Ya no es una sorpresa ver en las noticias que, cuando se corre un ultramaratón, resulte ganador un integrante del pueblo rarámuri, un pueblo que desde hace milenios posee la resistencia y velocidad que los distingue. Pero no solo se dedican a correr, también tienen todo un mundo que compartir y a continuación te cuento más datos para que la próxima vez, además de alegrarte de sus éxitos deportivos, te sientas feliz y orgulloso por su rica cultura.

Rarámuri significa “corredores a pie”. Proviene de las raíces: rara (pie) y muri (correr).

Se trata de una etnia mexicana que habita la zona de la Sierra Madre Occidental, que atraviesa los estados de Durango, Chihuahua y Sonora.

El terreno que habitan va desde las planicies, barrancas muy profundas, hasta montañas de dos mil y tres mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Se sabe poco de la cultura prehispánica que mantenían, debido a que a los españoles les fue difícil tener acceso a ellos. Un ejemplo es que, a partir de 1557, se hizo el intento de colonizarlos sin éxito, pues ellos repelieron toda invasión e intento de evangelización y de ser usados como manos de obra.

Son de estatura promedio, muy fuertes por el entorno donde viven, piel oscura por el sol y un cabello negro y brillante. Su presencia es la de alguien acostumbrado al esfuerzo físico.

Son tímidos, sobre todo con los “chabochis” que es el nombre que le dan a “los que tienen barbas”, es decir, a los mestizos y a los blancos.

A los que conviven con ellos y adoptan su cultura les llaman “napurega rarámuri”.

Su vestimenta es muy suelta, pues su oficio es correr desde que nacen: para los hombres camisas amplias y grandes mangas taparrabo y, en la frente, un lienzo amarrado llamado “kowera”. Para las mujeres una blusa de mangas amplias de la que sale un falda ampona acinturada con un ceñidor de lana.

Ellos se alimentan del maíz y del frijol que siembran y viven de sus oficios o la venta de artesanías que elaboran.

Para elegir a su gobernador, los candidatos deben destacar por su inteligencia, su respeto a las tradiciones rarámuri, una autoridad moral excelente, un conocimiento total de los rituales de su comunidad, mitología, herbolario y todo lo relacionado con su cultura.

Su lengua es muy dulce y su saludo reza «te saludo con la paloma que gorjea, te deseo salud y felicidad con los tuyos».

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Durante la Semana Santa aparecen «los pintos», hombres con el cuerpo pintado con manchas blancas, que danzan al son de los tambores, en un impresionante ritual en el que se honran además al sol, a la luna y a las estrellas.

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En la Semana Santa se consume “tonari”, un caldo de carne con ingredientes de la sierra y “tesgûino”, una bebida fermentada de maíz.

Chris McDougall, autor del libro «Nacidos para correr», se internó en la Sierra de Chihuahua para tratar de entender por qué corren los rarámuri y esto es lo que nos dice al respecto:

«Desde que Cortés y sus invasores de armadura llegaron tintineando a estas tierras, hasta los capos mexicanos de la droga, pasando por las invasiones de Pancho Villa y sus jinetes temerarios, los tarahumaras han respondido siempre a los ataques corriendo más lejos y más rápido que cualquiera, refugiándose en zonas aún más profundas de las barrancas».