Ya sea que viajemos solos, en familia, en pareja o con amigos, hay momentos que queremos capturar con una foto que NO sea una selfie. Sigue estos consejos y luego me cuentas qué tal. Seguramente termines con buenas historias, no solo con buenas imágenes.

Haz una simpática emboscada a otra persona en tu misma situación.

Ves a una pareja turnándose para sacarse una foto posada y no lucen como completos ignorantes de la magia del encuadre. Entonces, con gentileza, te ofreces a tomarles una foto juntos. Compones la imagen de tus desconocidos, disparas, y luego compartes la captura: “miren, aquí están, y logré tomar el árbol, y que no haya sombras raras en sus caras… además, se ve perfecta la pirámide en el fondo”. Entonces, cuando están súper felices con el retrato, les dices: “¿Ahora podrían ustedes tomarme una foto exactamente igual a esta?”.

Aprendí esta simpática canallada de mi amigo Gon. Todo el mundo se da cuenta de que tu oferta inicial fue interesada, que solo se trató de una forma de educar la vista de los desconocidos, pero no es un crimen y aquí no hay víctimas. Solo fotos posadas bien tomadas.

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Sin pena / vergüenza, interrumpe al fotógrafo profesional.

Están por todos lados: con sus cámaras que parecen cañones preparados para iniciar una guerra contra las imágenes de baja resolución y los teléfonos celulares. A veces cargan trípodes, y casi siempre cuentan con una mochila o bolso especialmente diseñado para cargar cámaras de fotografía.

Algunos fotógrafos, si solo están interesados en el paisaje, te dirán que están muy ocupados, que “se les pasa la hora dorada”. Otros, aceptarán su rol con gracia y usarán su expertise para tomar la mejor foto que puedan tomar con tu cámara. Y también, si tienes suerte, te ofrecerán tomar una foto con su equipo de lujo y enviártela por correo electrónico. Es decir, ¡pregúntales! No tienes nada que perder.

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Esta foto está tomada por un fotógrafo profesional, que además me dio recomendaciones de cómo posar mirando levemente hacia el costado ;).

Usa tu intuición para hallar a una persona detallista y paciente.

Me encantaba estar en Japón, allí todas las personas se me hacían detallistas y pacientes, dispuestas a concentrarse en tomarme una bonita fotografía. Pero uno no siempre está en Japón, así que…

Observa a tus alrededores: ¿qué hacen las personas que te rodean? Si están en apuros o cargando muchas cosas, difícilmente puedan darse el tiempo para retratarte. Trata de adivinar no solo quién no te robará la cámara en el momento en que se la entregues, sino también a quién no se le caerá la cámara o celular de las manos (sí, sucede). Puede ser un interesantísimo ejercicio para que reflexiones sobre tu capacidad de leer a la gente, así como sobre tus prejuicios. Quizás esa abuelita resulta mucho mejor fotógrafa que el extranjero que carga con tecnología último modelo.

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Para esta imagen, configuré la cámara del celular para que captara la pose como figura-fondo bien contrastada. Mientras mi mamá se quedó al lado de la fuente, le mostré a un extraño cómo quería el encuadre, e insistí en que tomara la imagen de manera vertical.

Practica el pedir exactamente lo que quieres, y sus consecuencias.

No voy a ponerme muy filosófica aquí, así que solo mencionaré que ser asertivo y saber pedir lo que uno quiere lleva práctica. Pues bien, puedes empezar por pedir cómo quieres tu retrato.

“Quiero que salga el cuerpo completo”, “quiero que se me vea a la izquierda del encuadre”, “quiero que la imagen capture desde esta palmera hasta el muelle”. Practica pensar y comunicar exactamente qué buscas. Que no te aflija lo que el otro pensará de ti cuando te comunicas asertivamente.

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En la imagen, mi hermana y yo queríamos capturar uno de los murales más famosos de Berlín. Tuve suerte en mi elección del transeúnte, un chico joven, creo que también turista, quien supo encuadrar el muro con una cierta inclinación y sin cortar nuestros pies: ¡todo un logro!

Lo cierto es que es muy probable que esto también te lleve a ejercitar tu actitud frente a un otro que termina haciendo lo que se le da la gana (más allá de tus claras directivas). Entonces, en cada situación, deberás decidir si cuando te pregunta “dime si te gusta, si está bien”, le respondes “no, por favor toma otra y esta vez incluye la palmera”, o simplemente te quedas feliz con la interpretación de tu pedido hecho por la otra persona.

En el siguiente caso, el experimento salió entre horrible y gracioso. Mi pedido de “¿me tomas una foto en el cenote?”, resultó en esto:

Tómatelo con humor y disimula antes de pedirle a otra persona que te saque la misma foto, pero bien.

Viendo el lado positivo, ya tienen un ejemplo para mostrarle al siguiente extraño: “mire señora, quiero una foto de la torre, en la que salga la torre completa, y no cortada como aquí”. La señora probablemente se pondrá nerviosa, sentirá la presión de hacerlo mejor que el anterior, y quizás, con suerte, ¡no te corte los pies en este nuevo intento!

Vía Ana Bulnes Fraga

Si la foto que quieres es para redes sociales, elige un formato cuadrado desde el principio.

Nunca deja de sorprenderme la falta de educación visual de las personas. Este es un comentario muy snob, por supuesto, que se me cruza muchas veces cuando termino frustrada con las fotos de un extraño. ¿Es que la regla de los tercios no es de conocimiento común? ¿Cuán difícil puede ser encuadrar algo?

Para simplificar, si tus imágenes son para redes como Facebook o Instagram, te recomiendo que configures tu cámara para que saque fotos cuadradas. De esa manera, obligarás a tu completo desconocido a incluir en un cuadrado a los elementos del paisaje que quieras capturar (la torre Eiffel de cada sitio) y a tu persona, y el resultado estará casi listo para ser compartido.


No pude asegurar la regla de los tercios, pero Chichén Itzá y yo estamos casi completos…

Crédito imagen de portada: Seth Doyle