Crédito: marco ruiz

 

1. Los invitados siempre deben contar con una “cajita para llevar”.

Ya sea en una ocasión especial o en una invitación a comer planificada, los colombianos normalmente cocinamos no sólo lo suficiente para esa comida, sino un poquito más “por si acaso”. Por esto, casi siempre habrá sobras para que los invitados lleven a su casa.

Un anfitrión colombiano dirá frases típicas para animar a los invitados a que lo hagan, tales como “Lleve un poquito para el almuerzo de mañana” o “Por lo menos lleve un pedacito de ponqué, yo se lo envuelvo en papel de aluminio”. También insistirán con: “¿No quiere llevar un poquito para sus papás?”, y estará implícito que esta pregunta aplica para esposo, esposa, hijos, hermanos, amigos, compañeros de casa, entre otros. Para los colombianos, aceptar llevar sobras para la casa es simplemente un tema de cortesía.

La cena de Navidad no es la excepción. Créanme: yo he terminado comiendo tamal, pernil de cerdo o pavo relleno por toda una semana después de Navidad.

 

2. “Donde come uno comen tres” o “Échele agua a la sopa”.

Tenemos varias expresiones que, a través de la comida, muestran la hospitalidad de los colombianos. Así no estemos esperando invitados para almorzar o comer, siempre serán bienvenidos. La comida será suficiente tanto para la familia como para los visitantes… aunque haya que echarle agua a la sopa.

 

3. Se espera que los invitados se coman todo.

Cuando los colombianos invitamos personas a la casa a almorzar o cenar, se espera que se coman todo. Si al final quedan sobras en el plato, las familias tradicionales lo pueden interpretar como una falta de respeto y pensar que no les gustó la comida. Como si esto fuera poco, cuando el plato queda limpio, preguntaremos a los comensales si quieren repetir. Es que…

 

4. Los colombianos somos expertos en presionar a otros cuando se trata de comida o trago.

Usamos expresiones como “¿no le gustó?”, “¿Seguro no quiere repetir? vea que hay mucha comida”, o “Sólo un poquito más, eso no le hace daño”. Así que quienes comen poco deben preparar sus estómagos si los invitan a una comida colombiana.

 

5. Nos encanta cuando los turistas prueban nuestras comidas más auténticas y extrañas.

Disfrutamos llevando a los turistas a probar la comida colombiana más auténtica, pero honestamente, algunos de los platos pueden parecer un poco extraños a los ojos de un extranjero. Mostramos con orgullo la lechona – cerdo relleno con arroz, arveja amarilla, condimentos y el cuero del cerdo tostado por encima. Aunque el sabor es delicioso, lo raro para los turistas es la presentación: una bandeja con un cerdo completo encima, que por supuesto incluye su cabeza horneada.

Otro plato típico, generoso y no tan saludable es la fritanga, que incluye morcilla (embutido con arroz, arveja y sangre de cerdo, conocida también como rellena en otros lugares), chorizo, mazorca, plátano, chicharrón (piel frita del cerdo), papas criollas, costilla, chunchullo y por supuesto arepa. Los foráneos quizás se sorprendan por la cantidad de carne y grasa del plato, pero (con suerte) terminarán por admitir que también sabe delicioso.

La cosa se puede poner más extraña si nos movemos hacia el norte del país, al departamento de Santander. Allí los turistas pueden probar las emblemáticas hormigas culonas. La apariencia de estas hormigas tostadas puede intimidar a más de uno, pero en realidad su sabor es salado y con cierto aire al maní. Es cuestión de convencer a nuestros amigos del exterior que todos estos platos saben mucho mejor de lo que aparentan.

 

6. Creemos que para conocer la diversidad de Colombia hay que familiarizarse con su diversidad culinaria.

En Colombia no existe un único plato típico. El país ofrece una gran variedad culinaria que puede ser descubierta en cada una de sus regiones. Empezando por la capital, Bogotá, y uno de sus platos principales: el Ajiaco. Se trata de una sopa preparada con tres tipos diferentes de papa, pollo, hierbas especiales llamadas “guascas”, mazorca y un toque de crema de leche por encima.

Moviéndonos un poco hacia el noroccidente, a los departamentos de Antioquia y al Eje Cafetero, encontramos la distintiva bandeja paisa. Frijoles rojos, arroz, huevo frito, chorizo, arepa, carne molida, aguacate, plátano y chicharrón… todo servido en un mismo plato para una sola persona. Otro exponente gastronómico es el delicioso sancocho de gallina o valluno, que se encuentra en el Valle del Cauca (incluyendo Cali).

En la costa Caribe, los sabores también son variados. Desde el arroz de coco con pescado frito hasta la arepa de huevo, cocinada con harina de maíz amarillo y un huevo frito adentro. Estos son sólo algunos ejemplos: la gastronomía colombiana es tan diversa que hasta las frutas y las arepas varían dependiendo de la región. Lo importante es que sigan los consejos de los locales y prueben toda la riqueza gastronómica que Colombia tiene para ofrecer.

 

7. Tenemos frases relacionadas con comida para todo.

Algunos de los dichos más populares en Colombia involucran algo de comida, así su significado no tenga nada que ver con lo culinario. Aquí hay algunos ejemplos:

“Cada tiesto con su arepa.” – se refiere a una persona que encaja perfectamente con su pareja, a tal punto que comparten gustos, creencias, convicciones, etc.
“Al que no le gusta el caldo, se le dan dos tazas.” – utilizado cuando alguien se preocupa demasiado por algo, o le disgusta demasiado, y se ve obligado a lidiar con eso repetidamente.
“No dé papaya.” – no ponerse en riesgo. También se utiliza cuando alguien se pone en una posición donde para otros es muy fácil burlarse de él o ella.
“¿Quién pidió pollo?” – utilizado cuando se acerca alguien muy atractivo.
“Uy, pero se toma la sopita.” – refiriéndose a alguien con sobrepeso.  

 

Puedes leer este artículo en inglés: Traditions that prove we Colombians are obsessed with food