Si no te has comido una torta de gigante en la calle no has vivido, o al menos no has vivido en México, donde los puestos de tortas refulgen en las esquinas y calman el hambre de estudiantes, Godínez, turistas y locales por igual. Pero México no es el único lugar que envuelve combinaciones extravagantes de carnes, quesos y aderezos en un pan. En Vietnam, por ejemplo, tienen el banh mi, un pan de forma similar a una baguette, pero hecho con arroz y harina de trigo, que se rellena con una mezcla de carne, verduras y chiles; en Italia tienen el panini, una chapata o michetta que se sirve caliente y se rellena con salami o mortadela. 

Aunque hay muchas comidas parecidas alrededor del mundo, hay algunos elementos exclusivos de la torta mexicana que la hacen única y un verdadero símbolo de la comida callejera de nuestro país. Aquí te contamos cuáles son estos elementos que definen a las tortas mexicanas. 

 

1. El lugar donde la comes

Muchos restaurantes incluyen tortas en sus menús, pero para experimentar lo mejor de lo mejor hay que acudir a una lonchería, a una tortería de las clásicas —locales grandes y bien establecidos— o a uno de esos puestos de lámina que abundan en la ciudad. Los puestos son los más famosos, siempre afuera de escuelas, universidades, parques, oficinas y hospitales. Donde sea que se reúna gente podrás identificar la característica lámina con sus letras enormes, colores chillones e interpretaciones de tortas que rayan en los abstracto, pero que son un clásico de la gráfica popular en México.

Photo: Shutterstock/Playa del Carmen

 

2. Los ingredientes

La torta mexicana se adapta a todos los paladares y a todos los bolsillos. La más sencilla y la más barata es y siempre será la de jamón, pero esta es solo la base sobre la cual se desarrolla todo el potencial de una torta. Las puedes encontrar rellenas de varios tipos de quesos, con piña, con todo tipo de carnes y hasta con algunos otros antojitos como tamales, chilaquiles, gorditas y flautas. 

Photo: Shutterstock / Cris_mh

Nada más para darte una idea de lo compleja que puede ser la combinación de ingredientes al interior de una torta te pongo el ejemplo de la cubana —la más clásica de las tortas gigantes— que lleva pierna de cerdo, jamón, queso blanco, queso amarillo, milanesa, salchicha, chorizo y hasta huevo. Todo esto acompañado de chiles en vinagre, frijoles refritos, lechuga, jitomate, cebolla, aguacate, más los ingredientes que le quiera añadir tu tortero de confianza. Son tantos los ingredientes que te llenas con solo leerlos. Otra cosa, si una torta no te llena, no es digna de llamarse torta.   

 

3. Los nombres

Los típicos puestos de tortas tienen nombres precedidos de algún indicador del tamaño de lo que vas a degustar (Súper Tortas Gigantes), a lo que se suman nombres basados en animales (La Vaquita, Las Tortugas, Hipocampo), vínculos familiares (Los Compadres, Los Cuñados, Los Primos), espectáculos deportivos (El Cuadrilátero) y hasta futuros ominosos (Las Muertortas). Pero son las propias tortas las que se llevan el premio por tener los nombres más ingeniosos. Están las tortas con nombres de países o regiones que nada tienen que ver con sus ingredientes, como la suiza que lleva queso Oaxaca o la cubana que mencioné anteriormente, pero también la árabe, la norteña, la pachuqueña, la texana, la hawaiana, la caribeña y la rusa. También están las tortas que llevan nombres de celebridades como la Juanga, la Paquita o la Niurka, y no podemos olvidar a la Lambada (pierna, chorizo y huevo). 

 

4. El pan

Claro que con hambre cualquier bolillo es bueno, pero la telera es la estrella de esta película. Se trata de un pan blanco y aplanado que tiene la forma y el tamaño perfectos para sostener la enorme cantidad de ingredientes que conforman una súper torta gigante. Eso sí, en el caso de las tortas ahogadas es imprescindible utilizar birote, un pan típico de Guadalajara. 

 

5. La variedad de estilos

La torta es uno de los alimentos más versátiles y hay tortas para todos los gustos, especialmente para los amantes de mezclas que parecen extrañas y hasta imposibles. En esta categoría destacan las tortas de flautas, de suadero, la muy casera torta de plátano, la de chilaquiles, la de pulpo, la guajolota de tamal frito, las guacamayas de León —con chicharrón, cueritos y pico de gallo—, las ahogadas y las de recalentado, a donde pueden ir a parar todos los sobrantes de comida de una boda o cualquier otra celebración. 

Photo: Marcos Castillo | Shutterstock

 

Ya sea cemita poblana, roja y picante como el pambazo, ahogada de cochinita, de lechón, de carnitas o de pastor, la torta mexicana demuestra que todo cabe en una telera sabiéndolo acomodar. ¿Cuál es tu torta favorita?