1.

El comensal argentino le pide su comida al mozo…
El comensal mexicano se la ordena al mesero.

 

2.

El comensal argentino no puede comer la comida mexicana porque es muy picante…
El comensal mexicano no puede comer la comida argentina porque… ¡si no pica no sabe!

 

3.

El comensal argentino cree que los churros son originarios de Argentina…
El comensal mexicano cree que fueron creados en México. Ambos están equivocados: los churros vinieron de España.

Crédito: Lau B

 

4.

El comensal argentino merienda mate con facturas de nombres raros dados por anarquistas, como “bolas de fraile” o “vigilantes”…
El comensal mexicano merienda café o chocolate con panes dulces, también de nombres muy raros para los argentinos, como “pan de muerto” ¡y “concha”!

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5.

El comensal argentino come una torta de chocolate y dulce de leche.
El comensal mexicano come una torta de carne o de jamón y queso… o de todo eso y mucho más.

Crédito: maelvillafranco

 

6.

El comensal argentino sólo conoce los pastelitos de membrillo o de batata…
El comensal mexicano cuando quiere una torta argentina… pide un pastel.

 

7.

El comensal argentino come su pizza así como viene…
El comensal mexicano le agrega salsa inglesa, jugo Maggi y hasta ketchup (perdón, ketchup no, “salsa catsup”).

Crédito: pedroalonso

 

8.

Para el comensal argentino una cerveza es una cerveza. A lo sumo, si tiene una noche muy festiva, le puede agregar unas gotitas de limón a la Corona.
Para el comensal mexicano, la cerveza puede llevar desde limón hasta mariscos y pulpo, todo bien regado con diversas salsas, como pueden apreciar.

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9.

Lo más raro que el comensal argentino lleva a su boca son los intestinos gruesos de cerdo o de becerro, llamados chinchulines.
Lo más raro que el comensal mexicano consume son insectos… y micheladas.

 

10.

En la mesa del comensal argentino nunca faltan el pan ni el vino.
En la mesa del comensal mexicano no faltan jamás el limón, las salsas y las aguas frescas.

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11.

El comensal argentino sólo conoce la tortilla de papas.
El comensal mexicano puede disfrutar de una tortilla a la española, pero no concibe la vida sin sus tortillas de maíz.

 

12.

El comensal argentino desayuna como mendigo, almuerza como príncipe y cena como un rey…
El comensal mexicano toma el camino inverso (lean aquí si no me creen).

 

13.

El comensal argentino no tiene la cultura de comer en la calle y sus opciones, aunque muy sabrosas, son algo limitadas: garrapiñadas, panchos y choripanes.
El comensal mexicano puede desayunar, almorzar, cenar y comprar antojitos varios en miles de puestitos callejeros.

Crédito: Lau B

 

14.

El comensal argentino sólo está acostumbrado a los sabores agridulces de alguna carne asada con manzana o con ciruelas, o al extraño vittel toné que aún se consume para las fiestas.
Para cuando nace, el comensal mexicano ya ha probado el mole, los chiles en nogada y los dulces con picante a través de la placenta que lo une a su madre.

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15.

El comensal argentino sólo le pone limón a las milanesas o al pescado.
El mexicano le pone limón… ¡hasta al café!

 

16.

El comensal argentino le dice lima al limón…
Y el mexicano… limón a la lima.

Crédito: adc

 

17.

El comensal argentino paga su cuenta, le agradece al mozo y se va…
El comensal mexicano jamás se va del restaurante sin desearle “buen provecho” al resto de los clientes, una costumbre que el resto del mundo debería ya mismo adoptar.

 

18.

El comensal argentino es el rey de las sobremesas…
El comensal mexicano cree que es el rey de las sobremesas, hasta que va a cenar a la casa de un argentino y se encuentra capturado en la buena charla hasta seis horas después del último bocado.  

 

Crédito imagen de portada: sami73