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1. Dormir con persiana.

Como dice la página de Facebook homónima, la persiana es un gran desconocido más arriba de los Pirineos. Afortunadamente, lo que sí existe es el papel de aluminio, que puede convertirse en un gran aliado para forrar tu ventana y poder dormir a pierna suelta.

 

2. Comer pan del día.

Con esto no quiero decir que no existen barras de pan normales. Por supuesto que las hay, pero para ello tendrás que desplazarte a una gran superficie comercial. En su lugar, tienes pan de molde de todas las marcas, tipos y tamaños que, no lo dudes, acabarás por aborrecer.

 

3. Ver el sol.

No importa que sea agosto, en Inglaterra lloverá. Siempre. No importa que sea verano y veas a través de las redes sociales a tus amigos españoles de terraza en terraza, en Inglaterra seguirás con tu abrigo, que será más que un mejor amigo porque estará contigo los 12 meses del año. Además, en el remoto caso de que por la mañana luzca un sol radiante, recuerda que es más que probable que por la tarde sople un viento espantoso, al caer la noche diluvie y de madrugada caiga la nevada del siglo. Todas las condiciones meteorológicas en un día: sí, has leído bien.

 

4. Pisar suelo de gres.

Y en su lugar cambiarlo por una moqueta. ¡Qué decir de la moqueta! Parece tan mullida, caliente y confortable, y en realidad es un foco de microbios. Si no quieres que te coman, ya sabes que tendrás que tener a mano una hoover, ¿no?

 

5. Dar por hecho que en invierno todos se abrigan.

Está nevando y crees que no puede existir en la tierra lugar más frío que ese. Te enfundas el abrigo más gordo que tienes, bufanda y guantes, y luego sales a la calle. Entonces ves a una inglesa en minifalda, sandalias de verano y una fina chaqueta y piensas: “Una de las dos es la rara”.

 

6. Beber un cubata en condiciones.

En Inglaterra no se estila eso de llenar la copa con alcohol hasta la mitad. Mejor que lo asumas cuanto antes para que no te indignes al observar que echan únicamente un mísero shot.

 

7. Dar poco las gracias.

Si has ido a Inglaterra para superar el nivel de inglés «de instituto”, los primero que debes saber es que «please», «thanks« y «sorry» son las tres palabras básicas del idioma. Las usarás a todas horas y hasta pensarás que te has vuelto la mar de educado.

Te contaré una anécdota. Hace unos años estaba barriendo la calle, muy próxima a un contenedor. Se me acercó un señor y me dio una bolsa llena de basura para que yo la tirara por él (qué majo, sí) y, en un acto reflejo, yo, que soy muy agradecida, le dije: “Thanks!”. No me preguntes por qué pues, de hecho, lo triste es que no fue irónicamente.

 

8. Pensar que un filete solo tiene dos puntos de cocción.

En España, cuando pides un plato de carne, enseguida te pregunta el camarero si lo quieres muy hecho o poco hecho. Fin de la historia. En Inglaterra, más vale que tengas muy claro cómo te gusta el filete porque tienes unas cuantas posibilidades de elección: blue, rare, medium-rare, medium, medium-well, well-done, overcooked.

 

9. Dar besos a los amigos.

A los españoles se nos nota a leguas que lo somos porque en cuanto vemos a un amigo o conocido nos lanzamos a besuquearle. ¡Cuidado!, pues los ingleses son menos fogosos y se lo pueden tomar como una invasión de su espacio. Mejor, dales la mano.

 

10. Lavarme las manos con la temperatura óptima.

Ese gran invento que llegó a España hace unas décadas -de aunar en un solo grifo el agua caliente y fría para graduarla a gusto del usuario- en Inglaterra no acaba de aterrizar. Así que o te quemas o te congelas, no hay término medio.

 

11. Conducir por la derecha.

Desde siempre hemos sabido que los británicos son de los pocos que conducen por la izquierda pero, qué pasa, cuesta acostumbrarse.

 

12. Cenar tarde.

Cuando llegas a Inglaterra piensas que podrás acostumbrarte a su horario de comidas. Consideras que desayunar “fuerte” no puede ser tan malo, pero cenar a las 18.00 horas es algo que, por más que se intente, se atraviesa.

 

13. Tapear.

Ni patatas, ni aceitunas, ni tan siquiera cacahuetes. Cuando te sirvan tu pinta no esperes nada que lo acompañe porque por mucho que esperes, nada vendrá.

 

14. Salir de fiesta hasta el amanecer.

 Qué tiempos aquellos en los que eras el rey de la pista y cerrabas todos los bares, ¿verdad? La buena noticia es que en Inglaterra puedes seguir haciéndolo; la mala, que será sustancialmente más pronto que en España.

 

15. Pedir “dos” cervezas con la mano.

Los españoles, que somos muy gesticulares, cuando vamos a pedir dos pintas, solemos levantar los dedos índice y medio (con la palma mirando hacia nosotros) para reafirmar nuestro deseo. Pues bien, es hora de saber que en el mundo anglosajón este gesto se considera ofensivo.

 

16. Comer productos frescos.

Los supermercados ingleses son un fenómeno a observar. En estos establecimientos el pescado es otro gran desconocido (como la persiana) a excepción de la merluza y del atún enlatado, claro. Los productos cárnicos, por su parte, abundan sobre todo en forma de hamburguesas, hot dogs y otras modalidades envasadas que precisan solo cinco minutos de microondas. ¿Quién no ha dejado alguna vez su cena en manos de Rustlers? ¿A que también alguna comida? Seamos sinceros: sabemos que no es sano, pero la tentación es grande.