Más allá del verde, blanco y rojo de la bandera de México, si hay un color que identifica al país en todo el mundo, ése es el rosa mexicano, también conocido como magenta, fucsia o rosa bugambilia.

¿Conoces la historia de cómo el rosa mexicano recibió su nombre?

En 1949, el periodista, pintor, historietista y diseñador de modas Ramón Valdiosera (1918-2017) presentó en el hotel Waldorf-Astoria de Nueva York una colección de moda en la que utilizó mucho el color rosa bugambilia.

Crédito: @madamemallet

Cuando le preguntaron por qué tanto énfasis en esta tonalidad, él respondió que era un color que se encontraba a lo largo y ancho de las expresiones culturales de todo México, ante lo que una periodista le dijo “¡Ah, Mexican Pink!”. Y así nació el nombre “rosa mexicano”.

“El rosa es identidad, nos define como mexicanos en nuestro carácter alegre y soñador” (Valdiosera).

Crédito: @virroylola

Empecemos por los regalos de la Madre Naturaleza que vienen envueltos en precioso rosa mexicano, como estas pitayas, también llamadas frutas del dragón.

O las flores de la biznaga.

Los autores de murales y graffiti saben que, si de alegrar un rincón gris de la ciudad se trata, no hay nada mejor que salpicarlo con un poco rosa mexicano. ¡Este esquelitito me re enamora!

Diseño: @groenewold_m

Más street art color rosado, esta vez en la Casa de las Culturas de Coyoacán, uno de los murales más celebrados de la Ciudad de México.

Más arte en la calle, en Tepoztlán y Oaxaca.

El rosa mexicano es para todos, todas y todes. No hay rostro que no se vean engalanado con su presencia.

Qué digna se ve esta vendedora de muñecas en San Miguel de Allende.

Elegantísima esta señora en el Cerro del Quemado, en Real de Catorce (San Luis Potosí).

Hay edificios que están pintados enteramente (o casi enteramente) de rosa. ¡Son un sueño! Mira el Hotel City Centro, en la ciudad de Oaxaca.

Y por supuesto que ya conoces la Casa Luis Barragán, en la Ciudad de México, construida en 1948 y habitada por el genial arquitecto hasta 1988, para ser finalmente declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2004 (es el único inmueble individual en América Latina que ha logrado tal distinción).

También diseñada por Barragán en 1968, esta es La Cuadra San Cristóbal, en el Estado de México.

El spa Rosas y Xocolate, en Mérida, Yucatán.

El Mesón Sacristía, en Puebla.

Crédito: @isdanny_gomez

Aunque no solo las casas premiadas, los spa fresa o los hoteles con toda la onda eligen el rosa mexicano para adornar sus paredes.

El rosa mexicano también engalana, año tras año, el Festival Guelaguetza, en Oaxaca.

Cuando llueve, hace frío y se te antoja un chocolatito, ¡las conchas también se visten de rosa mexicano!

Hasta el arroz puede ser rosado, si lo preparas con betabel y licor de jamaica.

Los accesorios de moda color rosa mexicano son mi debilidad. Aretes.

Conjunto de aretes y collar.

Alpargatas.

Cartera.

Vivo en Estados Unidos y mi salón no tiene rosa mexicano… La próxima vez que vaya a México me traigo una botellita de esmalte.

¡Amo este vestido!

Iría super bien con el cabello de este color.

Frida y su rebozo de color rosa.

No podían faltar la foto del salar Laguna Las Coloradas (Río Lagartos, Yucatán), uno de los más fotogénicos del mundo.

Esta muñequita otomí está vestida de pies a cabeza de rosa mexicano.

El cielo, cuando festeja, ¡se viste del color más feliz!

Para terminar, esta soy yo, un día frío de principios del invierno pasado, en la puerta de mi casa de Estados Unidos, con mi playera favorita. Cada vez que me la pongo siento que me llegan apapachos rosados desde México.

Photo: Lau B