Mucho tiempo antes de que los mexica sentaran sus bases como civilización, los mayas ya hablaban de un dios relacionado con las serpientes y las plumas, que además tomaba forma humana. ¿Sabes a quién nos referimos? A Kukulcán. Su nombre se puede traducir como “serpiente emplumada” y se le atribuía la gran proeza de haber sido uno de los fundadores de su civilización. Se decía que había llegado navegando por el mar, aproximadamente a finales del siglo XI.

Algunos siglos después y a cientos de kilómetros de distancia, los mexica adoraban y enaltecían a una deidad que también era humana, a quien debían su existencia y su sustento (el maíz), y quien les había otorgado las enseñanzas que eran la base moral de su civilización.

Dos personajes separados por el tiempo, la distancia y el idioma parecen tener un vínculo más íntimo del que la historia nos deja ver, haciéndonos pensar que tal vez se trate de un profeta o ser divino que algunas veces viene a la tierra para volvernos a obsequiar su sabiduría.

Aquí una explicación de Sahagún sobre la naturaleza divina y humana de Quetzalcóatl:

“…aunque fue hombre, teníanle por dios y decían que barría el camino a los dioses del agua y esto adivinaban porque antes que comienzan las aguas hay grandes vientos y polvos,y por esto decían que Quetzalcóatl, dios de los vientos, barría los caminos a los dioses de las lluvias para que viniesen a llover…”.

¿Confuso, no crees?

Bueno, en la cosmovisión de los pueblos prehispánicos las deidades tenían varios aspectos al mismo tiempo, llamados advocaciones. Un ejemplo sería el dios mexica de los terremotos llamado “Tepeyolotl” que es una advocación de Tezcatlipoca, es decir, una de sus facetas. En otras palabras, la mitología prehispánica -al igual que la católica- da a unos dioses características en una de sus facetas y luego crea otros personajes para explicar otras facetas.

Por ejemplo Dios, Yahvé o Jehová son el mismo Dios para los monoteístas. ¿Lo ves? Diferentes nombres para un mismo Dios. Además, para los católicos, este dios se compone de tres esencias, que son el espíritu Santo, Dios y su hijo Jesucristo, por lo tanto Jesucristo es hijo y padre de sí mismo, lo que también suena confuso.

Con Quetzalcóatl pasa igual, pues las leyendas nahuas hablan de un dios creador, pero también de un hombre que gobernó Tula y que también fue llamado Quetzalcóatl, siendo como ser humano un representante digno del creador. De manera similar, Jesucristo es un representante de las más elevadas virtudes del dios del cual es hijo.

Bueno, después de este pequeño breviario parece que Kukulcán y Quetzalcóatl no tienen una relación concreta. Sin embargo, recordemos la leyenda nahua de la partida de Quetzalcóatl después de haber fallado como gobernante en Tula:

«…y así, llegando a la ribera de la mar, mandó hacer una balsa hecha de culebras que se llama coatlapechtli, y en ella entró y asentose como en una canoa y así se fue por la mar navegando, y no se sabe cómo y de qué manera llegó al dicho Tlapallan…».
Fuente: “Historia general de las cosas de la Nueva España”

El fragmento anterior habla de la retirada de Quetzalcóatl después de la trampa que Tezcatlipoca le puso en Tula, embriagándolo y haciéndolo caer en el placer carnal. La leyenda de este personaje puede resultar confusa por la combinación de datos históricos con los fantásticos. ¿Será que Quetzalcóatl, al huir de Tula, se embarcó en la mítica “coatlapechtli” (balsa de serpientes) y así llegó al territorio de los mayas?

Por otra parte, históricamente se sabe con base en argumentos arqueológicos (“Historia Tolteca -Chichimeca”), que Huemac fue el último líder del pueblo tolteca justo en su caída, y para nada se menciona a Quetzalcóatl o a Ce Acatl.

Ahora atendamos a la visión maya:

“Cuculcán vivió por algunos años en esta ciudad, con los jefes, y luego los dejó en paz y amistad completa y regresó por el mismo camino a México”.
Fuente: “Relación de las cosas de Yucatán”, Diego de Landa.

Sin embargo, este mítico personaje que aparece en dos culturas distintas tenía una doble faceta también entre los mayas, pues además de haber visitado este mundo en forma humana, también fue un dios creador y para los mayas se le relacionó con el agua, el viento y el planeta Venus, y hasta tuvo su propia fiesta:

«Decían y tenían muy creído que el postrer día bajaba Cuculcán del cielo y recibía los servicios, vigilias y ofrendas. Llamaban a esta fiesta Chickabán…».
Fuente: “Relación de las cosas de Yucatán”, Diego de Landa.

Los chontales de Tabasco lo llamaron Mukú-leh-chan y los quiché le llamaron Gucumatz, lo que demuestra que este personaje gozaba de fama entre varios pueblos de Mesoamérica y hasta el libro sagrado Maya llamado Popol-Vuh nos habla de esta otra faceta divina de la serpiente emplumada:

“Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Solo el creador, el formador, Tepew y Gucumatz, los progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se llama Gucumatz”.
(…)
“Verdaderamente, Gucumatz era un rey prodigioso. Siete días subía al cielo y siete días caminaba para descender a Xibalbá; siete días se convertía en culebra y verdaderamente se volvía serpiente; siete días se convertía en águila, siete días se convertía en tigre: verdaderamente su apariencia era de águila y de tigre. Otros siete días se convertía en sangre coagulada y solamente sangre en reposo”.
Fuente: Popol-Vuh

Atendiendo las pruebas arqueológicas, hay que rescatar que entre los mayas “Kukulcán” es un nombre genérico que reciben los comandantes o capitanes de los ejércitos, mientras que en Tula se habla de un solo hombre con el nombre de Quetzalcóatl.

Además, las construcciones varían en edad, siendo los edificios de Chichén Itzá construidos entre los años 830 y 900, mientras que Tula fue construida entre los años 850 y 1150. Siendo la figura de la serpiente emplumada más enaltecida hacia el ocaso de su civilización lo que apoya más la distancia entre Kukulcán y Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl.

Sin embargo, las pruebas arqueológicas y las explicaciones poéticas que nacen de la tradición oral, así como la creencia popular, se enfrentan en un debate, pues realmente guardan mucho parecido ambos personajes, tanto en su figura mítica como en su forma humana.

Tal vez Gucumatz y Quetzalcóatl sean la misma deidad entendida de manera diferente por mayas y mexica y así mismo Kukulcán y Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl Tal representan el título que se le daba a un hombre de características especiales y elevada conciencia. Quizás sea como la figura de Buda para los budistas, que reencarna cada cierto tiempo y representa la más alta de las aspiraciones humanas.