“Todo su cuerpecito no excede al de una pequeñita almendra; la cola larga, la cabeza proporcionada, el cuello corto, el piquito largo, delgado y fino. Blanco en el nacimiento y negro en la punta; las alitas largas y menudas; tan ligero en su manejo, que cuando vuela casi no se ve y sólo se percibe por un zumbido que hace; sus ojos muy alegres y hermosos. La pluma es verde en la mayor parte, con pintas amarillas y azules. Anda en los jardines chupando las flores y, sin parar su vuelo, mete el piquito en la flor y saca el jugo con tanta delicadeza que ni la maltrata ni aún la inclina abajo”.
Fuente: “Diario del viaje que hicimos a México”, de Fray Francisco de Ajofrín.

De entre todas las aves preciosas del México antiguo hay una tan pequeña que te cabrían varias de ellas en una sola mano y que, a pesar de su tamaño, posee una envidiable grandeza de espíritu. En maya es llamada x ts’unu’um; tsut’u en hñä-hñü; en náhuatl, huitzilin y en español, colibrí. Te voy a contar un poco de su simbolismo en el México prehispánico.

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El colibrí es un ave muy silenciosa, de hermoso plumaje en colores metálicos, que parece cambiar de tonalidad dependiendo del ángulo del que se le aprecie y la luz que lo ilumine. Existen 650 especies desde Canadá hasta Tierra de Fuego, de las cuales 50 se encuentran en México. Es precisamente en esta tierra donde su magia ha dado pie a leyendas que cuentan desde la creación del amor hasta declaraciones de guerra.

Comencemos por la cosmovisión mexica. ¿Recuerdas a Huitzilopochtli, el fiero dios de las batallas que nació de su madre Coatlicue cuando iba a ser asesinada por sus hijos, las estrellas, en virtud de la deshonra de haber quedado preñada por un supuesto milagro de los dioses?

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Bueno, Huitzilopochtli se compone de dos vocablos: el primero de ellos es huitzilin, que significa “espina preciosa”; y el segundo es opochtli, que se traduce como “izquierdo” o “del sur”. Así tenemos que la traducción literal para Huitzilopochtli es “colibrí del sur” o “colibrí izquierdo”.

¿Por qué es un colibrí el símbolo del dios de las batallas?

Bueno, los colibríes pertenecen a la familia de los trochilidae y son los animales de sangre caliente más pequeños del planeta, aunque también unos de los más feroces a la hora de la disputa territorial por sus preciadas flores, de las cuales obtienen su energía, pues cada uno tiene que libar alrededor de 1000 flores al día para poder obtener la cantidad de néctar necesario para su sustento.

Por lo anterior, las batallas entre colibríes llegan a ser despiadadas y sin cuartel, siendo una suerte que no tengan un tamaño mayor, o quien sabe de qué serían capaces. Como dato adicional, hay que mencionar que, en relación a su tamaño, poseen una de las musculaturas más grandes de todas las aves del planeta.

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¿Recuerdas que te dije que el colibrí también crea el amor?

Bueno, en el mundo nahua hay una palabra para designar al acto de enamorar a alguien por medio de hechizos y esa es ique huilotla. Uno de estos sortilegios decía que para tener suerte en el amor había que llevar un colibrí cerca del corazón y entonces no importaría nunca más si uno era pobre, viejo o feo. Tristemente, mucha gente aún en la actualidad confía más en amuletos que en su propia actitud y hay quienes llegan al extremo de capturar colibríes para embalsamarlos y llevar a cabo estos sortilegios. Esta es una práctica muy común en el mercado de Sonora de la Ciudad de México, tanto que los han llevado al borde de la extinción en el Valle de México.

Más al norte, en Querétaro, los hñä-hñü tienen una creencia similar, pues los jóvenes emplean al tsut’udoni, que se traduce como “pájaro flor”, para poder acercarse a las muchachas, pues ellas son comparadas poéticamente por las flores.

El ritual consiste en tener al colibrí cerca del corazón envuelto en un paño blanco que representa la pureza de la muchacha para poder acercarse. La segunda vez se anuda al envoltorio un listón y un trapo verde que significa la esperanza de tener en algún momento a la joven. En la tercera ocasión, se debe envolver al ave con un listón y un trapo rojo en señal de finalización del ritual. Todo suena muy poético hasta que te das cuenta que por la inseguridad de un muchacho un colibrí inocente perdió la vida, lo cual termina con la visión romántica del hechizo.

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Pero ¿qué hay de los mayas? Sobre el x ts´unu´um nos cuentan que, una vez consumada la creación del mundo y la vida, los dioses dieron a cada ser vivo una tarea en específico y, cuando terminaron por repartirlas, notaron que a nadie le habían dado la misión de llevar los deseos y pensamientos de un sitio a otro.

Los dioses se dieron cuenta de que el material para crear la vida se había agotado, así que tomaron una piedra de jade y tallaron una hermosa flecha que con un soplo divino se transformó en el ts´unu´um, sin duda una de las criaturas más frágiles y hermosas de la creación.

Los hombres trataron de cazarlo para adornarse con sus plumas, pero el designio de los dioses era el de prohibir su captura, a menos que quisieran lidiar con la furia de los creadores.

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Es que los dioses habían dado la más noble de las tareas a la más hermosa de las aves.Por ello se dice que si un colibrí cruza en tu camino es porque alguien en la lejanía te está mandando buenos deseos o está pensando en ti de una forma muy linda. Pero ojo, si un colibrí vuela sobre tu cabeza es porque está leyendo tus deseos y pensamientos hermosos para llevarlos a esa persona especial, así que no lo interrumpas.

¿Qué te parece? Sin duda un ave mágica, ¿verdad? Es más, hasta el gran Octavio Paz le ha dedica unas líneas:

Quieto

      No en la rama

En el aire

      No en el aire

En el instante

      El colibrí

¿Por qué está escrito así? Porque según el poeta, este poema -que más bien es una exclamación-, puede leerse de diversas formas por tener movimiento, tal como el colibrí.