquí siempre huele a café recién molido y es un placer dejarse llevar por los sonidos del molino, de la máquina que prepara el café americano y del tintineo de las tazas… y sentir por un momento que estás en la Tuxtla de hace cincuenta años atrás.

A post shared by Erika Cortés (@cafeika) on

La Catedral de San Marcos está en pleno centro de la ciudad y es un edificio con características neoclásicas y coloniales. Remodelada varias veces, es punto de reunión para los lugareños. Aquí, el blanquísimo color del edificio contrasta siempre con los cielos azules o los pájaros que de pronto vuelan a la redonda. Por las noches hay espectáculos con juego de luces, un mecanismo que permite ver el desfile de los doce apóstoles cada hora. La catedral fue visitada por el Papa Juan Pablo II.

Jaime Sabines es el poeta mayor, el imprescindible en las letras no solo de Chiapas sino de América Latina. Nació y creció en Tuxtla y, para homenajearlo, el gobierno del estado creó el Centro Cultural Jaime Sabines, donde se encuentran una de las bibliotecas más grandes del estado, un anfiteatro al aire libre, un auditorio, una librería. Tambíen hay una escultura casi “hecha de aire” de Jaime Sabines. Bastaría con visitar el centro cultural, sentarse en alguna orilla y recitar un fragmento de “Los amorosos”:

Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.