Crédito: ryanready

Es tu pitonisa particular y ni te cobra…

“Te lo dije, te lo dijeeeeeeee”.

Y nunca dejará de pedirte que la ayudas a perfeccionar sus dones clarividentes…

“¿Dónde tú estabas? Ni me lo digas, que ya sé”.

Es una maestra en el arte de explicar sus razones con pocas palabras…

“Mira, chiquillo…”.

Se encarga de mantener viva la llama de tus orígenes…

“¡Qué no se te olvide que fui YO quien te traje al mundo!”.

Te inculca la fe desde temprano…

“Una madre es una madre, ¡y una madre es sagrada!”.

Te enseñará a cuidar tus cuerdas vocales…

“¡Cállate la boca, que estoy hablando yo, tu madre!”.

Te enseña que, cuando de demostrar amor se trata, no alcanza la vida para demostrarlo…

“Mija, yo no te importo más, ya ni me llamas…”.

Será el primer escáner corporal que conozcas…

“¿Te lavaste las orejas, la nariz y los pies?”.

Va a sorprenderte cuando te enteres que tú eres el botín de su pasado bucanero…

“Mi hijo, mi tesoro, mi joyita”.

Te ayuda a ejercitar la memoria…

“Recuerda bajar la basura, sacar el gato, comprar la azúcar, buscar el periódico, tender tu cama, recoger el cuarto, sacar la ropa de la lavadora. “¡Y que nada se te olvide!”.

Ella nunca dejará de trabajar para tu empresa…

“¡Levántate que se te va a ser tarde para el trabajo!”.

Te transmitirá su entrenamiento de policía secreta…

“Ven acá, hablemos de la la chiquita esa, tu nueva amiga, cuéntame ¿es buena persona?”.

Por ti, podría llegar un delito muy grave…

“Quien le haga algo a mi hijo… ¡lo mato é!”.

Te enseñará que ninguna mujer que encuentres será tan hermosa como ella…

“Sí, ella es buena persona pero un poco feíta y tú…¡tú eres un mango mijo!”.

Te otorgará no uno, sino varios títulos nobiliarios…

“Mi princesa, mi rey, mi reina, mi principito…”.

Te enseñará todo lo que necesitas saber sobre el verdadero amor…

“Mija, usted es el amor de mi vida”.

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