Junto con las de San Juan Bautista y La Conchita, la Iglesia de Santa Catarina de Siena es una de las tres Iglesias más emblemáticas de la alcaldía de Coyoacán, y aquí voy a contarte su historia.

Formó parte del territorio tepaneca controlado por Azcapotzalco, hasta que en 1428 se incorporó al imperio mexica. Donde están hoy la plaza Santa Catarina y la iglesia había un asentamiento prehispánico denominado Omac, del que seguramente aún hay restos bajo tierra.

Photo: Lau B

Después de la conquista, Hernán Cortés les otorgó a los franciscanos varios terrenos, donde construyeron el claustro e Iglesia de San Juan Bautista y, poco después, edificaron otras iglesias para distintas advocaciones como las de San Lucas, Churubusco y Santa Catarina.

La Capilla de Santa Catarina (s. XVI), también conocida como de Santa Cata, fue una “capilla de indios” en la época colonial: una capilla abierta donde los indígenas asistían como catecúmenos (en período de prueba o de instrucción), antes de recibir el bautismo.

Según arqueólogos especialistas en el período colonial, el templo aún conserva trazas de lo que fuera su forma original: los arcos, que la distinguen como capilla abierta, pero han sido cerrados con vidrios y cancelería.

En cuanto al resto de su arquitectura, tiene dos arcos laterales que circundan la portada principal y cuenta con un arco poligonal decorado a base de motivos florales. Es posible ver la antigua ventana del coro, cuyo vitral representa la imagen de Santa Catalina de Siena. La fachada tiene una doble cornisa con remate central de reciente construcción, ya que esta iglesia sufrió daños estructurales durante el sismo de 1985.

Cuenta con una torre del lado derecho y un campanario de planta cuadrada (s. XVII), coronado por una pequeña cúpula y linternilla. Se observan en la fachada algunas gárgolas de barro con forma de jaguar. Gracias a la generosa donación de una dama de nombre Isabel de la Barrera, en 1640 se pudo terminar el templo, que sufría de constantes inundaciones que eran frecuentes en la segunda mitad del siglo XVII. En los siglos XIX y XX se añadieron las rejas a las entradas; también se añadió una barda de piedra alrededor de la plaza y la capilla. Santa Catarina fue declarada Monumento Nacional el 16 de agosto de 1932.

En su interior hay dos pinturas murales de autor y fecha desconocidos, una de la Virgen de Guadalupe y la otra del Señor de la Misericordia. La iglesia también conserva algunos elementos religiosos de la época virreinal: un sagrario de bronce con chapa de oro, un confesionario de madera del siglo XVII, la estatua de Santa Catalina de Siena, elaborada en madera y yeso del siglo. XVI. No tiene más elementos litúrgicos de valor, debido a que fue saqueada durante las épocas de Reforma y la Guerra Cristera.

El altar mayor está hecho de piedra volcánica y puede moverse. Tiene cuatro cruces marcadas, así como un ara (piedra consagrada) con una reliquia de Santa Catarina, aunque se desconoce qué reliquia es. Como dato histórico, Santa Catarina de Siena fue una monja dominica (1347-1380) que fue hallada incorrupta en su tumba, dividiéndose su cuerpo y vestimenta para enviarlos a diferentes partes del mundo.

Photo: Lau B

Durante La Guerra de Reforma, también conocida como la Guerra de los Tres Años (1858 a 1861), las actividades de culto religioso que se ofrecían en la capilla se vieron notablemente reducidas. La Constitución Mexicana de 1917 establecía una política que negaba la personalidad jurídica a las iglesias, prohibiendo la participación del clero en política, por lo que privaba a las iglesias del derecho a poseer bienes raíces e impedía el culto público. Por ello, durante la Guerra Cristera (1926-1929), los frailes franciscanos entregaron los documentos de posesión del inmueble a una mujer -seguramente una de sus más leales feligresas-, que asumió el cargo de propietaria del inmueble, para evitar así la expropiación. Después de la Cristeada, la capilla estuvo nuevamente cerrada, de 1936 a 1945, sin saberse la causa.

En 2002 se llevó a cabo un proyecto de restauración de la capilla, con nuevas capas de pintura y yeso, que incluía nuevas campanas y muebles de sacristía. En 2011, la capilla tuvo una nueva restauración.

Cada 29 de Abril, desde el siglo XVIII, se celebra a la patrona del barrio. Los habitantes de la zona lo celebran con misas, banda de viento y la danza de los chinelos. Suele haber juegos mecánicos, tradicionales antojitos y dulces mexicanos, finalizando la verbena popular con fuegos artificiales o concierto de campanas.

La Plaza donde está ubicada la iglesia también recibe el nombre de Santa Catarina y se encuentra sobre la Avenida Francisco Sosa, una de las calles más bellas de Coyoacán y de la Ciudad de México.

Durante la época colonial, comenzaron a construirse grandes casas y otras construcciones de uso comunitario, como el puente de Panzacola. En el siglo XX, el científico Miguel Ángel de Quevedo fundó los Viveros de Coyoacán, que están a dos cuadras, donde se salvaguardan árboles de reserva especial.

La zona de Santa Catarina cuenta, además, con encantadoras cafeterías y restaurantes bohemios, donde puedes disfrutar de un buen café o de una rica comida. Te recomiendo el atole del Merendero Las Lupitas y un paseo por la Casa de la Cultura, o disfrutar de todo lo que Coyoacán tiene para ofrecerte.