Hace catorce mil años algunos de los humanos provenientes de Asia (según las teorías más aceptadas), se establecieron en el actual territorio mexicano y, hace cuatro mil años, algunos de ellos se asentaron en las llanuras del sur de las costas del Golfo de México, en el actual estado de Campeche.

Sin internarse aún tierra adentro, habitaron una región donde solo el veinte por ciento es tierra firme, según expresa Lunagómez Reyes Roberto, en su ensayo “Arqueología de la Costa del Golfo de México”, para la revista Arqueología Mexicana.

Con paso firme, aquellos pobladores dominaron el terreno y llegaron a consolidarse como la cultura madre del México antiguo, aquella que le heredó a las civilizaciones posteriores sus conocimientos: la cultura que hoy llamamos olmeca.

“Olmeca” se traduce como “la gente de la nación del hule”, y el término proviene de dos vocablos náhuatl (“oli” y “mecatl”). Sin embargo, la manera en que ellos se llamaban a sí mismos es desconocida, siendo que los mexica los nombraban así por ser los anónimos autores de los vestigios que aquellos hallaron en la región de Campeche, que es donde hay grandes concentraciones de árboles de hule.

Del año 1800 al 1600 a.C fundaron una aldea en la Isla de San Lorenzo y llegaron a tener una población de 21 personas por hectárea. Para el año 1400 a.C. aquellos hombres y mujeres comenzaron a modificar su terreno y a emparejar el suelo mediante el depósito de dos millones de toneladas de tierra y es entonces cuando empezó su período de auge, como lo indican las piezas encontradas en sus asentamientos. Más adelante volveré a hablarte de San Lorenzo.

Los olmecas veneraban al jaguar, que para ellos representaba la fuerza y la violencia de la naturaleza. Esto se puede apreciar en múltiples esculturas como los hombres-jaguar olmecas, que combinaban la fisonomía humana y la del felino.

Las tres zonas arqueológicas olmecas más importantes son La Venta (Tabasco), Tres Zapotes (Veracruz) y San Lorenzo (Veracruz)

La Venta (Tabasco) se encuentra el municipio de Huimanguillo, en la zona pantanosa del río Tonalá. Aquí hay cuatro cabezas colosales (foto 1), algunos edificios y ocho tronos de los altos dignatarios de la época, así como el famoso mosaico del dios jaguar (foto 2), un basamento piramidal de 30 metros de altura y seis lápidas con bajorrelieves.

Pero lo más interesante es el museo del sitio donde podrás apreciar más de 200 piezas originales.

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Tres zapotes (Veracruz) es la ciudad olmeca en ruinas con mayor continuidad cronológica, pues abarca desde el 1300 a.C. hasta el 1100 a.C.. Esta ciudad vivió el auge y la decadencia de esta cultura. Fue en dicho asentamiento donde José Melgar encontró la primera cabeza olmeca, en 1862.

Actualmente se pueden apreciar en el museo de sitio piezas como la cabeza colosal de Hueyapan (foto 1) y una lápida de basalto labrada por ambas caras, en la que puede verse la fecha más antigua del sistema calendárico de la cuenta larga, que heredarían y perfeccionarían los mayas (foto 2).

También podrás ver en la exhibición algunos entierros descubiertos durante la década de los noventa por el arqueólogo Christopher Poll y una maqueta a escala de Tres Zapotes en su apogeo.

Donde hoy está la Zona Arqueológica San Lorenzo Tenochtitlan se situó el primer bastión político y económico en Mesoamérica. A 50 km del mar de Veracruz, su existencia fue revelada en el año de 1945 por el arqueólogo Matthew Stirling, y tan sólo durante el primer día y medio de exploración se localizaron 11 esculturas entre las que destacan cuatro cabezas colosales y un trono.

La primera etapa de investigación formal se dio de 1945 a 1970 y la segunda, llamada Proyecto Arqueológico San Lorenzo Tenochtitlan, comenzó en 1990 y continúa hasta la fecha. A través de ella, el INAH asegura que ha mejorado el entendimiento del desarrollo de esta cultura. Sin embargo, aún hay mucho por descubrir, pues el tiempo hizo lo suyo y la selva logró devorar gran parte de sus ciudades. Seguramente en los próximos años veremos grandes descubrimientos que nos permitirán comprender también a las civilizaciones que le siguieron.

Fuentes:
“Los olmecas de San Lorenzo”, Ann Cyphers, Arqueología Mexicana
“Los olmecas” Davide Grove, Arqueología Mexicana.
“La Venta, una gran ciudad olmeca”, Rebecca González Lauck, Arqueología Mexicana.
“El entorno natural del mundo olmeca”, Patricio Robles Gil y Eugenia Pallares, Arqueología Mexicana.