Crédito: Nan Palmero

1.

Vas caminando rodeado de altos edificios de oficinas, doblás en una esquina y de repente… estás en Europa.

2.

Usar el transporte público durante la hora pico equivale a competir en el Camel Trophy.

3.

La playlist del subte siempre empieza con un: “Buenosdíaseñorseñoradisculpenlainterrupciónperovengoa…”.

4.

La gente se dirige a vos como Che maestro, Flaco o Capo.

5.

Y te estampa un beso.

6.

Hay veinte kioscos por calle.

7.

50 cafés Havanna y Bonafide en cada barrio.

8.

Y una protesta cada mil metros cuadrados.

9.

El servicio de valet parking se llama «los trapitos».

10.

El invierno huele a garrapiñadas y el verano, a tilos.

11.

Casi todas las conversaciones de extraños que escuchás al pasar son quejas de los precios, del tráfico o de Cristina.

12.

El Jardín Japonés está lleno de cosplayers.

13.

Personajes como Winnie the Pooh reparten propaganda política.

14.

Los parques están plagados de distintas especies de árboles que no combinan entre sí, porque fueron traídos del extranjero.

15.

Las palomas son aves rapaces que se suben a tu mesa y devoran tu comida.

16.

La Catedral es un templo griego; el cementerio, un lugar turístico y la Biblioteca Nacional, una cosa ininteligible.

17.

Las películas se estrenan primero en el formato DVD trucho.

18.

El diariero de la esquina es toda una institución.

19.

Pero la máxima autoridad porteña es… ¡el encargado del edificio!

20.

No te abandona la extraña e inexplicable sensación de que debería haber más rascacielos…

21.

Los carteles en la calle duran tan poco que apenas te da tiempo a acostumbrarte.

22.

Pero hay otros que permanecen años intactos, como el luminoso de Coca-cola en 9 de julio o el de los beepers, que sobrevivió incluso durante la época en la que la gente ya tenía celulares.

23.

El tráfico parece salido de una película de Jacques Tati.

24.

Hay un malabarista y alguien que te pide plata en cada semáforo.

25.

Si no hablás español, el idioma que se escucha a tu alrededor se siente como italiano.

26.

Hay más librerías que gente.

27.

Las pastas se compran frescas y directamente de la fábrica.

28.

El centro está infestado de autobuses amarillos sin techo que llevan turistas que te sacan fotos como si fueras el mismísimo Obelisco.

29.

Simplemente sabés que hay catacumbas en algún lado, pero nadie logra deducir cómo entrar (pista: la Manzana de las Luces).

30.

A tus zapatos les saca brillo el lustrabotas.

31.

Los días de sol se celebran en las plazas, con mate, facturas y tortas.

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La mañana es amarilla en verano y nebulosa en invierno.

33.

Hay tantas luces que es difícil darse cuenta cuando llega la noche.

34.

Sos feliz apenas llegás y… ¡Te rompe el corazón tener que irte!