Photo: Galicia Sustentable

9 Cosas que los chilangos deberían de aprender de los tapatíos

México Jalisco Ciudad de México
by Dann Castillo 9 May 2019

1. A ahogar las tortas

¡O cualquier cosa! Aunque las tortas son nuestra especialidad ahogada más reconocida, a los tapatíos nos encanta bañar la mayoría de nuestros platillos en salsa y entre más aguados, mejor. Tostadas, carnes, tacos o lo que sea. El punto es que nade en un montón de jitomate hasta que se pueda comer con cuchara. Puede sonar un tanto extraño para los no iniciados, pero es lo más delicioso que puedes hacer con la comida.

 

2. A comer birote

Y hablando de tortas, tal vez pienses que la telera es la madre de todos los panes. Eso es hasta que pruebas el birote, claro. Ese toque saladito y crujiente no se consigue en ningún otro lugar de México y si lo combinas con una salsa picosita, te encontrarás frente a una de las mayores delicias tapatías que existen. Aunque las carnitas son clásicas, también puedes rellenar este pan con tu platillo favorito: jamón con crema, frijoles o hasta panela. Todo se vale cuando se trata de birote jalisciense.

 

3. A emperifollarse sin importar el plan

Mis amigos capitalinos me hicieron notar que a los jalisquillos nos encanta arreglarnos de más sin importar la ocasión. Y creo que tienen razón. Por aquello del qué dirán, no perdemos la ocasión de ponernos nuestros mejores trapos y darnos nuestra manita de gato en caso de que nos topemos con alguien conocido. Nos encanta el chisme, sí, pero siempre y cuando no sea sobre nosotros y nuestro aspecto.

 

4. A gusguear

No importa si son jericallas o tejuinos o quizás unos volteados de barbacoa callejeros, el punto es desafiar la ingesta calórica diaria con las mejores gusgueras tapatías.

No hay nada mejor que salir de misa un domingo (porque en Jalisco, además de glotones, también somos mochos) y gusguear entre los múltiples puestitos que hay afuera del templo. Y no te preocupes, después te puedes quitar culpas yendo a andar en bicicleta a la vía recreativa o al parque metropolitano.

 

5. A vallartear

Estoy segura de que Acapulco tiene su encanto… o lo tuvoi en algún momento. Sin embargo, el vallartazo es algo que hay que experimentar en carne propia. Puede que esté un poco abarrotado en ciertas épocas del año, pero Vallarta y la Costa Alegre son lugares en verdad paradisíacos y los tenemos a la vuelta de la esquina.

 

6. A beber tequila

Sí, el tequila es muy mexicano, pero primero es jalisciense. Cualquier tapatío que se respete ha ido al menos una vez al pueblo mágico de Tequila y se ha aventado uno de los famosos tours por sus destilerías, así que aprendemos directamente de la fuente la mejor forma de degustar esta deliciosa bebida alcohólica. Tequila queda considerablemente más lejos que Valle de Bravo, Cuernavaca y otros famosos destinos turísticos capitalinos, pero todos los chilangos deberían hacer un espacio y darse una vuelta por tierras jalisquillas para conocer todos los secretos tequileros.

 

7. A decir palabras como mijo o melolengo

Aunque el español ya es maravilloso por sí solo, el español tapatío está a otro nivel. Nuestro peculiar léxico está repleto de términos que logran sacarme la risa aún después de veintitantos años como residente de este bello estado. Nuestros compatriotas capitalinos siempre están invitados a ampliar su vocabulario y referirse a cualquier persona sin parentesco sanguíneo como mijo – para estrechar el sentido de comunidad – o a cambiar el muy estandarizado menso por algo con mayor eufonía y gracia como melolengo. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de otros clásicos locales como chispear, fajo  o saaaabe –pero cantadito, porque si no, no cuenta.

 

8. A echarle limón a todo

¿Por qué comer un platillo estándar cuando puedes darle un shock a tus papilas gustativas con una buena dosis de cítricos? Los tapatíos somos famosos por ponerle limón a todo y no estoy hablando solo de las papitas fritas de la jícama con pepino. Me refiero a TODO. Los caldos, el arroz y hasta el cabello de los niños en la primaria lleva limón. Nuestros amigos capitalinos deberían de imitar esta bonita costumbre y comenzar a convertirla en un hábito nacional.

 

9. A siempre comer las quesadillas con queso

¡Se tenía que decir y se dijo!

 

 

 

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