En el tema culinario hay momentos y ánimos para todo: yo disfruto lo mismo de un cómodo restaurante que de un mercado y de un tianguis donde me pueda echar un buen taco en un puesto callejero. ¡Adoro la comida de mi país!

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Me parece que es fundamental e interesante ir a descubrir a qué saben las colonias y los barrios mexicanos. Durante mi última visita a Monterrey, guiado por ese deseo de descubrir a qué sabe la zona centro de la ciudad, particularmente el Mercado Juárez y sus calles aledañas en la zona llamada Mesón Estrella, me propuse recorrerlas a pie.

Para que vayas entrando en clima, esta es una imagen de las meras entrañas del Centro de Monterrey, aquí desde el puente peatonal que está en la esquina de Juárez y Aramberri.

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Mismo lugar, ahora de noche.

Aquí, el Cerro de la Silla desde el Centro de Monterrey.

En el Mercado Juárez hay un mural alusivo a la cultura regia. Lo puedes ver en la fachada que da a la calle Aramberri. Lleva escrito “Tengo orgullo de ser del norte”, frase con la que inicia el representativo “Corrido de Monterrey”.

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Tuvimos a bien visitar La Blanca a primera hora, una de las cafeterías más emblemáticas del centro. Aquí te sirven tu café con leche, o leche con café, en el típico vaso de vidrio con unas empanadas de ensueño de piña y cajeta.

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Fue sólo un tentempié para llegar hasta un puesto de barbacoa. A mí me gusta echar el taco de pie y ahí fueron dos de rigor: uno de cachete y otro de ojo. El Boing de guayaba no pudo faltar para completar la escena.

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El Mesón Estrella es una zona que se ubica en el primer cuadro de la ciudad y abarca al menos una decena de calles llenas de puestos, locales y establecimientos. Creo que equivale a lo que es la central de abastos en otras ciudades.

Como te decía, las calles están tapizadas con anuncios de ofertas, personas empujando diablitos cargados con cajas llenas de fruta y verdura, abarrotada por ríos de gente. A este lugar llegan las camionetas cargadas de los ranchos con productos frescos de la región noreste e incluso de regiones aledañas, como la Huasteca.

Por supuesto, también nos surtimos con cualquier cantidad de especias: orégano de Higueras, Nuevo León y de Real de Catorce, San Luis Potosí; chile del monte de la “Cola de Caballo” en Santiago, guajillo, calabazas tiernas, cebollas de rabo de la Huasteca Veracruzana; y frutas, café de Chiapas, cacahuates enchilados y, ya encarrilados, pasamos por un taquito de cortadillo norteño.

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Aquí, con los ingredientes necesarios para una buena salsona regional: chile del monte, pepinillos del monte, cebollas de rabo, ajo y aguacate.

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Chile del monte y tomatillo milpero.

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¡Tuvimos la suerte de ir en plena temporada de tunas!

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Siempre es un gozo estar donde come la gente local y aquí no fue la excepción. Nunca voy a cansarme de la mezcla única que surge de las voces de los vendedores, los cláxones, los cabritos colgando, los aromas de los productos -desde las hierbas hasta el café, los chiles, la manteca-, y claro que la hospitalidad también se aprecia.

Expendio de cabrito de Gil Caballero, el famoso “pipiripau”, al interior del Mercado Juárez.

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También te puedes sentar a comer ahí el plato insignia de Monterrey: cabrito al pastor.

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Al interior del Mercado encuentras infinidad de establecimientos. Las hierberías no pueden faltar.

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En fin, esta es la esencia de los barrios que buscan preservar sus sabores y olores, esa raíz que hace que los mexicanos apreciemos el acto de comer. En los puestos callejeros todos somos iguales y las diferencias sociales se disuelven por un rato. En la calle, la comida une.

Por lo tanto, la mejor forma para conocer nuestro país es esta: dejar fuera los prejuicios y tener el paladar y la mente abierta. En la siguiente imagen, “La Superior”, una de las panaderías más antiguas y tradicionales de Monterrey.

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En este tour urbano conté con la apropiada guía de mi amigo Manuel Orozco, todo un conocedor de la cultura regional, a quien le agradezco haber compartido su tiempo y sus antojos. Y claro, no pudo faltar una comida con una buena amenizada en vivo por parte de un “fara fara”.

Así se le llama al grupo norteño que utiliza el bajo sexto y el acordeón, que son los instrumentos tradicionales para tocar la música popular del noreste.

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La parada indispensable fue en “La Mexicana”, por unos tacos al vapor así como sigue: de morcón, picadillo, chicharrón, deshebrada y frijoles; la salsa avinagrada con chile y tomate; de tomar, el refresco regio de sabor por excelencia: una joya de manzana.

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Volvimos a casa muy felices: la cultura popular en Monterrey está viva… ¡y que siga la mata dando!

*Si quieres ver más fotos relacionadas con la gastronomía mexicana, en especial con la comida huasteca y norestense, así como su cultura y sus paisajes, sígueme en Instagram. Mi cuenta es @cordovacuit.