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1. Incorporar las arepas a nuestra dieta.

La arepa es un plato hecho de masa de maíz molido o de harina de maíz precocida y es muy popular y tradicional en la gastronomía de Colombia. Al punto que, según una investigación realizada por la Academia Colombiana de Gastronomía, la arepa es patrimonio cultural y puede ser considerada como símbolo de unidad gastronómica de los colombianos.
Hay arepas de queso, arepas de huevo, arepas de chocolo (o choclo), arepas con chicharrón, arepas rellenas con todo (carne picada, pollo desmenuzado, queso rallado, vegetales y salsas varias). Hay arepas fritas, arepas a la parrilla, arepas al horno, arepas a la leña. Y lo mejor es que hay puestos callejeros con venta de arepas en cada esquina.

 

2. Bailar salsa sin ser especialista.

En Colombia, la salsa como música y baile es una actividad de masas, no sólo de los que van a tomar clases de “salsa” (como puede suceder en Argentina). Aunque la capital de la salsa es Cali, en todo el país se la escucha y se la baila. Y lo mejor es que no necesitas ser un bailarín extraordinario para ir a una salsoteca. Lo importante es sonreír, mover el cuerpo al ritmo de la música y divertirse. Por cierto, para argentinos iniciantes y avanzados, acá pueden encontrar una guía para ir a bailar salsa en Colombia.

 

3. Desbordar amabilidad.

Los colombianos se caracterizan por su buena predisposición a servir. Si pedís una indicación en la calle, suelen tomarse todo el tiempo para explicarte y hasta podrían acompañarte para orientarte. Son tan amables, que suelen utilizar la expresión «me regala» para pedir algo que está a la venta. Los argentinos, en comparación, podemos parecer un tanto agresivos y faltos de cortesía con nuestra manera de “ir al grano”.

 

4. Hablar de manera dulce y cariñosa.

Esa manera, por un lado, se debe a que utilizan el diminutivo para muchas palabras (panecito, frutica, etc), y por otro, a su acento. En nuestra experiencia, el acento paisa es particularmente tierno: así hablan los oriundos del departamento de Antioquía, cuya capital es Medellín. Escuchar a un paisa hablar, enamora.

 

5. Tener una Noche de las Velitas.

Es una de las festividades más tradicionales de Colombia. Se empieza a celebrar desde la noche del 7 de diciembre, encendiendo velas y faroles en las puertas de las casas, calles, centros comerciales y plazas de pueblos y ciudades. El festejo conmemora el Día de la Virgen María y marca el inicio de las fiestas navideñas. Ese día, Colombia se ilumina. Y bien podemos imaginarnos lo hermosas que quedarían las callecitas de grandes ciudades -como Buenos Aires- o de aquellas encantadoras y pequeñas -como Iruya– decoradas de esa manera.

 

6. Alquilar el lavarropas y que te lo lleven hasta tu casa.

En muchas ciudades del mundo, uno puede dejar la ropa a lavar en un lavadero o ir a comercios donde usar el lavarropas y secarropas a cambio de unas monedas. El incordio de esto es cargar con la ropa desde tu casa hasta el lugar. En muchas ciudades colombianas, sucede algo que nunca antes habíamos visto: se alquilan lavarropas por hora, ¡los cuales son llevados hasta tu casa en moto!

 

7. Contar con los Minuteros.

En cada esquina de cualquier ciudad colombiana, uno puede contar con los “Minuteros”: Gente que alquila celulares para hacer llamadas. La gran ventaja de este sistema es que resulta más económico que usar tu propio celular.
Aunque en Argentina hay más celular​es​ que habitantes, puede ocurrir que te quedes sin ​saldo ​justo en el momento en que te urge hacer una llamada. Buscar un locutorio o tener que comprar una tarjeta para usar un teléfono público​ (que cada vez hay menos) podría ser un tanto engorroso. La existencia de «Minuteros» en las esquinas más transitadas ​de cada ciudad ​​sería una buena alternativa: útil y económica.

 

8. Tomar agua panela.

Como argentinos, siempre amaremos al mate, pero eso no significa que uno no pueda incorporar nuevas bebidas a su día a día. El agua panela se obtiene de manera muy simple: hirviendo agua con panela, dulce de jugo de caña solidificado. Preparar un tintico (café) con agua panela, y acompañarlo con pan de bono, buñuelo o almojabana, es uno de los desayunos más ricos que podés probar en tu vida.

 

9. Respirar alegría.

Si en Argentina, cada vez que subimos a un colectivo, saludáramos al conductor y a los otros pasajeros con una sonrisa, el viaje sería más placentero. Si al hacer filas largas, en lugar de impacientarnos, nos pusiéramos a conversar con el de al lado, la espera sería más entretenida. O si al quedar atrapados en un embotellamiento de tránsito, en lugar de fastidiarnos tocando bocina, nos relajáramos y nos pusiéramos a cantar, seguramente ​el tiempo ​​transcurriría más rápido.​ Por cosas como estas, más allá de los lugares bellísimos, es que cuando nos preguntan qué país nos gustó más o a cuál volveríamos, sin dudarlo decimos ¡Colombia! Su gente es muy alegre, por lo que en Colombia uno tienen la sensación de que se respira alegría. Y eso te contagia…