A esto le llamo estar realmente enojado. Crédito de la imagen: William A. Franklin

El desafío: hacer enojar a un chileno

LOS CHILENOS NO SON GRITONES. Pocas veces escuché a uno de ellos gritar algo, excepto cuando está el fútbol de por medio, cuando se frustran momentáneamente por algún lío de tránsito y cuando protestan por reformas educativas, por supuesto. Lo único que me han gritado es “¡ciclovía!” cuando ando por la calle con mi bicicleta. Los chilenos suelen preferir la cocina a fuego lento, de manera que se quejan de las cosas entre ellos, pero no te van a zamarrear del brazo y llamarte la atención en público.

Muchas cosas que hacen enojar a los chilenos son de carácter regional. El orgullo nacionalista chileno surge y resurge cada vez que se habla del fútbol, de la economía, del precio del cobre y de lo bien que se está en comparación con los países vecinos. Teniendo en cuenta las condiciones geográficas, es decir que es un país largo y angosto que limita con Argentina, Perú y Bolivia (una de las pocas naciones de América sin acceso al océano), aquí están las claves para hacer enojar a un chileno.

Sobre la propiedad del continente

He nacido en los Estados Unidos, y ante la pregunta de ¿cuál es tu nacionalidad?, respondo “americana”. Chile está en el continente americano. Decir que soy “americana” significa para los chilenos que yo creo que soy dueña del continente y no les gusta nada. Sin embargo, decir que soy “norteamericana” no genera ninguna reacción adversa, a pesar de que América del Norte no es una nacionalidad –a menos que los Estados Unidos se hayan fusionado con México y Canadá y yo no haya recibido la notificación-. Desafortunadamente, la respuesta correcta a la pregunta por mi nacionalidad es decir “soy estadounidense”, que es una palabra con la que se me enreda la lengua, al igual que a la mayoría de los angloparlantes. Lo que vale es la intención: a pesar de que salga de tu boca mal pronunciada, la gente apreciará el esfuerzo de que por lo menos no hayas dicho “americano/a”.

La celebración del 12 de octubre

Este punto al que me voy a referir se repite en varios lugares al sur del continente. Los viajes de Cristóbal Colón marcaron el inicio de la colonización y la explotación de América Central y América del Sur. En mi país este feriado se celebra con recreaciones de la Santa María, la Niña y la Pinta y una pijamada para celebrar que no hay que ir a la escuela. Mientras que en Estados Unidos este feriado se denomina “Columbus Day” (el día de Colón), en Chile se le llama “el día de la raza” y muy a menudo implica manifestaciones de los Mapuches (pueblo nativo de territorios que hoy forman parte de Chile y Argentina), quienes cortan el tránsito en algunas calles y ocasionalmente queman o cuelgan a un muñeco gigante de Colón. No escucharás decir “¡feliz día de Colón!”, aún si los chilenos se toman el día en el trabajo y disfrutan de unos piscos.

¡Chiletina!

Sea lo que sea que vayas a hacer a Chile, no esperes que sea como Argentina, o más específicamente, que Santiago sea como Buenos Aires. Allí no hay milongas en las que pasar la noche fumando cigarrillos amargos y tangueando con la belle of the ball, la belleza decaída de la pista que puede bailar en círculos alrededor nuestro. Allí no se comen medialunas en el desayuno, y no se usa la palabra “che” para empezar o terminar oraciones. Para entender la abrasión existente entre Chile y Argentina puedes relacionarla a lo que se sucede entre Estados Unidos y Canadá. Y a eso, agrégale miles de kilómetros de cordillera en el medio, y una diferencia cultural que es como un giro de 35 grados, y distintas costumbre culinarias. ¡Ah! Y el acento. Chile no es Argentina. Compréndelo o desata la ira.

El Latin Lover

Cuando hayas entendido que Chile y Argentina son dos entidades diferentes, no se te ocurra decir que los hombres argentinos son más románticos, más caballeros, o mejores amantes. Una noche hice una pequeña encuesta entre mis amigos chilenos, y este punto ganó como el de mayor conflicto entre ambos países, con un énfasis especial respecto de lo inaceptable que es para los hombres chilenos que se diga que los argentinos están mejor dotados. No tenía idea sobre qué opinar al respecto, así que sólo me limité a tomar nota.

Playa para los bolivianos

Bolivia y Chile están en una suerte de empate-técnico respecto de cómo Bolivia tendría que conseguir acceso al océano Pacífico para poder mandar sus bienes exportables por barco. De acuerdo a Bolivia, desde que perdieron el territorio que hoy en día es el norte de Chile en la Guerra del Pacífico en 1879, no pueden competir en el mercado global porque no tienen una manera confiable de transportar sus bienes hacia donde sea que tengan que llegar. Ceder una parte del territorio a Bolivia no es un tema de interés para la mayoría de los Chilenos, y aún si se está discutiendo la posibilidad de construir un túnel que atraviese el territorio chileno, el pensamiento chileno al respecto puede ser resumido como “¿así que Bolivia quiere acceso al océano? Bueno, qué lástima”. A pesar de que recientemente Perú le concedió a Bolivia el acceso a un puerto en territorio peruano, Chile no emite señales de querer seguir el mismo camino y si sugieres beneficiar a los bolivianos probablemente lograrás irritar a tu interlocutor chileno.

El pisco es peruano

Para que no sean menos que el resto, además del incómodo complejo de inferioridad con la rica cultura de Argentina y del complejo de superioridad con respecto a Bolivia, Chile también tiene cuentas pendientes con Perú. Santiago tiene edificios hermosos legados de la era colonial, pero en nada se compara con las riquezas de Lima, ciudad de elaborados balcones de madera, palacios y plazas enormes. También se rumorea que los peruanos hablan el español más adecuadamente (o por lo menos de manera más clara), y es sabido que tienen una gastronomía rica, variada y picante, mientras que la comida chilena se resume en llevar todo a la cazuela (cosa que está cambiando últimamente). Perú es considerado el líder regional en gastronomía y arquitectura, y esto hace que los chilenos se piquen.

¿Y qué tiene que ver con el pisco? El Pisco, un tipo de aguardiente de uvas, es el principal ingrediente de lo que tanto Perú como Chile consideran su trago nacional: el pisco sour. Esto hace que un simple aperitivo se convierta en un motivo de pelea. Los ingredientes del trago son: hielo, azúcar, pisco y el jugo de un pequeño limón que en Chile se conoce como “limón de Pica”. El pisco sour estilo peruano también lleva clara de huevo y una o dos gotas de Amargo de Angostura (que no tiene nada que ver con Chile o con Perú).

Ambos países se adjudican tanto el trago como el pisco. Si quieres empezar a discutir con un chileno, basta con que aseveres que el pisco es peruano o que el pisco sour peruano es mejor. No recomiendo comenzar esta discusión mientras se está tomando ya que la tendencia a pelear se acrecienta con la cantidad de alcohol ingerida, sin importar la nacionalidad.

Por último, si lo que buscas no es hacer enojar a los chilenos sino perder su simpatía, mira este post grupal en Cachando Chile, el blog de unos expats viviendo en ese país. Y no olvides la manera más fácil de ganarse el desprecio de un chileno: después de que diga que es de Chile, pregúntale: “¿y dónde queda eso?”.

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