Crédito: Miguel

1.

Un amigo normal llega solo y saluda con cordialidad.

Un amigo chileno llega con cover, y ambos te saludan como te mereces: “Weeena weono!!!”, “Cómo estái chuchetumare”, “Perro”, “Zorrón”. El concepto paracaidista forma parte de la idiosincrasia nacional. Si no te gusta nos vamos todos, incluyendo al amigo afuerino y al vecino de barrio y con panorama por hacer. Aquí lo importante es compartir, haya o no plata, copete o un plan claro.

 

2.

Un amigo normal va cambiando sus gustos alcohólicos con el paso del tiempo, y prueba pisco en sus versiones modernas: pisco sour, con lúcuma, chirimoya o mango.

Un amigo chileno permanece fiel a la piscola. Aunque el chileno empiece a consumir alcohol con la chicha para el 18, el vino tinto en alguna cena de familia, o el espumante en alguna ocasión especial, tarde o temprano el verdadero amor de su vida aparece en su camino: la piscola. La calidad del pisco que un chileno elija al momento de tomarse una piscola podrá cambiar con los años, el paladar o el poder adquisitivo, pero en ningún caso mermar su afición por éste.

 

3.

Un amigo normal te saluda para el día del amigo y te hace un obsequio.

Un amigo chileno con suerte se acuerda de llamarte para ver un partido juntos o para que le cuente detalles de la noche en que se le apagó la tele. ¿Regalos? A lo sumo una promo para consumir ipso facto, o un trago en la barra. En el mejor de los casos, un chocolate sin envolver comprado a última hora en una bencinera.

 

4.

Un amigo normal te organiza una fiesta sorpresa para el santo o tu cumpleaños.

A un amigo chileno se le caería el casete antes de llevar a puerto esta idea. Implica una organización previa que el chileno no está dispuesto a asumir. No por un carrete.

 

5.

Un amigo normal se preocupa de qué se va a comer cuando se reúnan, especialmente si la palabra “asado” está de por medio.

Un amigo chileno, de lo que se va a tomar. Ya el cronista chileno Joaquín Edwards Bello lo anunció en sus observaciones a las distintas clases sociales del Chile de fines del siglo XIX: “El alcoholismo es peor que cien terremotos”. ¿Asados? Pueden ser el enganche o la buena intención, pero bien sabemos que pueden significar juntas con vaso.

6.

Un amigo normal puede llegar a la hora, adelantado o levemente atrasado.

Un amigo chileno, cualquiera de las anteriores. Y a partir de la llegada de los teléfonos celulares, se justifica elegantemente: “Voy saliendo”, “Estoy en 5”, “Altiro llego”, “Voy y vuelvo”. Frases comunes cuando, en realidad, estamos recién vistiéndonos, por tomar la micro, agarrando un pedazo de pan batido o marraqueta o –incluso- apagando el despertador.

 

7.

Un amigo normal planifica a qué lugar irán cuando salgan de noche.

Un amigo chileno no planifica nada y visita tres o cuatro, aunque tampoco se acuerda mucho. En una salida nocturna con chilenos, se sabe dónde se comienza, pero no dónde se termina (ni cómo). Tampoco cuántos ni quiénes permanecen o desertan del grupo inicial.

 

8.

Un amigo normal te avisa con tiempo para que te registres en la lista de invitados.

Un amigo chileno es capaz de hacerse pasar por otro/a en la lista con tal de pasar contigo en una fiesta, cumpleaños, bar o discoteque.

 

9.

Un amigo normal puede ubicar a tu familia, si es que los fue conociendo de a uno por vez.

Un amigo chileno es más amigo que tú incluso de tus primos, tíos y abuelos, de manera que extiende su red de amistades exponencialmente a partir de tus más cercanos. Es decir, padres, hermanos, primos, tíos, vecinos, compañeros de colegio o amigos de tus amigos. ¡Y así es como todos se conocen!

10.

Para un amigo normal, conocer nuevas personas es una cuestión individual y electiva.

Para un amigo chileno, la forma de relacionamiento es grupal, colectiva y no se cuestiona, sino que a lo sumo se le echa más agua a la sopa. Las chorrillanas, los cola de mono y los vinos con durazno fueron creados para compartirse, y compartir es la forma de profundizar la amistad. Excepto a la polola… eso es otra cosa.

 

11.

Un amigo normal puede ser cualquier persona, y quizás sea difícil comprender cuál fue la fuente de la confianza mutua.

Un amigo chileno corre con ventaja por el sólo hecho de ser amigo de algún amigo. ¿Somos o no somos amigos? Ganará tu confianza a fuerza de su “chispeza”, simpatía y picardía. Y tu te ganarás su respeto en una noche cualquiera de carrete, después de un par de tragos largos de al menos 30 grados.

Nota: a un amigo chileno no le importa la clasificación de «normal» o «chileno». Se siente chileno y con eso le basta.