El Valle de México tiene muchas historias que contar con relación a las aves que lo han habitado. Fue en estas tierras donde un águila dio inicio a una civilización y donde se le dedicaron poemas al cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces; también es un sitio que llegó a ser santuario de cientos de especies de aves migratorias que venían a pasar el invierno entre lagos y volcanes. Desafortunadamente, el centro de México ha cambiado drásticamente en los últimos siglos y el paisaje que vemos hoy dista mucho del paraíso natural que debieron haber contemplado los primeros pobladores de la región.    

A pesar de que la Ciudad de México es una de las urbes más densamente pobladas del mundo, aún quedan huellas de la grandeza natural que algún día caracterizó al Valle de México. La ciudad sigue siendo hogar de casi 300 especies de aves —eso es casi el 3% de la diversidad de aves en el mundo—, algunas son residentes permanentes, otras vienen a pasar el invierno y a criar a sus polluelos lejos del frío de otras latitudes. Despertar con el canto de las aves en medio de una gran ciudad es uno de esos lujos que deberíamos apreciar mucho más. Esta es una lista de las aves más comunes que cohabitan con nosotros en esta gran ciudad.

 

Tortolitas mexicanas (Columbina inca)

 

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Si creciste en la Ciudad de México, probablemente esta sea una de las dos imágenes que vienen a tu cabeza cada que alguien menciona la palabra pájaro. Las tórtolas abundan por todo México y su canto suele ser parte del paisaje sonoro de las ciudades. Son aves de unos veinte centímetros de largo, de color grisáceo y plumas pardas en el borde de las alas. Esta especie de ave se distribuye por todo Centroamérica y buena parte de Norteamérica.

 

Gorrión común (Passer domesticus)

 

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Esta es la otra imagen que te viene a la cabeza cada que alguien habla de aves o pájaros. Sin embargo, lo mismo le sucede a la mayor parte de las personas, ya que el gorrión común es el ave silvestre de mayor distribución en el mundo. Este pajarito es originario del Medio Oriente, pero su apego con los humanos lo ha hecho recorrer todos los continentes a excepción de la Antártida. Los gorriones son muy bonitos y simpáticos, pero es un ave con conducta territorial y en algunos países se le considera un problema ya que compite por recursos con las especies nativas y puede generar pérdidas en la producción agrícola.

 

Paloma bravía (Columba livia)

 

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No son de las aves más consentidas, pero sí son de las más abundantes alrededor de las plazas y los edificios de la ciudad. La paloma común es originaria del norte de África, pero se extendió por todo el mundo gracias a los esfuerzos de domesticación de la especie. A diferencia de las palomas domesticadas —que tienen colores y patrones de plumaje muy variados— la paloma bravía es exclusivamente gris azulado con una sección de plumas iridiscentes alrededor del cuello. Las palomas con otras coloraciones —blancas, cafés y negras— son palomas descendientes de aves domésticas que se han asilvestrado.    

 

Zanate mayor (Quiscalus mexicanus)

 

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Uno de los más escandalosos de la lista, el zanate es un pájaro de color negro azulado (machos) o marrón (hembras) que abunda en las zonas más arboladas de la ciudad. Aunque muchos lo relacionan con los cuervos, estas dos aves no tienen nada que ver. Los zanates —a los que también se les llama tordos— suelen pernoctar en colonias bastante numerosas en árboles a los que regresan todas las tardes.

 

Sastrecillo (Psaltriparus minimus)

 

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Uno de los más pequeñitos de la lista, el sastrecillo es uno de esos pájaros que pueden pasar desapercibidos sin mayor problema. Son de color grisáceo y miden alrededor de 10 centímetros con todo y cola, por lo que muchos podríamos pensar que se trata de un polluelo de alguna otra especie. Es común verlos entre las copas de los árboles y rara vez se dejan ver a nivel de piso. Se mueven súper rápido y emiten un ruidito corto y agudo para comunicarse entre sí. La próxima vez que estés en un piso elevado y haya un árbol cercano, pon atención y tal vez veas uno.

 

Golondrina tijereta (Hirundo rustica)

 

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Las golondrinas son aves migratorias que llegan a la Ciudad de México cada verano para tener a sus crías. Lo característico de su silueta —con las plumas de la cola divididas a manera de tijera— y su vuelo acrobático hace que sean aves muy identificables aún a la distancia. Las golondrinas se distribuyen alrededor del mundo con patrones migratorios similares. Sus nidos suelen estar asociados a estructuras fabricadas por los humanos, por lo que es común verlas en sitios poblados.

 

Primavera (Turdus migratorius)

 

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Otra ave migratoria que define una de las estaciones de la ciudad. El mirlo primavera llega a la Ciudad de México a pasar el invierno y es común escuchar su canto una vez entrada la primavera. El canto de las primaveras es muy peculiar y sobresale del concierto de aves urbanas con sus tres notas bien definidas. Su plumaje rojizo en el pecho —los juveniles tienen el pecho moteado— y el hecho de que sean más grandes (miden hasta 40 cm) que muchas de las aves de esta lista hace que las primaveras sean especialmente llamativas durante los meses que permanecen en la ciudad.

 

Pinzón mexicano (Haemorhous mexicanus)

 

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Es muy parecido en tamaño y color al gorrión europeo, pero los machos del pinzón tienen un manchón de plumas de color rojo intenso en el pecho. Este patrón de coloración les ha dado el apodo de petirrojos, pero no por eso deben confundirse con el petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Aunque el pinzón es un ave residente de la Ciudad de México, es mucho más común observarlos en zonas menos pobladas.

 

Colibrí de pico ancho (Cynanthus latirostris)

 

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En el mundo existen cerca de 300 especies de colibríes y en México podemos encontrar 57 de ellas. Estas aves son inconfundibles por el colorido de su plumaje, su pequeño tamaño y lo característico de su vuelo. La Ciudad de México es hogar de varias especies de colibríes, pero la más común es el colibrí de pico ancho, un pajarito de no más de diez centímetros de largo que presenta una coloración azul verdosa (machos) y verde con gris (hembras). Si inviertes tiempo en un jardín para colibríes y tienes suerte, seguro podrás ver alguna de las otras especies de la ciudad, como el colibrí corona violeta (Amazilia violiceps), el garganta azul (Lampornis clemenciae) o el berilo (Amazilia beryllina).

 

Además de las especies de la lista anterior, en la Ciudad de México podemos ver charas azules, cardenales, pájaros carpinteros, zorzales, cernícalos, gallinetas, garzas, aguilillas, patos y muchas otras aves de todos colores y tamaños. Qué tantas de éstas hayas visto en tus andares por la ciudad depende de la atención que le pongas al entorno y un poco de tu paciencia. Cuéntanos, ¿cuál es el ave más extraña que has visto en la Ciudad de México?