1. No volverás a ver los burritos de la misma forma

Una de las primeras cosas que descubrirás al visitar Mexicali es que aquí los burritos son de machaca y todo lo que no es burrito de machaca es taco. No importa si es de tortilla de harina o si está perfectamente envuelto… Solo vale como burrito si es de machaca. 

 

2. Se te pegará el acento de los mushashos

Y también el de las mushashas. Podrá parecer un seseo sutil, pero además de encantador, es sumamente pegajoso. ¡Cuidado! 

 

3. Serás condicionado a hacer altos de tres segundos

Lo descubrirás desde el primer momento en que salgas a las calles de Mexicali. Los cachanillas hacen altos en tiempo y forma. Al principio pensarás que hay algún semáforo escondido en cada esquina, pero después entenderás que cada cruce requiere un alto reglamentario de tres segundos y hay que respetarlo (si no me crees, te muestro mi historial de multas de tránsito). Sin embargo, toda esta civilidad no significa que no toquen el claxon por cualquier cosa. 

 

4. Chavelas por siempre

No importa qué tanto te guste el clamato o las micheladas, una vez que visitas Mexicali y conoces a las chavelas ya no hay marcha atrás. Las chavelas son únicas, tan únicas que solo las encuentras por estos rumbos. En la F, la Reforma, la Justo, en la Aviación, en La Conga… Obviamente, si vuelves a Mexicali, ¡vuelves por una chavela!

 

5. Te saldrá lo Águila 

Y no hablo de las Águilas, sino de los Águilas. Una vez en Mexicali te vas a sumar a la afición local y, además de seguirle la pista a los Águilas de Mexicali —uno de los equipos más importantes de la Liga Mexicana del Pacífico—, también comenzarás a tomarle el gusto al béisbol, deporte favorecido por los cachanillas y por muchas otras ciudades del norte de México. ¡Play ball! 

 

6. La comida china nunca volverá a ser la misma

No solo te volverás experto en comida china, te aprenderás de memoria las comidas corridas de los restaurantes chinos de Mexicali. Un buen día te encontrarás pidiendo un dos sin carnitas rojas o cambiando tu chop suey por más arroz… en ese momento te habrás convertido en un cachanilla sin siquiera darte cuenta. 

 

7. Te harás “de patio por la tarde”

Sobre todo en verano, la ciudad toma vida cuando el sol se mete. Estuviste todo el día encerrado por el calorón, así que la tarde es el momento perfecto para salir a tomar el aire, a regar las plantas, a limpiar el carro y a cotorrear con tus vecinos. Este hábito hace que muchos se vuelven tan compas, que hasta terminan sacando las sillas y adueñándose de las calles las tardes del fin de semana. 

 

8. Vas a extrañar los tacos

Sí, sé que en tu ciudad también hay tacos, pero los tacos en Mexicali son de carne asada de trozos gordos y jugosos. La carne de taquería en Mexicali es deliciosa y nadie que la haya probado es capaz de negarlo. Parecería que hay una receta secreta asumida por todas las taquerías de la ciudad con la que mantienen la carne en su punto. Y ya que estamos en eso… 

 

9. También vas a extrañar las tortillas 

Las tortillas de harina de los tacos de Mexicali son pequeñas —en comparación con las tortillas caseras de Hermosillo y Tijuana—, pero no tanto como las tortillas de los tacos de canasta. Yo diría que son del tamaño perfecto para hacerse un taco de carne asada con frijoles, salsa, rábanos y cebollita cambray. ¡Véngache p’acá! 

 

10. Te convertirás en un snob de la cerveza

¿Fauna? ¿Ya probaste Ava de Amante Brew Company? ¿Qué dices de Satyr de Averno? Mexicali es una ciudad multipremiada por su cerveza artesanal, tanto que los taprooms llegaron para quedarse y bien podrías hacer una ruta temática… ¡o tantas como quieras! ¡Estos cachanillas son todo un peligro! 

 

11. Te vas a enamorar de San Felipe 

Es la playa de Mexicali y uno de los lugares favoritos para ir a acampar con amigos o con la familia. El mar es tranquilo, las olas son apenas perceptibles y el paisaje no podría ser más paradisiaco. Es el lugar perfecto para estar solo en la playa, descansando debajo de una palapa… ¡Y con el hielerón a la mano!  

 

12. ¡Hubieras venido ayer!

He visitado Sevilla en agosto, el Sahara de Marruecos en julio y Hermosillo en septiembre, pero la verdad es que después de sobrevivir los veranos de Mexicali, puedes aguantar el calor que te pongan enfrente. Porque en Mexicali, ¡hubieras venido ayer, compa! 

 

13. Siempre querrás volver

Porque una vez que tienes compas cachanillas ya no hay vuelta atrás. Les avisas que vas a visitar Mexicali y de volada se harán presentes para preguntarte, ¿Y qué show? ¿Unas cheves o cuál es el plan?