Hace dos sábados asistí al evento que ha marcado el inicio de las celebraciones de Día de Muertos en la Ciudad de México desde hace algunos años: la ahora tradicional procesión de catrinas. Me encontré con una fiesta mucho mayor a la de años anteriores; el Paseo de la Reforma se encontraba totalmente preparado para recibir las celebraciones con sus camellones de cempasúchil, sus —ahora también tradicionales— alebrijes monumentales y una exposición de cráneos intervenidos por distintos colectivos y artistas. Las catrinas eran mayoría en los alrededores del Ángel de la Independencia y poco a poco tomaban la avenida ante el disgusto de los automovilistas que intentaban escapar del embrollo.

“Así se celebra el Día de Muertos en México” decía una mujer de acento colombiano frente a su celular mientras transmitía en vivo para alguna red social. La verdad puede ser incómoda pero innegable. Hoy en día, nuestro querido Día de Muertos es una celebración global que dista mucho de aquella fiesta con la que muchos mexicanos crecimos. Se ha vuelto una fecha mucho más festiva, llena de carnavales, parafernalia y despliegues de folclor que buscan sintetizar todo lo mexicano bajo un mismo estandarte. Esta nueva celebración requiere también de un nuevo portavoz y este es el papel que ha tomado la calavera garbancera, mejor conocida por el público nacional y extranjero como la Catrina.

La muerte como protagonista

La calavera siempre ha sido un ícono importante de la cultura mexicana y de las celebraciones de Día de Muertos. Históricamente la hemos visto en las representaciones de deidades prehispánicas como Mictlancihuatl o Coatlicue y en los siniestros tzompantlis donde los mexica exhibían los cráneos de aquellos que eran sacrificados o capturados en combate. La conocemos como la flaca, la huesuda, la pelona, la calaca, y la integramos a la celebración contemporánea de Día de Muertos a través de los dulces de alfeñique, las calaveritas de azúcar, el papel picado y, más recientemente, a través de la Catrina.

Photo: Rulo Luna

El personaje de la Catrina tiene su historia y no es historia reciente, pero concebirla como uno de los elementos principales del Día de Muertos es algo que hubiera sorprendido a muchos mexicanos hace apenas unas décadas. Claro que el tradicional grabado de Posada siempre ha sido uno de los favoritos para los adornos de papel picado y claro que las figuritas alusivas al personaje siempre han logrado colarse en las ofrendas más tradicionales, pero estas modestas apariciones distan mucho de la Catrina omnipresente de nuestros días, esa que se manifiesta a través de miles de personas que salen a celebrar a las calles de las ciudades de México y que nos hace darnos cuenta de que, efectivamente, así se celebra el Día de Muertos en México.

Reinterpretando el Día de Muertos

El Día de Muertos en México cambió radicalmente a partir del 7 de noviembre de 2003. Esta es la fecha en la que la UNESCO reconoció las celebraciones indígenas del Día de Muertos como Patrimonio de la Humanidad y las autoridades mexicanas hicieron un compromiso para mantener la fiesta y defenderla ante el embate de festividades extranjeras. A partir de este momento, el Día de Muertos comienza a ser más visible. Ya no hay que ir a Pátzcuaro o a Mixquic para vivir la celebración en grande. Los elementos que conforman las ofrendas y los colores que adornan los panteones comenzaron a abrirse paso hacia las plazas públicas en forma de grandes eventos que convocaban a todo el que quisiera ser parte de la celebración.

Photo: Rulo Luna

Esta nueva fiesta es cada vez más espectacular. En el Zócalo capitalino comienza a hacerse tradición la instauración de ofrendas monumentales y muchos otros espacios públicos compiten por ser parte de la celebración. Oaxaca, Mixquic y Michoacán comienzan a atraer cada vez más turismo nacional e internacional y la tradición se esparce por todo el territorio nacional y las comunidades mexicanas en el extranjero—hasta este momento, muchas ciudades del norte veían el Día de Muertos como una curiosidad del centro y sur de México. Todos quieren celebrar esta gran fiesta de la identidad mexicana más allá de las ofrendas y las típicas calaveritas. El potencial de una celebración de nivel mundial —una que incluso pudiera ponérsele al tú por tú al Halloween— está latente en esta reinvención. Solo había que mantener el dedo en el renglón.

¿De dónde salió tanta catrina?

