Entre los pueblos nativos siempre se ha sostenido que aquel que come carne de jaguar adquiere la fuerza y las propiedades de este majestuoso animal, hoy en peligro de extinción. De hecho, se cree que el Moctezuma consumía caldo de carne de jaguar con este fin. Aquí te cuento varios otros significados del jaguar en el México prehispánico.

Los olmecas, por ejemplo, le rindieron un culto especial al jaguar, del que dan cuenta las esculturas de los hombres jaguar, que combinan los atributos físicos de ambos seres (“El icono felino en México fauces, garras y uñas”, J. Saunders Nicholas,Arqueología Mexicana).

En el Popol-Vuh, los mayas aseguran que los primeros hombres creados a partir de maíz tenían un aspecto felino.

En la cosmovisión mexica el jaguar estaba divinizado y se le asignaba un papel muy importante. Por ser un cazador nocturno y por su piel manchada, se lo asociaba con la noche y, en especial, con las estrellas.

Según la “Leyenda de los soles” los mexica, el jaguar como verdugo de nuestra especie fue quien se encargó de finiquitar a la primera humanidad durante la era de Nahui-Ocelotl (cuatro jaguar), cuando Tezcatlipoca tomó la forma de este felino para completar la misión (“Leyenda de los soles” manuscrito anónimo de 1556, traducción de Primo Feliciano Velázquez).

Más adelante, durante la caída de Tolan (Tula), mientras Quetzalcóatl y Tezcatlipoca jugaban a la pelota, este último se convirtió en jaguar (tal como lo hizo al acabar con la primera humanidad) y logró que los toltecas, en su huída, cayeran a un barranco y se ahogaran (“Historia eclesiástica Indiana”, de Fray Gerónimo de Mendieta).

Ambos casos colocan al jaguar como un verdugo de las humanidades que nos precedieron y todo parece indicar que la nuestra no será la excepción pues -según la leyenda mexica de los soles-, terminará un día llamado “Nahui-Olin” (cuatro movimiento), por movimientos de tierra, es decir, por terremotos y ¿quién crees que es el dios de los terremotos? ¡El jaguar, claro!, a quienes los nahuas llaman Tepeyolotl, Corazón del monte.

Este dios es, por cierto, una advocación de Tezcatlipoca, lo que indica que este poderoso felino poseído por la esencia de este dios tiene una misión única en la tierra, y esa es la de exterminar a la humanidad.

Pero la tarea del jaguar no se limita únicamente a interactuar de forma violenta con la humanidad sino que -en códices como el Borgia-, se lo representa con ojos nocturnos que evocan a las estrellas. Incluso las manchas de su piel representan al cielo estrellado, lo que indica que es en la oscuridad donde mayor poder ejerce, lo mismo que su dios tutelar Tezcatlipoca, a quien Bernardino de Sahagún describe como:

“Era tenido por verdadero dios, e invisible, el cual andaba en todo lugar, en el cielo, en la tierra y en el infierno; y tenían que cuando andaba en la guerra movía guerras, enemistades y discordias…”.

Fuente: Bernardino de Sahagún, “Historia general de las cosas de la Nueva España”.

El jaguar también tiene un íntimo vínculo con la luna, pues en la leyenda de la creación del sol y la luna en Teotihuacan es también un jaguar quien se arroja a la hoguera siguiendo al sol.

Pero la tierra es el terreno donde el jaguar caza, así que como la noche es también su dominio, donde desata su lado más agresivo.
Para los mexica la tierra,es representada por la diosa Tlaltecuhtli, a quién se le puede apreciar con el símbolo del poder del jaguar: sus garras.

Incluso el ejército mexica tenía una orden de los ocelopilli (noble jaguar o guerrero jaguar), que eran parte de los soldados de élite y que debían demostrar la fortaleza y valentía de este animal en el campo de batalla.

Entre los mayas, el jaguar también fue un animal muy importante, relacionado con la hechicería. Como ejemplo tenemos a los Chilam Balam, o “chilames”, que eran los brujos especializados en profetizar el futuro, como los de Maní, Tizimín, Chumayel, Kahua, Ixil, Tekax, Nah y Tusik, siendo el más conocido el Chilam Balam de Chumayel.

Incluso en el Popol-Vuh, los cuatro primeros hombres de la creación tienen un aspecto felino que es revelado por su nombre y son:

  • Balam-Quitzé (Jaguar de fuego)
  • Balam-Acab (Jaguar de tierra)
  • Mahucutah (Jaguar de la luna)
  • Iqui-Balam (Jaguar de aire).
  • De ellos, según la cosmovisión maya, desciende el resto de la humanidad.

    Sin embargo, debemos comprender que las leyendas prehispánicas deben ser tomadas en sentido metafórico y no literal. Estas leyendas tratan de mostrarnos al jaguar como un ícono del poder tanto físico como sobrenatural, en el campo de batalla y también en el aspecto mágico, lo que nos indica que aquellos hombres y mujeres que pertenecían al linaje de los jaguares poseían alguna de sus cualidades y eso elevaba su status a un nivel de respeto muy por encima del resto de los guerreros o hechiceros.

    Si Tezcatlipoca supiera que los jaguares hoy en día se encuentran en peligro de extinción, seguramente ya estaría planeando el fin de nuestra humanidad también… ¿O ya lo sabe y estamos en el camino?

    Fuentes:

    “El jaguar en la cosmovisión mexica” Guilhem Olivier, Arqueología Mexicana.
    “Historia eclesiástica Indiana” Fray Gerónimo de Mendieta.
    “El icono felino en México fauces, garras y uñas”, J. Saunders.
    Nicholas,Arqueología Mexicana.
    “Popol Vuh”.
    “Tezcatlipoca en el mundo náhuatl” Doris Heyden.
    “Leyenda de los soles” manuscrito anónimo de 1556, traducción de Primo Feliciano Velázquez.
    “Historia general de las cosas de la Nueva España” Bernardino de Sahagún.