Ya conseguiste ahorrar, planear, empacar y hacer todo lo necesario para llegar al destino de tus sueños. Ahora solo falta subirte al avión. Hay una primera vez para todo y si vas a volar por primera vez en avión, la cosa podría parecerte complicada. Tal vez la idea de volar te tiene con los nervios de punta o puede que no sepas que esperar a la hora del despegue. Tú no te preocupes, que aquí te dejo unas recomendaciones para hacer de tu primer vuelo una experiencia de lo más tranquila y agradable.

 

1. Acepta lo que sientes

¿Te está carcomiendo la ansiedad? Es perfectamente normal, especialmente si nunca te has subido a un avión. Volar es algo inusual y todo lo desconocido nos causa ansiedad. El miedo a volar en avión es algo muy común; las encuestas revelan que hasta el 43% de los norteamericanos teme volar y al 9% le asusta tanto que jamás se subiría a un avión. Así que externa tus emociones. Verás que si hablas con tu familia y amigos encontrarás que todos sintieron preocupaciones parecidas antes de su primer vuelo. Aceptar tu propio nerviosismo te ayudará a controlarlo.

 

2. Llega a tiempo

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México recomienda en su portal llegar dos horas antes para vuelos nacionales y tres horas antes para internacionales. Y esta es una buena recomendación. En los aeropuertos todo lleva tiempo y llegar con suficiente anticipación para resolver todas las cuestiones de equipaje y revisiones te ayudará a relajarte. No hay nada peor que estar corriendo, esquivando personas o muriendo de nervios en la fila de seguridad pensando en si ya se te fue el avión. Además, si te sobra tiempo, los aeropuertos tienen mil y un cosas con las que te puedes entretener.

 

3. Evita el asiento de emergencia

Nadie quiere responsabilidades extra en su primer vuelo. Los asientos de emergencia podrían parecer una buena opción para viajar ya que tienen espacio extra para las piernas; sin embargo, ocupar uno de estos lugares implica que deber ayudar activamente a la tripulación en caso de una emergencia. La mayoría de las aerolíneas consultan esto con los pasajeros de manera anticipada, así que es muy poco probable que acabes en esta situación sin quererlo.

 

4. ¿Qué se siente?

Podemos darte todos los ejemplos posibles, puedes buscar tutoriales, videos y toda clase de referencias, pero las sensaciones experimentadas durante el despegue —especialmente el primero— son totalmente personales. Hay quienes aseguran no sentir nada, quienes se duermen al tocar el asiento, otros sienten un hueco en el estómago —yo soy de ese club—, unos más se marean y uno entre muchos vomita. Esperemos que no seas del último grupo, pero no hay forma de anticiparlo. Y si ocurre, ni modo. Para eso hay bolsas especiales en el compartimiento frente a ti. ¡Le pasa hasta al viajero más experimentado!

 

5. Revisa las opciones de entretenimiento

Una vez que el avión alcanza la altura adecuada podrás levantarte e iniciará la oferta de comidas y bebidas (en caso de tener cargo extra se te avisará y el pago debe ser con tarjeta de crédito o débito). Dependiendo de la aerolínea, tendrás a tu alcance una selección de películas y hasta podrás contratar el servicio de internet a bordo para usar tu teléfono, computadora o tablet. Este es un gran momento para olvidar que estás volando y leer un libro, hojear las revistas, ver alguna película o escuchar música. Eso mantendrá tu mente entretenida y ayudará a despejar la ansiedad o pensamientos negativos que aún pudieras tener.

 

6. Las turbulencias son normales

Básicamente se trata de baches en el cielo y es lo que mas saca de onda a bordo de un avión. Las sacudidas pueden ser moderadas o fuertes, pero todo eso que has visto en Destino Final es una vil exageración. Es casi imposible que no ocurran, así que intenta concentrarte en lo que estabas haciendo e ignóralas. Ten en cuenta que por más feo que se sienta —como lo explica en su blog el piloto Patrick Smith—, no hay turbulencia capaz de producir un choque o de hacer que el avión se voltee. Y hablando de voltearse, un avión comercial puede dar una vuelta completa completa sobre su eje sin que esto provoque el mayor problema en su funcionamiento. Eso sí, en caso de turbulencias —y de aviones panza arriba—, ponte el cinturón.  

 

7. Evita los excesos

Hay quien sugiere comer mucho y pesado, tomar un par de tragos o usar tranquilizantes, pero no son opciones ideales. El mal del puerco jamás es agradable y menos en el aire. Y si eres mala copa, le podrías arruinar el vuelo a todos y hasta tener problemas con la ley. Un somnífero puede sonar como buena opción, pero ten en cuenta que te perderás la comida (pésima idea en un vuelo largo) y los avisos importantes que el capitán o los sobrecargos pudieran dar en el transcurso del vuelo, además, en vuelos internacionales, debes llenar los formatos migratorios.

 

8. Muévete

Especialmente en vuelos largos, lo mejor es que te levantes y te estires cada dos horas. Hacer esto te ayudará a evitar los problemas circulatorios y el malestar físico que viene como consecuencia de estar inmóvil por tiempos prolongados.

 

9. Técnicas de relajación

Practicar yoga abordo es imposible; sin embargo, hacer ejercicios de respiración pueden ser una gran alternativa. Respira tranquila y profundamente y concéntrate en el aire entrando y saliendo de tus pulmones. Esto ayudará a que tu mente se despeje. Mientras haces estos ejercicios, intenta visualizarte en tu destino, llevando a cabo tus planes y evocando paisajes, situaciones y personas que te resulten tranquilizantes.

 

10. Hora de aterrizar

¡Ya estás por llegar! Recuerda que tu asiento no debe estar reclinado, tu mesita debe estar plegada y tus dispositivos apagados. Abrocha tu cinturón y espera el descenso. Probablemente vuelvas a experimentar eso que sentiste en el despegue. Hay quienes disfrutan mirar por la ventanilla y otros que lo evitan por completo. Ya descubrirás de que grupo eres, pero ten en cuenta que esta es una gran oportunidad de tener una vista única del lugar que visitas. No olvides revisar todos los compartimientos y asegúrate de abrir con cuidado los que llevan el equipaje más grande y pesado.

 

Y ahora sí… ¡Feliz viaje!