No recuerdo exactamente en dónde fue que me encontré a alguien caracterizado completamente como el personaje de Posada por primera vez, pero debe haber sido en las ofrendas de Ciudad Universitaria o en el Zócalo por ahí de los dosmiles. Esta persona no era una catrina como las de la procesión del sábado pasado, era la Catrina, con sombrero de plumas, vestimenta victoriana y una producción impresionante. Durante los años siguientes comencé a ver más ejemplos similares, pero cada vez menos fieles al molde original. La Catrina se iba democratizando —haciéndole segunda a la muerte misma— e iba volviéndose un personaje mucho más sujeto a la interpretación personal.

Photo: Rulo Luna

Hace unos diez años me encontré un reportaje de internet en el que había fotos de un desfile de catrinas. Era la primera vez que veía algo del estilo. Según recuerdo, aquello que vi era parte de las celebraciones del Día de los Muertos en San Antonio, Texas. Esta interpretación de la fiesta me resultó muy curiosa en su momento y de inmediato pensé en lo parecido que era a Halloween y lo distinto que era de las versiones mexicanas —que aún estaban muy lejos de los desfiles y las procesiones. Esta versión del Día de Muertos —o Día de los Muertos, como le dice en el gringo— comenzó a volverse común en varias ciudades de Estados Unidos con fuerte presencia mexicana.

Poco a poco, las catrinas empezaron a tomar las riendas de la fiesta de Día de Muertos en territorio nacional. Las procesiones comenzaron a hacer su aparición como parte de las celebraciones en Guadalajara y la Ciudad de México y cada vez resultaba más común ver gente maquillada en la calle o en el Metro alrededor de los primeros días de noviembre. En 2013 se cumplieron cien años de la muerte de José Guadalupe Posada y muchas ofrendas fueron dedicadas a su obra. Esto hizo que mucha gente descubriera el origen del personaje de la Catrina y que su asociación con el Día de Muertos se asentara en la memoria colectiva.

Photo: Rulo Luna

Si vemos este fenómeno en conjunto con las exitosas campañas para posicionar a México como un destino internacional bajo el estandarte de Visit México, el resurgimiento del orgullo por la identidad mexicana que hemos visto en años recientes y una ayudadita de Pixar, tenemos la receta perfecta para la internacionalización de una nueva faceta del Día de Muertos. México tiene ganas de ser reconocido a través de nuevos símbolos y la Catrina —junto con otros íconos como Frida, el mariachi y los tacos— se ha encargado de jubilar la imagen del campesino dormido a la sombra de un cactus, inspirada por una escultura de Rómulo Rozo.

Nota: El primer festival en el que la Catrina se vuelve protagonista de las fiestas de Día de Muertos precede al reconocimiento de la UNESCO. Se trata del Festival Cultural de Calaveras, una tradición que se mantiene en Aguascalientes desde 1994. Sin embargo, para fines argumentales podemos considerar este evento como una excepción y no una regla.

Una celebración global

El último gran cambio en la celebración del Día de Muertos se lo debemos a Hollywood. Para ser más específicos, se lo debemos a James Bond. Una de las escenas más famosas de Spectre, la película número 24 del agente secreto, retrata una fiesta mexicana inexistente, pero bastante parecida a eso en lo que el Día de Muertos se estaba convirtiendo. Y es una fiesta en la que se antoja estar. Todos los elementos encajan muy bien y visualmente es muy impresionante. Y si ya íbamos encaminados… ¿por qué no dar los últimos pasos? Un año después de que se filmó esta escena, se realizó el primer desfile de Día de Muertos de la Ciudad de México.

Los desfiles y procesiones de Día de Muertos están aquí para quedarse. Este año, el desfile congregó a un millón y medio de personas y es probable que esa cifra sea superada en eventos próximos. Hoy, el Día de Muertos está en boca de todo el mundo y miles de turistas internacionales empiezan a interesarse en México debido a esto. Tal vez el hecho de que el Día de Muertos haya sido ensalzado por Hollywood pueda agüitar a algunos, pero recordemos que las tradiciones no son algo estático y a veces tienen orígenes bastante mundanos.

¿Qué dice el Instagram?

En la imagen de arriba podemos ver las entradas más populares de Instagram para el hashtag #díademuertos a unos días de que den inicio los festejos de 2018. De las nueve imágenes, siete son retratos de personas caracterizadas de catrinas, otra es un meme y solamente una retrata una escena tradicional: una alumbrada en el panteón de Janitzio en Michoacán. Ni una de las nueve imágenes represente el elemento central de la celebración: la ofrenda.