Valladolid es la segunda ciudad más importante de Yucatán; sin embargo, mi visita no fue del todo planeada. Mi idea original era ir a Chichen Itzá y después pasar a Mérida, pero como sucede algunas veces, las distracciones del camino y una que otra falta de señalización sobre la carretera hicieron que terminara en Valladolid. No pude haberme perdido en mejor lugar. A continuación te cuento que fue lo que me encontré y mis recomendaciones para una visita express. 

 

Descubre la histórica capital del oriente maya

Al llegar a Valladolid tuve la impresión de estar frente a una estampa de lo que quizá era Mérida antes de convertirse en la gran ciudad que es hoy. Aquí todavía se siente la atmósfera de las haciendas de henequén y una tranquilidad rural casi terapéutica. 

Muchos visitantes pasan por Valladolid sin tomar en cuenta su importancia histórica. La ciudad se fundó en 1543, convirtiéndose en una de las primeras ciudades coloniales en suelo continental americano. Aquí también se desarrolló una de las primeras insurrecciones que dieron origen a la Revolución Mexicana y fue escenario de la Guerra de Castas en 1847, un conflicto armado en el que la población maya se rebeló en contra de la población blanca que los mantenía como esclavos.   

Photo: Shutterstock/lunamarina

Centro de Valladolid

En estos y otros hechos históricos de la península están inspirados los murales que se encuentran dentro del Palacio Municipal de Valladolid. La entrada es gratuita y no te llevará más de veinte minutos echarles un vistazo. 

 

Comida yucateca de agasajo

Valladolid es sumamente barato y por toda la ciudad encontrarás buenas opciones para probar la gastronomía regional, pero un buen punto de partida es el mercado de antojitos ubicado en una de las esquinas de la plaza central. Vas a reconocerlo porque está debajo de una arcada que cobija a decenas de mesitas de madera en espera de comensales. Una vez aquí, deberás acercarte a cualquiera de las fondas, ordenar, escoger tu mesa y esperar para que te llamen cuando tu comida esté lista. Este es uno de los sitios más frecuentados por los locales y está abierto prácticamente todo el día. 

Si andas en busca de un buen restaurante, te recomiendo el Zaci. Se encuentra a dos cuadras de la plaza central y tiene la peculiaridad de estar a la orilla de un enorme cenote abierto. Aquí los precios son un poco más elevados que en el mercado, pero nada para espantarse.  En Zaci solo sirven desayunos y comidas hasta las cinco de la tarde. Ojo: con tu consumo en el restaurante puedes pasar gratis al cenote. 

¿Qué pedir de comer? Te diría que pruebes la cochinita pibil, pero es una recomendación muy obvia. Mejor prueba los platillos característicos de Valladolid: los lomitos y la longaniza. Y para pasar el bocado, un agua fresca de limón con chaya. Todas estas opciones están disponibles tanto en el restaurante como en el mercado. 

 

Zambullida en los cenotes de Valladolid

Cenote Samulá

La península puede llegar a ser un lugar muy caluroso, pero las opciones para refrescarse cerca de Valladolid son de primera calidad. Los cenotes X’kekén y Samulá se encuentran a menos de veinte minutos en auto desde Valladolid y también puedes llegar hasta ellos por medio del transporte público de la ciudad. 

Te recomiendo visitar estos dos cenotes a mediodía, que es cuando los rayos del sol penetran directamente por sus chimeneas naturales, intensificando la belleza de sus aguas azules. El calor de mediodía también es el que más invita a una zambullida. 

Calcula un gasto de 130 pesos si quieres entrar a los dos cenotes. Están abiertos desde las ocho de la mañana y hasta las siete de la tarde. 

 

Admira el paisaje urbano 

El paisaje urbano de Valladolid está tapizado por casonas centenarias de techos altos y ventanales abiertos de par en par. A través de ellos se aprecian postales de la vida en la tranquilidad de las ciudades yucatecas: alguna mujer bordando junto a la luz de la ventana o alguien tomando la siesta del mediodía en una hamaca. Las fachadas pintadas de amarillo, rojo, azul y verde se bañan de sol al caer la tarde y parecen volverse más brillantes; tanto que hasta da un poco de envidia no vivir en los barrios vallisoletanos. Los sitios más pintorescos para una caminata son los barrios de La Candelaria, Santa Ana, San Juan y Sisal.

Al caminar por Valladolid es casi innecesario preguntar en dónde queda el centro ya que sus calles rectilíneas te llevan naturalmente hacia la plaza principal. En la plaza te encontrarás con la elegante parroquia de San Servacio y el parque Francisco Cantón Rosado. Aquí es donde palpita la ciudad. Unos cuantos pasos dentro del parque y aparece la escultura de una mujer dejando caer agua de un cántaro: es la Fuente de la Mestiza que adorna el centro de la pequeña alameda. 

En los pasillos que desembocan en la fuente no pueden faltar las famosas sillas confidentes. Una tradición de los parques yucatecos en donde las parejas se sientan a hablar mirándose a los ojos. Y para los tragones como yo, este parque es el oasis de las marquesitas, un tipo de crepa yucateca que sirve de postre después de un atracón de antojitos. Si andas por aquí en viernes o sábado es posible que te toque ver conjuntos de jaraneros o espectáculos de danzón en plena calle. 

 

Paseo por la Calzada de los Frailes hasta el Sisal

Convento de San Bernardino de Siena

Durante la noche Valladolid adquiere un encanto bohemio. Para disfrutar esa atmósfera hay que caminar por la Calzada de los Frailes, uno de los paseos nocturnos más románticos y agradables de la ciudad. Este paseo empieza en el centro y desemboca en el Convento de San Bernardino, el segundo convento más grande de Yucatán, construido por los franciscanos en el siglo XVI. 

Después de la caminata lo mejor es volver a la plaza principal donde puedes cerrar con broche de oro cenando en la Hostería del Marqués

Si te animas a pasar la noche en Valladolid, hay hotelitos para todos los gustos y todos los bolsillos. En las páginas de reserva de hoteles podrás encontrar opciones muy buenas desde los 500 y 600 pesos.  decente ronda entre los 500 y 600 pesos. 

 

 

Debo decir que después de descubrir Valladolid no he dejado de incluirlo en mis viajes por Yucatán. Se ha convertido en mi punto de partida para visitar otros lugares imperdibles como Izamal y las ruinas de Ek Balam. ¡Ya tú decidirás qué tan lejos quieres llegar!