Crédito: g-melgares

Cuando una persona elige un destino para visitar, suele preocuparse por encontrar el mejor alojamiento, por ir a aquellos lugares catalogados como “imperdibles” y porque sea económico, dentro de lo posible. Es decir, solemos pensar en lo que el destino puede ofrecernos pero no nos ocupamos en reflexionar sobre cuál será nuestro aporte a ese lugar y a esa comunidad de seres humanos y otros seres vivos.

Afortunadamente, cada vez somos más los que queremos responsabilizarnos por nuestras decisiones y por cómo estas afectan a los demás. Nos informamos sobre “turismo responsable”, “sostenible” o “ecológico”, tratando de minimizar nuestro impacto ambiental y que nuestro viaje sea amigable con el planeta y los habitantes de la Tierra. Estas son 10 señales que indican si puedes considerarte un turista responsable.

 

1. Sabes lo importante que es respetar la cultura de los sitios que visitas.

Crédito: fischerfotos

No se trata sólo de conocer paisajes: para ti, los viajes son una oportunidad para conocer la cultura de ese lugar, haciendo todo lo posible por respetarla, sin imponer tus hábitos o estilos de vida. Por ejemplo, no te vistes con ropa llamativa en los lugares de culto, y le pides permiso a los lugareños para tomarles fotografías ya que, obviamente, son personas con derecho a la intimidad, no cosas.

 

2. No buscas obtener privilegios a como sea ni tienes comportamientos ofensivos con las personas que trabajan del turismo por el solo hecho de que “eres el cliente y siempre tienes la razón”.

Crédito: daquellamanera

 

3. Si vas a comprar recuerdos, eliges comprar cosas realizadas por los locales.

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De esa forma, fomentas el trabajo de quienes viven en ese lugar todo el año y no sólo en temporada. También, cuando te ves tentado a regatear un precio, tienes en cuenta si el precio que quieres pagar está dentro de lo que se considera “comercio justo”.

 

4. Jamás te llevarías un souvenir hecho con partes de animales en extinción (marfil, pieles, conchas, etc.) u objetos arqueológicos originales.

 

5. En Parques Nacionales o áreas naturales protegidas, siempre sigues los senderos y las reglas del sitio.

Estás muy consciente de que estás de visita en el hábitat de otros y, por ende, haces tu parte para generar el menor impacto posible. No les das de comer a los animales, no dañas las plantas y siempre vuelves con tu basura a cuesta.

Crédito: bitmaper

 

6. No asistes ni pagas por actividades de entretenimiento que involucran crueldad con los animales.

Sabes que no se trata sólo de criticar la caza por diversión. Tú no quieres montarte en animales que son obligados a trabajar durante largas horas, no participas de corridas de toros, y no vas a observar como grandes cetáceos o grandes felinos están encerrados en jaulas del tamaño del living de tu casa.

¡No, no y no! Crédito: carmencosbo

 

7. Cuidas los recursos naturales del lugar.

Crédito: fernandoreyes

Es decir, cuidas el agua, apagas las luces y electrodomésticos que no utilizas, contribuyes separando la basura y reciclando. Además…

 

8. Si ya eres un turista responsable nivel pro, te has acostumbrado a las bolsas ecológicas y las llevas en tus viajes para evitar el abuso y la contaminación generadas por las de plástico.

 

9. No sólo no contribuyes con delitos graves como la trata de personas, la prostitución infantil y el tráfico de drogas, armas, sustancias peligrosas o especies protegidas…

Sino que eres un militante en estas causas, y ayudas de la manera que puedes en terminar con estos graves temas, aunque más no sea compartiendo campañas de concientización con tus contactos.

Crédito: puchica

 

10. Al recorrer nuevos lugares, intentas disminuir el impacto ambiental usando el transporte público.

Y además, crees que esto favorece tu acercamiento a los lugareños. También te divierte la opción de alquilar unas bicicletas y experimentar una forma distinta de conocer el circuito turístico.

Crédito: azuaje

 

11. ¡Tienes mucho cuidado al elegir en qué voluntariados participar!

Muchas veces este tipo de actividades no son realizadas de forma responsable y lo que hace es ocultar la precarización laboral o imposibilitar que los lugareños accedan a es0s trabajos. Por eso, si quieres intercambiar trabajo por alojamiento y/o comida, sabes que lo mejor es averiguar bien qué organizaciones mantienen un trato verdaderamente ético hacia las personas que viven en la localidad.