1. ¿Mande?

Una polémica para empezar. En México hay de dos sopas. Están los que evitan la palabra a toda costa por asociarla con una actitud servil que puede o no estar asociada con nuestro pasado colonial y está la gran mayoría que la sigue utilizando como una forma de cortesía. Yo considero que la palabra —con todo y su sintaxis— está lejos de tener esos toques de sometimiento serviles que se le imputan. Yo nunca he mandado a nadie por las tortillas cuando me responden con un mande y dudo que alguien más lo haga. Aunque me gusta la palabra, digamos que nunca se me pegó y casi no la uso, lo que me ha llevado muchas veces a enfrentarme a la pregunta, ¿y si eres mexicano, por qué no dices mande?

 

2. ¡Aguas!

No es bueno no estar acostumbrado a la palabra que se usa para dar la voz de alerta antes de la catástrofe. Si decimos aguas es porque no hay tiempo para un “ten cuidado con esa caca de perro que estás a punto de pisar y estás en chanclas”. Entiendo que con tanta gente gritando cosas extrañas por las calles de México, esta expresión podría confundirse con alguna invitación al consumo de bebidas refrescantes… ¡pero no! Incluso el señor de las aguas en el semáforo grita ¡aguas-Bonafont! Y en los conciertos gritan ¡aguarefrescos! Nadie grita solo ¡Aguas!

 

3. ¿Bueno?

Según cuentan por ahí, nuestra extraña forma de contestar el teléfono tiene su origen en el protocolo a seguir con las operadoras de principios del siglo pasado. Independientemente de la historia, si es una palabra bastante aleatoria. Bien podríamos contestar diciendo “adecuado” o algo así. No tiene sentido y por eso a todo el mundo le hace tanta gracia.

 

4. Ahí luego luego

Si estás de visita en México y te pierdes, es muy probable que la persona a la que consultes te suelte un luego luego a mitad de la explicación. Para mí es muy fácil entender lo que es contestar luego luego el teléfono y que la tienda está luego luego en la esquina… pero entiendo la confusión. Si te clavas en la semántica como que no tiene mucho sentido, pero igual puedes salir del problema si lo traduces como “inmediatamente”.

 

5. Ah, chinga…

La chingada es más que polifacética, es un universo en sí misma. Chingar y todas sus acepciones son suficientes para llenar un diccionario y es evidente que cualquiera que llegue a nuestras tierras se va a divertir y confundir bastante mientras le agarra la onda. Si estás contento dices ¡qué chingón!, si te va mal, pues qué chingadera, cuando la duda aqueja te cuestionas con un ah, chinga y mandas a chingar a su madre a los que te caen mal. La chingada está muy lejos y aunque en este mundo hay chingos de chingaderas, también hay cosas muy chingonas. Chíngale a aprender y pásala más chingón.

 

6. Tu madre

Para empezar hay que tener en cuenta que cualquier cosa de la cual olvidemos el nombre, pasa a ser inmediatamente una madre. Esa madre de ahí, aquella madre de allá, esta madre que estás leyendo… En México hay gente que no tiene madre sin ser huérfanos, gente a la que le vale madres todo, gente que vale madres en la vida y otros tantos que se la pasan a toda madre. Ni modo, para aprender a lidiar con tanta madre vas a tener que rodearte de mexicanos por un buen rato.

 

7. ¡Qué onda!

Aunque no lo parecería, la onda puede llegar a ser algo compleja. Está tu vecina la que es bien buena onda y la mala onda de que no hayas pasado el examen, está el que se saca de onda, el que te tira la onda y el que anda en ondas raras. Muchos saludamos con un simple qué onda, aunque dependiendo del tono, esto también puede ser un cuestionamiento o un sacón de onda. A pesar de la diversidad, no está tan difícil agarrarle la onda a todo esto.

 

8. Hay pedo

Un gran pedo comienza cuando integras esta palabra a tu léxico. Para empezar, toda onda puede ser un pedo, por lo que nuevamente tenemos a tu vecina la que es bien buen pedo, el mal pedo de que no hayas pasado el examen, el que se saca de pedo, el que se tira un pedo y el que anda en pedos raros. Podemos saludar con un qué pedo, que también puede ser un cuestionamiento o un sacón de pedo. Pero además… está el pedo que se armó en la fiesta cuando todos estaban bien pedos, aunque no era una peda, pero ni pedo, eso es lo que pasa cuando juntas gente pedera con gente pedota. Ponte al pedo y acuérdate que pedo también puede ser cualquier cosa, cualquier problema y cualquier persona con exceso de alcohol en la sangre. ¿Sí agarras el pedo?

 

9. Gracias…

Dejemos de lado el agradecimiento para referirnos a ese gracias con el que le damos vuelta a lo que debería ser una simple y enfática negativa. Muchos mexicanos tenemos la manía de agradecer lo que no queremos. La lógica diría que el agradecimiento va más en el sentido de la aceptación, por lo que resulta difícil para el recién llegado a México traducir un gracias como un rotundo no.

 

10. Ahorita

Para cerrar con broche de oro, tenemos una de las expresiones más famosas de México en el mundo por la ambigüedad temporal que implica. El verdadero concepto de ahorita depende tanto de las circunstancias como de tu interlocutor, por lo que algunos ahoritas son sinónimos de inmediatez (ahorita te mando el correo), otros hablan del pasado inmediato (no sabes lo que me pasó ahorita) y otros integran la totalidad del tiempo futuro (ahorita voy). Aprender a vivir con esta expresión implica entender que ahorita nunca es una respuesta clara. 

Sea el primero en comentar