El Camino de Jesús, Jesus’ Trail en inglés, es un camino que comienza en Nazaret y termina en Capernaum, en la región de Galilea, Israel, y que recorre los puntos principales en los que, según los relatos bíblicos, predicó Jesús.

El sendero principal de 65 kilómetros es, en su mayoría, cuesta abajo (aquí puedes ver el mapa en detalle), y puedes recorrerlo caminando o a caballo y pasar la noche en hostales, kibbutz, granjas o acampar.

Puedes organizar el viaje y recorrer el camino por tu cuenta, pero hay empresas que organizan tours autoguiados, en los que tú solo te concentras en caminar y en disfrutar, y ellos se ocupan de trasladar tu equipaje y de recibirte -ya sea en hostales o en campamentos-, con una cena caliente, una ducha y un lugar para dormir. Te recomiendo visitar el sitio oficial del Camino de Jesús para informarte de cuáles son tus opciones.

El camino está señalizado y, desde una marca, deberías poder identificar la siguiente. Sin embargo, nunca está de más llevar una guía con un buen mapa.

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Los mejores momentos para recorrer el camino son la primavera (de febrero a marzo) y el otoño (octubre y noviembre). Yo estuve durante la primavera de 2017 y doy fe de la belleza de las montañas desérticas y los riscos salpicados por flores silvestres.

Además, los ríos y arroyos tienen más agua.

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Durante el otoño el clima es más seco, pero imagino que también tendrá su encanto. En diciembre y enero llueve y, en el verano, el calor hace imposible pasar tantas horas a la intemperie.

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La ruta principal comienza en Nazaret y pasa por el Parque Nacional Zippori, Cana, Ilania, el kibbutz Lavi, los Cuernos de Hattin, Nebi Shu’eib, el Parque Nacional Arbel, el barco de Jesús en el kibbutz Ginosar, Tabgha, el Monte de las Beatitudes y Capernaúm.

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El peregrinaje comienza en Nazaret, donde se encuentra la Iglesia de la Natividad (foto 1), emplazada sobre la gruta en la que el arcángel Gabriel le habría anunciado a la Virgen María el nacimiento de Jesús (foto 2).

Crédito: Lau B

Crédito: Lau B

Para quienes estén interesados en la historia del catolicismo o para aquellos creyentes, les recomiendo la visita al Centro Internacional Marie de Nazareth, donde hay un espectáculo con muy buenos efectos especiales que recorre la vida de Jesús. Además, en la terraza hay un jardín precioso (con siete especies de plantas mencionadas en la Biblia) desde el que van a tener la mejor vista panorámica de la ciudad vieja.

La parte antigua de Nazaret está habitada en su mayoría por gente de origen árabe (musulmanes y cristianos), super hospitalaria. Sus callecitas son mágicas y hay que recorrerlas sin prisa, parando en los puestos del mercado, o deteniéndose para oler las flores y conversar con la gente.

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Un amigo me había dicho que “Nazaret parece siempre estar a medio construir… pero ese es justamente lo que le da su encanto único”.

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Aquí Nazareth vista desde el Monte Precipicio, también escenario bíblico.

Crédito: Lau B

La gastronomía es deliciosa. Hay desde restaurantes de fusión hasta los platos clásicos, como este riquísimo hummus o un satisfactorio shawarma.

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Los dulces de Nazaret son los mejores del país (y del mundo, me atrevería a decir). Estos los compré en Mahroum, una de las dulcerías más antiguas y tradicionales de la ciudad (no dejen de visitarla).

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Miren estos katayef que chorrean almíbar, aceite y mucho, mucho amor… Son ideales para las nochecitas frescas de Nazaret (o también para los días calurosos y sin viento alguno, jaja). Eso sí: siempre coman estos dulces acompañados del glorioso café árabe. Los más ricos que comí son los de Dewan al Saraya Abu Ashraf, en la ciudad vieja.

Jesús realizó su primer milagro en una boda, en Caná y aquí se encuentra la Iglesia de las bodas de Caná, franciscana, y un templo ortodoxo griego.

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Otro de los lugares más bellos que el camino te permite apreciar es el Mar de Galilea, que en realidad es un lago (el más grande de Israel) y que provee el cincuenta por ciento del agua potable del país.

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Si te desvías dos kilómetros del camino, puedes visitar el kibbutz Ginosar, donde se encuentran los restos del que se cree fue el bote con el que pescador de hombres navegó el Mar de Galilea. El proceso de extracción y conservación del bote es interesantísimo.

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La Iglesia de la Multiplicación de los panes y los peces se encuentra en Tabgha y es aquí donde se cree que ocurrió la famosa historia mencionada en los cuatro evangelios y donde Jesús se presentó ante sus discípulos después de haber resucitado. Mira esta vista:

Además de por ser escenario bíblico, esta iglesia es famosa por estos mosaicos bizantinos, conservados desde la época de la edificación original.

Otro punto importantísimo es el Monte de las Beatitudes (o bienaventuranzas). Si eres cristiano, o si simplemente te interesa la historia, puedes releer con esta vista frente a tus ojos el Sermón del monte, una de las partes más conmovedoras de la Biblia.

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Los cristianos consideran que en Cafarnaúm se encuentra “la primera iglesia en el mundo”, ya que se cree que allí estaba la casa de Pedro. En la foto, los restos de la antigua sinagoga de Capernaúm.

Te aseguro que no es difícil caminar por estas ruinas o sentarte a la orilla del lago e imaginarte a los personajes de los relatos bíblicos.

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Desde la cima del Monte Armel se puede tener una vista panorámica impresionante que abarca desde las Alturas del Golán hasta el valle del Río Jordán. Mucho cuidado al bajar, ¡miren qué dramáticos estos riscos!

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Las artesanías de la zona son preciosas.

Pero, por favor, no te olvides de llevar a casa el jabón de Jesús…

Crédito imagen de portada: Protasov AN | Shutterstock.com