Su nombre viene de la palabra náhuatl Zozocolco que significa “en los cántaros de barro”. Nacido entre pozas y ríos de la Sierra Madre Oriental, es conocido como la joya del Totonacapan, un mágico lugar que aún conserva los vestigios de herencia prehispánica y colonial.

Pueblo mágico desde 2015, Zozocolco de Hidalgo está ubicado a unos 70 kilómetros de Papantla, en el estado de Veracruz y forma parte de la región totonaca.

Su escudo de armas incluye los tres cerros entre los que se encuentra el pueblo: el Cerro de la Golondrina, el Cerro Pelón y el Cerro Buena Vista.

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Llegando al poblado podrás apreciar su arquitectura vernácula, las construcciones hechas de piedra blanca labrada llamada laja, típica y abundante de la región.

Encontrarás muchos detalles coloniales en sus calles angostas y en las empedradas calzadas, construidas en la época colonial, durante el llamado auge vainillero.

La Iglesia de San Miguel, construida por los evangelizadores franciscanos, atesora en su interior retablos de enorme valor artístico e histórico. Está ubicada en el Cerro de las Golondrinas, siendo su construcción realizada a la entrada de una grutas que -se cuenta-, comunicaban con el lado noreste de la pirámide de los nichos en Tajín y el lado sureste de la zona arqueológica de Yohualichan en Cuetzalan (Puebla).

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El llamado Mirador del Curato es el lugar ideal para observar el pueblo encajado en la sierra del Totonacapan.

Un lugar digno de visitarse es la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) El Jabalí, una reserva que busca la conservación y preservación de la vida silvestre. Ahí podrás encontrar algunas de las especies que más abundan en la región, como los mapaches, zorrillos, armadillos, codornices, chachalacas y diferentes variedades de insectos y reptiles.

Zozocolco es abundante en hermosos paisajes y atractivos naturales y sus pobladores están ya incursionando desde hace algunos años en el turismo comunitario y rural. Debes de preguntar por los recorridos a la poza La Polonia, la Cascada de Guerrero, la Cascada del Diablo, así como a la formación rocosa llamada El Caliche.

El trabajo artesanal preponderante en Zozocolco ha sido transmitido de generación en generación, creando trabajos de pita y muebles de cedro. Más de 150 familias de esta comunidad veracruzana se dedican a la elaboración de artesanías de madera y objetos ornamentales utilizados en las danzas típicas del Totonacapan, como máscaras y penachos.

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También trabajan artesanías para las festividades religiosas, como las llamadas ceras escamadas. Estas se crean a partir del armado de aros de bejuco, a los cuales se les cuelga el pabilo y se va les bañando en cera hasta que los cirios cuentan con el grosor y la longitud necesarios. Se adornan con papel metálico de colores, imágenes religiosas, flores y diseños tipo encaje que se elaboran con moldes. La música tradicional de esta comunidad es el huapango.

La Semana Santa y la Navidad son festejos muy esperados por la comunidad, pero conllevan un carácter más íntimo. Cuando Zozocolco sí recibe a muchos visitantes es durante la Feria Patronal en honor a San Miguel Arcángel (29 de septiembre, dura de 3 a 5 días), donde se vive un ambiente de fiesta y religiosidad.

El Santo Patrón es visitado por otros santos patrones de las localidades vecinas y se realizan procesiones con velas y ceras adornadas, con San Miguel engalanado con guías elaboradas de la planta de vainilla.

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Hay fuegos artificiales y danzas tradicionales, siendo la estrella la de los San Miguelitos.

La leyenda cuenta que al llegar los franciscanos (s. XVII), se apareció en el poblado la imagen del arcángel, ornamentada con oro y plata. Era tan hermosa que causó envidia a los habitantes de una comunidad cercana, que la robaban constantemente. En cada ocasión, El San Miguelito volvía por sus angelicales medios a Zozocolco, conmoviendo a los pobladores que decidieron volverlo el patrón de su pueblo, cuidándolo como hasta el día de hoy.

El Festival de Globos de papel de china se lleva a cabo el fin de semana siguiente al Día de Muertos, simbolizando el regreso de las almas al cielo y despidiéndose de sus familias hasta el año próximo. Este festival tuvo, en 2018, su edición 14 a nivel nacional y la octava a nivel internacional, con países invitados como Brasil, Colombia y Francia.

Dependiendo el tamaño del globo, los participantes pueden utilizar desde ocho hasta 5000 pliegos de papel de china en la construcción de estas espectaculares artesanías flotantes, las cuales pueden medir más de veinte metros de altura.

Los globos son elevados con aire caliente en el atrio de la iglesia y sujetados por seis a ocho personas, dando lugar a un espectacular y colorido desfile aéreo, con globos de diseño cada vez más detallado.

Además se ofrecen, de manera gratuita, talleres impartidos por los artesanos locales durante ese fin de semana. Los turistas pueden aprender a construir sus propios globos y llevarlos consigo. Para complementar la oferta turística, se lleva a cabo el concurso de huapangueadas y el concurso literario de creación de calaveras en verso y prosa, así como una exhibición de altares de día de muertos típicos de la región.

Dada la importancia de estas festividades, poco a poco la oferta hotelera ha ido aumentando, pero igualmente debes planear tu visita con cierta anticipación. La comida típica es deliciosa: mole, barbacoa, caldos como el chilpozonte de pollo, las gorditas de plátano, los chayotes hervidos, la calabaza en dulce, el plátano hervido, el atole, los quelites y las costillas de cerdo.

¡Qué disfrutes de tu visita a Zozocolco!