1. Tuzo

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El gentilicio real es “pachuqueño”, pero “tuzo” es también una forma muy común de referirse a los habitantes de la ciudad de Pachuca, Hidalgo. El término se asocia comúnmente con su equipo de fútbol, cuyos jugadores son conocidos como “los tuzos”. Pero la cosa no es tan obvia… Las tuzas son unos animalitos similares a los topos que cavan madrigueras subterráneas. Como Pachuca es una ciudad con tradición minera, parecía apropiado bautizar a sus habitantes con el nombre de estas criaturas excavadoras.

 

2. Choco

Hay diversas teorías sobre el origen del término “choco” para referirse a los habitantes de Tabasco, pero la más popular está relacionada, cómo no, con el chocolate. Tabasco es un estado reconocido por su producción de cacao y anteriormente a sus habitantes se les solía llamar “chocolateros”. Con el paso del tiempo el apócope se fue acortando hasta convertirse, únicamente, en “choco”.

 

3. Cachanilla

 

Si crees que la única forma de llamar a un nativo de Mexicali era “mexicalense”, estás muy equivocado. “Cachanilla” es otro término para referirse a los habitantes de Baja California y se cree que proviene de la planta homónima que crece en la región. Al parecer, los indígenas de la región utilizaban las varas de cachanillas para construir sus chozas y fogatas, por lo que los colonos de la zona decidieron llamar a sus pobladores con el mismo nombre.

 

4. Jarocho

 

También hay varias teorías que rondan al término de “jarocho” para referirse a los habitantes de Veracruz. Sin embargo, la versión más aceptada afirma que el gentilicio proviene de jara. Es decir, una lanza o flecha que utilizaban los habitantes de la zona para cazar o pescar.

 

5. Tapatío

Se dice que “tapatío” proviene de la palabra náhuatl “tapatiotl”, que significa “vale por tres”.  Este término se utilizaba en los trueques de los tianguis del Valle de Atemajac (ahora Guadalajara) y hacía referencia a tres costales que contenían diez granos de cacao cada uno y que servían como moneda para los indígenas.

También hay una leyenda urbana que habla sobre una tamalera de Tlaquepaque. Al parecer, la buena mujer tenía una olla llena de tamales y constantemente llamaba a su tío para que la tapara gritando a voz de cuello: “¡Tapa, tío!”. Aún no hay evidencia antropológica que respalde esta teoría, pero estamos trabajando en ello.

 

6. Chilango

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Está bien, realmente no es un gentilicio, pero no podíamos terminar este artículo sin hacer referencia al término con el que muchos provincianos se refieren a los habitantes de la capital. Hay mucha polémica en relación al término y lo cierto es que no existe consenso sobre su verdadero origen.

Una de las teorías más populares afirma que “chilango” proviene de “cilanco”, término que hace referencia al charco que deja un río al secarse. Como la ciudad de México se fundó sobre los restos del lago de Texcoco, algunos afirman que cilanco es la perfecta referencia. Sin embargo, otros dicen que el origen viene realmente del maya “xilaan” que significa “pelo revuelto y encrespado”. Al parecer, este término se usaba en Veracruz para llamar a los habitantes de la capital.

Hay especulaciones también sobre un posible origen náhuatl y algunos autores que creen que chilango viene de “chilan-co”, que significa “en donde están los colorados” en náhuatl y hace alusión a la tonalidad de rojiza que adquieren los habitantes de la capital con el frío. ¿Ustedes qué creen? 

Imagen de portada: Caio Jhonny